|
||||||||
No es fácil hablar de educación. Sí lo es, en cambio, mostrar preocupación por ella ya que está íntimamente ligada al pasado, al presente y al futuro de cualquier nación, en cualquier lugar del globo y en cualquier época. En efecto, no existe sociedad alguna que, de manera explícita o implícita, no la haya puesto en el centro de sus propósitos de renovarse o de consolidarse en lo que ya es. La confianza en las posibilidades que ella brinda llega al clímax en Platón.
Para el sabio helénico, por su intermedio, podía hacerse que una sociedad fuera guerrera o religiosa, campesina o artesanal, gobernada por gente preparada para esa función o por ineptos. El pueblo, entonces, podría ser moldeado por el criterio de sus dirigentes, base histórica del más puro totalitarismo.
Si educar quiere decir guiar, conducir, con Platón se extrema el sentido etimológico del vocablo. Pedagogo, a su vez, es "el que conduce al niño" en alusión al esclavo que llevaba al hijo de su amo ante su maestro, aunque, a menudo, él mismo sea el maestro.
Así, pues, en mayor o menor medida, todo pueblo, toda tanda generacional, es sujeto pasivo de su propia educación. Obviamente, en estos tiempos de constantes y profundos cambios, nadie está satisfecho con la educación que recibe. Como lógica tendencia predomina la de atribuir a la educación del pasado mayores virtudes que a la del presente, al punto de creerse que la actual es defectuosa por haberse apartado de la que la precedió.
En nuestro país, esa categorización es evidente y hace honor a la creencia de que "todo tiempo pasado fue mejor..." Las dudas surgen a poco que se analice el tema. Claro está que en otros tiempos la maestra era objeto de un culto especial, era reverenciada como la segunda madre, y que el profesor de enseñanza media poseía un ascendiente sobre sus alumnos que nada tenía que ver con la familiaridad y la falta de respeto que hoy predominan en las aulas. No obstante, se denunciaba que la educación era libresca, que el liceo no habilitaba para abrirse camino en la vida y, en resumen, que no servía para nada.
Por tanto, a posteriori, cuando demonizamos la enseñanza actual, santificamos la del pasado. No somos justos ni con una ni con la otra.
Hace casi sesenta años, Uruguay asombraba al mundo con la hazaña de Maracaná.
Esta conquista deportiva, pasó a incorporarse a la identidad nacional y sirve como punto de referencia obligado para juzgar la realidad imperante desde entonces, no sólo en el fútbol sino en todas las actividades desarrolladas en nuestro país. A sus protagonistas y a su entorno se les atribuyeron valores de los que hoy en día careceríamos. Verdadero o falso, hipertrofiado o no, la mentalidad emergente de Maracaná nos marcó: se habla de ese episodio y de su significación en todos los ámbitos, a cualquier hora, en cualquier circunstancia, para probar que el uruguayo "puede". No está mal ni hay que menospreciar esta especie de autoayuda, pero... Casi una generación después de que un puñado de uruguayos enmudeció Maracaná -hecho innegable- el mundo entero también enmudeció de emoción y de admiración cuando se enteró de la increíble sobrevivencia de un grupo de rugbistas uruguayos en las inhóspitas alturas de la cordillera andina, en Chile.
Si estamos tan preocupados por la inexistencia de valores en la enseñanza pública, ¿por qué no le damos el lugar que merece en todas las aulas del país al milagro de los Andes? ¿Por qué no exaltamos ante nuestros alumnos de todos los niveles el ejemplo de heroísmo, de capacidad para adoptar decisiones límites, de trascendente humanismo y de coraje moral que demostraron poseer aquellos jóvenes compatriotas? ¿Y qué otra cosa se puede decir de tantas organizaciones no gubernamentales y de personas generosas, creativas y desinteresadas que viven para hacer bien al prójimo?
No nos estamos refiriendo a valores teóricos, muy respetables, sino a valores vividos y sentidos por seres humanos como nosotros, que son nuestros vecinos, amigos o parientes.
La educación, pues, tiene a su disposición una inagotable cantera de hechos reales con los que nos sentimos solidarios y de los que estamos legítimamente orgullosos.
Puede y debe hacer uso de ellos. Lo demás se dará por añadidura.
| « volver |
Mientras que focos del jet set sudamericano como Punta del Este en Uruguay pierden su novelería, brasileños de mucho dinero y ...
El agua llega como necesario un regalo en momentos que la sequía y los incendios marcan un momento de emergencia. En algunos ...
En un partido a beneficio de una fundación que ayuda a niños carenciados, Punta del Este fue testigo de una de las expresiones de ...
Un naturista radical fue el responsable del desastre ecológico provocado por el incendio desatado en la tarde del sábado en el ...
Tras recibir un pedido de captura internacional, Interpol detuvo a la esposa de David Murcia Guzmán, Johana Ibeth León, el ...