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Paola Marzotto. Su familia vendió "justo a tiempo" la marca Valentino Ella compró 50 hectáreas en Punta del Este, repartidas en 3 chacras "Construir o refaccionar aquí es el cuento del horror", dice
ANA PAIS Y DÉBORAH FRIEDMANN
Su familia fue dueña de Valentino y Hugo Boss. Es condesa italiana y estuvo en pareja 18 años con un descendiente de San Carlos Borromeo. Paola Marzotto es una de las extranjeras que invierte en Punta del Este, un "paraíso" con viveza criolla.
"No es un balneario para gente estúpida, que piensa que acá no hay nada o que el mar es feo, para gente vulgar, que quiere la playita tropical. Es mucho más interesante. Si andás por José Ignacio podés ver lobos marinos muertos, una escena de mil años atrás. Es un lugar para gente que vivió en todos lados y que sabe apreciar. No se encuentra cada día un espacio con estas lagunas y puestas de Sol. La calidad de luz de aquí casi no existe en otros sitios", dice Marzotto (53), en una de las tres chacras que tiene en la zona de La Barra.
Las 50 hectáreas que posee y la construcción en un alto son una combinación perfecta para la vista: el verde del campo con Punta del Este de fondo. Marzotto se queja de un techo blanco a varios kilómetros de distancia que interrumpe la composición del paisaje, pero se consuela pensando que los pinos pronto lo van a tapar.
Mientras desayuna, cuenta que a los 19 años creía que el "centro del mundo" era Sudamérica. El principal motivo era el Boom Latinoamericano con escritores como Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez "y un millón más". En Europa no entendían qué iba a hacer a Argentina, un país que veían demasiado "lejos". "Eso depende de dónde se lo mire. Siempre me sentí en casa", comenta Marzotto.
En 1995 volvió a Argentina con sus hijos y "como quería calor" fue a Punta del Este. "En esa época era muy caro. Un chalet pequeño en San Rafael valía US$ 1 millón", recuerda.
Tiempo después decidió invertir en una chacra y optó por Punta del Este, un "paraíso terrenal" por sus lagunas, pájaros y la "naturaleza amiga" que diferencian a Uruguay de países como Paraguay y Brasil. "Son muy lindos, pero está húmedo, hay hongos, serpientes venenosas", dice la empresaria, ex periodista de prensa y televisión.
En su chacra tiene plantadas especies raras y autóctonas como ceibos, palmeras butiá, jazmines y acacias en un parque diseñado por un paisajista.
"HORROR". "Yo compré muy bien y construí muy mal. A casi todos los extranjeros que conozco, incluso los argentinos que son poco extranjeros en este país, les ha pasado cualquier cosa cuando construyen o refaccionan. Es un cuento de horror", afirma.
A ella le colocaron desde maderas húmedas hasta piedras que se desprendían. Lidió con arquitectos que incumplieron y con obreros que dejaban de trabajar. "Tuve que rehacer la refacción. Cualquier persona te puede estafar, desaparecer. En Italia el trabajo tiene que ser una obra de arte, porque la artesanía es un arte. Aquí eso no pasa", señala. Por eso, varios de sus amigos extranjeros le ofrecieron comprarle su casa. Y por su "gran desilusión" frena "un poquito" a sus conocidos que quieren invertir en Punta del Este.
De todos modos, Marzotto cree que se compara con Europa. "No sabés lo que es criar a un chico en Italia, sobre todo en grandes ciudades, donde por ejemplo no hay sitio para hacer deportes. La vida es muy difícil, los valores no existen, la gente está enojada, depresiva. No creo que aquí el tejido social esté tan afectado", dice.
LA MODA. La familia de Marzotto compró Valentino "bien" y vendió "en el momento justo", opina la empresaria, quien fue dibujante de moda durante "muchos años", porque le "tiraban de la chaqueta". Hasta ahora diseña su propio vestuario, el de su hija, sobrinas y algunas amigas (ver foto).
El Grupo Marzotto, entonces dueño de Hugo Boss, y fabricante para Gianfranco Ferre, Marlboro Classics y Missoni, adquirió Valentino en 2002, con deudas, y por unos US$ 200 millones. Valentino es conocida por sus diseños de alta costura, preferidos por figuras como Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor y Halle Berry.
"Valentino se convirtió en Valentino Fashion Group porque ese nombre era más, pero siempre la parte pesada y más fuerte a nivel empresarial fue Hugo Boss", dice Marzotto.
Después de cinco años, el grupo comenzó a desprenderse de Valentino Fashion Group: el 30% de las acciones fueron vendidas a Permira en 2007 a 782 millones de euros. "Fue un período interesante, pero ya en esa época se decía que estaba sobrevaluado. Estuvo bien vender", opina Marzotto. Al año siguiente Valentino se despidió con un desfile en los jardines del Museo Rodin, en París.
"Al retirarse Valentino se cerró una historia de muchos años. Después vino Alessandra Francchinetti que ya había hecho mal en Gucci. ¿Qué querés que te diga? No se cambia a un team que se dice ganador. Fue un error parar la colaboración con Valentino, además de un insulto", opina Marzotto, para quien actualmente "falta cultura de la moda".
- ¿Encuentra aquí buen nivel de tiendas de ropa?
-No, no, yo no. Hay mejores tiendas de decoración que de ropa. La gente aquí se viste bastante bien, pero no sé con quién. Debe haber tiendas lindas, pero no las conozco -dice la italiana que se viste con Ralph Lauren y Prada-. Uruguay fue un poco olvidado en algún momento y las empresas no se registraron. Y ahora que Punta está tan up hay un Valentino, pero hasta donde yo sé no tiene que ver con la casa que era nuestra. Y nadie lo sabe.
Uruguay.
"El problema de este país son dos: no cuidan a los inversores, sobre todo a privados, y no hay un marco regulatorio para la arquitectura".
Turismo.
"Pienso que este debe ser un país turístico pero cuidando la calidad. El turismo de masas nunca ha ayudado a los países a desarrollarse".
Valentino
"Al retirarse se cerró una historia de muchos años. Después vino Alessandra Francchinetti. No se cambia a un team que se dice ganador. Fue un error parar la colaboración con Valentino, además de un insulto".
"De eso no se puede hablar", dice Paola Marzotto, cuando se le consulta por el noviazgo de su hija Beatrice Borromeo, de 23 años, con Pierre Casiraghi (20), el hijo menor de la princesa Carolina de Mónaco. "Lo único que puedo decir es que estoy contenta por mis hijos, Beatrice y Carlo, porque tienen parejas muy buenas. Eligieron bien y fueron elegidos bien", afirma.
Marzotto describe a Beatrice como una "periodista televisiva de política", que estuvo varias veces en Punta del Este, aunque este verano optó por vacaciones en Jamaica. "Estuvo trabajando siempre. Tiene su programa de radio, proyectos en televisión, estudia Derecho y Economía y planea realizar un master afuera de Italia", cuenta. También es modelo. Carlo (26), su otro hijo, es un "tipo macanudo", y estudió diseño industrial en San Francisco. Trabajó en Nueva York y volvió a Milán. Marzotto estuvo en pareja 18 años con el padre de sus hijos, Carlo Borromeo. "Nunca estuve casada, pero sí tuve los dos hijos con la misma persona", aclara. Desde hace diez años está en pareja con Danilo Cicutto. "Necesito una persona que me deje conservar mi independencia", cuenta.
Entre las obras de las distintas chacras, Paola Marzotto está viviendo en Punta del Este prácticamente de septiembre a junio, porque los dos meses restantes "son un poco duros": "Tengo amigos viviendo acá todo el año, entonces me encanta la media temporada, porque es el momento en que andás a caballo, visitás amigos, prendés el fuego. Este período también me encanta porque hay lindas fiestas y gente, Punta del Este del puente hacia acá es muy canchero".
Para la empresaria italiana es "muy lindo" poder juntarse con la excusa de tomar un té o ver la puesta del Sol. "Es una versión menos hippie de los años 70", dice.
"Punta del Este es muy internacional, la gente que viene es seleccionada y busca divertirse. Yo pasé la crisis desde octubre casi sin darme cuenta. Mis amigos me mandaban SMS y todas las noches me escribían cuánto perdían, mientras que aquí a todos les pasaba lo mismo sin darse cuenta. Hay una mentalidad más por la vida y la puesta del Sol, la gente vive mejor", explica Marzotto, quien pasó de la moda a los bienes raíces.
Las leyes sociales uruguayas son "muy parecidas a las italianas", dice Paola Marzotto, y agrega que está "conforme" con las que encontró aquí.
"Hay gente que no le gusta pero para mí está muy bien que la persona que trabaja sea cuidada, porque es la parte más débil de la sociedad. Me encanta. Yo pago hasta el último peso de BPS", indica la empresaria.
En Europa, afirma, tienen una mentalidad "muy socialista". "Imaginate que a mi abuelo, Caetano Marzotto, lo hicieron conde por los méritos sociales en los años veinte", cuenta.
Marzotto era uno de los cuatro industriales textiles "más grandes" de Italia, pero además hizo tres colonias para que niños pudieran ir al mar y otras para favorecer a adultos mayores. "La ciudad social nació con mi abuelo. En el famoso 68 nunca tuvimos problemas porque mi abuelo era muy respetuoso con los trabajadores. A su funeral fueron 10.000 obreros de su fábrica", dice.
Marzotto aclara que no eligió Uruguay para invertir por "el tema fiscal". "En Italia nuestra familia es muy conocida. Pago todos mis impuestos, soy legalista. Estuve trabajando diez años con Antonio Di Pietro, que es el juez de las manos limpias", afirma la empresaria. Además, encuentra que el tema de la "seguridad" es "bastante bueno" en Uruguay.
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