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La nueva era en EE.UU. Obama urgió al Congreso a que se vote su Plan de Reactivación Económica Pese a discrepancias de republicanos, hay optimismo Geithner sería confirmado el lunes
WASHINGTON | THE NEW YORK TIMES
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los líderes de los partidos Demócrata y Republicano en el Congreso avanzaron ayer para aprobar un plan de reactivación económica con apoyo bipartidario, a mediados de febrero.
Los participantes del encuentro pronosticaron que serán capaces de superar las divergencias sobre la magnitud y características del programa.
Obama recibió a los líderes del Senado y la Cámara de Representantes de los dos partidos en la Casa Blanca, con la finalidad de discutir a fondo los componentes de un programa de alrededor de US$ 825.000 millones de dólares. Los republicanos aprovecharon la oportunidad para presionar para que se incluyan recortes impositivos más amplios y cuestionaron algunos gastos de la última versión del programa. Pero, las dos partes salieron de la reunieron expresando su confianza de que podrán lograr el consenso.
"Parece que estamos en condiciones de llegar al objetivo de tenerlo pronto para el fin de semana del Día del Presidente (del 14 al 16 de febrero)", dijo Obama, al referirse a la meta de aprobar el proyecto antes del próximo receso legislativo. Sostuvo que mientras "todavía existen diferencias entre los participantes", todos coincidieron que "estamos enfrentando una crisis, quizás, sin precedentes que debe ser abordada con rapidez".
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demócrata de California, dijo a los periodistas al salir de la Casa Blanca, que "estamos cumpliendo con el cronograma". El líder legislativo republicano, Mitch McConnell, de Kentucky, coincidió. "Realmente creo que vamos a cumplir con la fecha límite fijada por el presidente", dijo.
La reunión, que es la primera que involucra al liderazgo de los dos partidos desde que Obama asumió el martes, tuvo la intención de enviar señales rápidas en momentos en que continúa la alteración económica, así como el compromiso del nuevo presidente de trabajar más allá las filas partidarias. Por ahora, las dos partes se muestran ansiosas de aparecer, por lo menos, en el mismo plano, reconociendo la profunda angustia de los ciudadanos sobre la espiral de pérdida de empleos, los acontecimientos en los bancos y los declinantes valores de las acciones y de los inmuebles.
discrepancias. Pero la armonía ocultó significativas discrepancias sobre el programa económico. Los diputados republicanos presentaron su propio plan a Obama, en el que proponen eliminar el crédito impositivo de US$ 500 por trabajador y sustituirlo por el recorte de las tasas impositivas más bajas, lo que, en su concepto, dejará más dinero en los bolsillos de la mayoría de los contribuyentes. También propusieron rebajas impositivas para pequeñas empresas, compradores de viviendas y los desempleados.
"Al final del día, el gobierno no puede resolver el problema", comentó el líder republicano de Diputados, John Boehner, de Ohio. "El pueblo estadounidense tienen que resolverlo. Y la manera como puede hacerlo es si le permitimos que tenga más del dinero que gana".
McConnell dijo que el presidente "está abierto a nuestras sugerencias", en tanto Pelosi indicó que algunas deducciones impositivas contenidas en el plan de los legisladores demócratas fueron sugeridas por los republicanos. Pero, ese comentario suscitó rápida y aguda respuesta del diputado Boehner. "Eso simplemente no es cierto", dijo su vocera, Antonia Ferrier.
Un crédito impositivo a las empresas para favorecer la creación de empleos fue realmente sugerido por Obama y no por los republicanos, puntualizó Ferrier, y ahora fue eliminado del programa.
La preocupación por el gasto no solo se centra en el monto, sino también en la rapidez con que pueda llegar a estimular la economía. El nuevo director de la Oficina de Administración Presupuestal, Peter Orszag, dijo a Obama y a los líderes legislativos durante la reunión, que él garantizaría que por lo menos el 75% del gasto iría directamente a la economía en los primeros 18 meses, de acuerdo con lo que reveló el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry M. Reid, de Nevada.
El presidente también aprovechó el encuentro para dar seguridades a los líderes del Congreso y a los estadounidenses que el dinero sería utilizado con criterio y prometió aplicar férreos controles. Criticó a las empresas que han utilizado los fondos federales que recibieron a través del plan de rescate financiero para asuntos de escasa importancia y propósitos dispendiosos y prometió que no permitirá que ello vuelva a ocurrir.
Citó "informes que hemos visto en los últimos días sobre empresas que han recibido asistencia con dinero de los contribuyentes, y lo destinaron a renovar baños y oficinas o lo utilizaron de otras maneras, sin administrar esos dólares de manera apropiada".
Sostuvo que se exigirá más responsabilidad "para ser parte y beneficiarse del programa de reforma si vamos a abordar esta crisis económica con seriedad".
El Plan de Reactivación Económica del gobierno de Barack Obama consiste en una partida, al momento, en el entorno de los 825.000 millones de dólares.
La intención de Obama es utilizar US$ 550.000 millones de ese total en inversiones en infraestructura. El dinero restante, US$ 275.000 millones, consistiría en recortes impositivos.
Obama aseguró que rebajará en mil dólares anuales los impuestos para cada familia con ingresos menores a US$ 250 mil por año. Esto afecta al 95% de las familias estadounidenses.
A su vez, su plan de inversiones en infraestructura -que incluye obras en caminería, institutos de enseñanza, hospitales y edificios estatales- permitirá, sostiene Obama, la creación de entre tres y cuatro millones de empleos.
Los republicanos sostienen que no es suficiente destinar 275 mil millones de dólares en recortes impositivos y piden una cifra mayor.
En plena recesión, Estados Unidos tiene una tasa de desempleo que en diciembre llegó al 7,2%, porcentaje que seguramente aumentará si se tienen en cuenta las cifras récord de personas que aplican para el seguro de desempleo, y las noticias sobre despidos masivos en empresas como Microsoft, que está lista para licenciar a 5.000 trabajadores.
En el año 2008, unos 2,6 millones de estadounidenses perdieron su trabajo. El desempleo afecta en total a 11 millones.
El Plan de Rescate impulsado por el anterior gobierno, por US$ 700.000 millones, también fue objeto de varias críticas. Obama lamentó hechos revelados en recientes informes de prensa que señalaron que la primera partida de ese rescate, cuyo valor fue la mitad del total, fue utilizado por algunos ejecutivos de Wall Street, de empresas que recibieron ese dinero público, para modernizar sus oficinas y sus gabinetes higiénicos privados. La segunda parte del rescate "merecerá más vigilancia y controles", aseguró.
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