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Washington - Miles de personas convergen hoy hacia el Capitolio en Washington en un ambiente festivo, para asistir a la ceremonia de investidura del presidente electo estadounidense, Barack Obama, constataron periodistas de la AFP.
Un portavoz de la Policía indicó que hasta ahora todo "se desarrolla perfectamente", sin mayores incidentes, cuando se espera a una multitud récord de dos millones de personas en el corazón de la capital.
Desde el amanecer el centro de la capital se mostró en plena efervescencia. Los cafés y supermercados estaban abiertos, repletos de estadounidenses y de turistas extranjeros tomando fuerza antes de salir a enfrentar el frío glacial que soplaba en las calles.
Aunque la ceremonia empezaba cerca del mediodía, miles de personas prefirieron dirigirse al Capitolio, cuna de la democracia norteamericana, desde el alba para tratar de conseguir un buen lugar, bajo la estrecha vigilancia de las fuerzas del orden, presentes en casi todas las esquinas.
Un grupo de jóvenes lo previó todo: cartones para sentarse y aislarse del suelo helado, un calentador portátil, huevos y tocino para el desayuno. "Nos hace falta, sabemos que vamos a esperar varias horas al frío", dijo Reinoit Vantuyll, un suizo de 26 años que está en Washington por razones de trabajo.
Cerca de Pennsylvania Avenue, donde se llevará a cabo el desfile de investidura, una familia del estado de Maryland (este) sorbe un café. Y se arma de paciencia ante la perspectiva de esperar varias horas al frío.
"Nos levantamos a las tres de la mañana pero valía la pena", dijo Mary Lloyd, acompañada de su madre y de sus tres hijas. "Es emocionante. Se está haciendo historia y vamos a estar justo acá para festejar".
Prat Pathak, quien como ella se levantó al amanecer, espera que Obama pueda resolver las dificultades económicas, "porque es la causa de muchas de las cosas que pasan en Estados Unidos".
Victor Adenarin vino especialmente de Houston (Texas, sur) para la ceremonia de investidura "para ver lo que sucederá con mis propios ojos".
Incondicional de Obama, estima que "la gente espera demasiado de él". Y agrega en su defensa: "No es más que un hombre" y "sólo tiene cuatro años para arreglar el país".
VÍPSERA. Durante la jornada de conmemoración del activista negro por los derechos civiles Martin Luther King, Obama insistió en lo complejo de los retos que enfrenta su país, pero ofreció renovar la promesa del sueño americano.
"Estamos resueltos a caminar juntos. Y al avanzar en la misión de renovar la promesa de este país, recordemos la lección de King: que nuestros sueños separados son en realidad uno solo", indicó Obama en un comunicado, en el que rindió tributo al defensor de la igualdad racial, asesinado en 1968.
Pero Obama, hijo de padre keniano y madre blanca de Kansas, advirtió: "No voy a pretender que superar estos obstáculos será fácil (...) Pero no se olviden de que el verdadero carácter de nuestra nación se revela no en los tiempos de comodidad y calma", sino en situaciones adversas.
El flamante presidente dedicó el lunes al trabajo comunitario, y en concordancia con su llamado a la acción, no dudó en deshacerse de su chaqueta y remangarse la camisa para pintar y decorar un albergue para jóvenes sin hogar.
La mayoría de los estadounidenses son optimistas ante la llegada de Obama, según encuestas, pero le exigirán resultados ante la apremiante situación del país, que conjuga una recesión no vista en décadas y guerras abiertas en Afganistán e Irak.
Obama intentará materializar su oferta de romper con las políticas reinantes durante los ocho años de gobierno de George W. Bush. Ello incluye el retorno de las tropas de Irak y el replanteamiento del conflicto en Afganistán, además del cierre del polémico centro de detención de Guantánamo, isla de Cuba.
También intentará impregnar a Washington de un espíritu bipartidista. Como muestra de su intención, el lunes ofreció un brindis por su rival en las elecciones de noviembre, John McCain, a quien anunció que ahora llega una nueva era "de cooperación construida sobre las cosas que tenemos en común".
Durante el acto de investidura, el secretario de Defensa, Robert Gates, permanecerá en una locación desconocida, y se convertiría en el "sucesor designado" de Obama, en el caso de una catástrofe.
La jornada, que se iniciará con la asistencia a misa de Obama y Biden junto a sus esposas, culminará con diez galas oficiales en honor del nuevo mandatario, quien luego podrá retirarse a descansar en su nuevo hogar, la Casa Blanca, acompañado de su esposa Michelle y sus dos hijas Malia y Sasha.
AFP
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