Montevideo: nublado  l  Temp:24ºC  l  Ampliar pronóstico
Inicio   l    Ultimo Momento   l   Edición Matutina   l   Ediciones anteriores   l   Mi registro   l   Contacto
Lunes 12.01.2009, 10:26 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 8 votos
Comentarios: 19  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
 

Editorial


[EDITORIAL]

Al triunfo por la unidad

En casi todas las reuniones donde se tratan temas político, la consideración que emerge casi naturalmente es que el Partido Nacional será el vencedor en las elecciones nacionales a llevarse a cabo este año, agregando que, para que ello sea posible, se necesita mantener la unidad del Partido y un respeto mutuo entre los dos candidatos que llegarán a las elecciones internas.

Pocas veces ha existido un consenso similar y también en pocas oportunidades se ha dado una coincidencia igual por parte de los protagonistas implicados y las grandes corrientes que los acompañan. Es de esperar que ese ambiente se mantenga a lo largo del año y que nada ni nadie destruya ese fundamento. El camino hacia el triunfo se hará pues, transitando por esa vía, o se volverá más difícil si se aparta de ella.

Felizmente, los dos excelentes candidatos han formulado consideraciones en el mismo sentido, y junto a los distintos programas que impulsan -que tienen más diferencias de matices que de fundamentos-, se han comprometido a mantener la unidad de la colectividad política, dentro de un marco de respeto mutuo y consideración, lo que ha sido ratificado en el reciente Compromiso de Paysandú y que es, tal vez, lo que más atrae a los votantes independientes y lo que más termina uniendo a la gran masa de partidarios. También pocas veces se ha visto a los blancos levantar la bandera del Partido como tales en vez de como integrantes de un sector, lo que permite contemplar el futuro con optimismo y el ansiado resultado de las elecciones como un hecho irreversible, que debe aumentar día a día a través de la acción y del apoyo de todos los que quieren recuperar el país y mejorarlo.

La exhortación en ese sentido ya había sido dirigida hace algunos meses por el Presidente del Directorio del Partido Nacional y recogida por las distintas corrientes, mientras el Frente Amplio se despedazaba en una lucha interna que sigue devorando esa fuerza política, y tuvo en los últimos días del año un nuevo impulso, a través de una estrategia que tiende a contener cualquier fenómeno que pueda distorsionarlo, habiéndose anunciado que un grupo calificado de dirigentes asumió la responsabilidad de que nada altere ese objetivo, procurando que el camino hacia las internas sea de respetuosa competencia y el tramo hacia las nacionales, de una inalterable unidad.

La ciudadanía está cansada de ese clima de casi perpetuo enfrentamiento en que el oficialismo ha desarrollado su gestión, llevándolos no sólo a los distintos sectores de la colcha de retazos sino también a esos grupos con el Presidente de la República, que ha ido quedando cada vez más sólo, llegando hasta renunciar al Partido Socialista que integraba. Un país no se puede gobernar a los golpes entre sus partes y el Frente lo ha demostrado, utilizando mal o simplemente no utilizando, ese precioso instrumento del que dispuso desde el primer día, como lo fue el de una mayoría parlamentaria que no supo estar al servicio del país y a veces ni aún de su colectividad.

La complejidad del mundo moderno exige partidos fuertes y unidos para la conducción de la cosa pública, y el Partido Nacional está hoy, de nuevo, en condiciones de ofrecer esa posibilidad. Por eso su crecimiento como opción.

Son por lo tanto cada vez menos los que quieren más de lo mismo, y en la búsqueda de alternativas, el Partido Nacional emerge como la más sólida. Hay que aprovechar esa circunstancia, y la forma de hacerlo no se logra por enfrentamientos internos ni por la descalificación de correligionarios sino comprometiéndose todos juntos, dirigentes y militantes, en fijarse como objetivo las mejores soluciones para el Uruguay del futuro.

Washington Beltrán lo marcaba ya en 1970, como una obligación de los dirigentes que se les imponía desde el pasado, señalando que en momentos de traumatizante perturbación, el futuro de un gobierno descansa no sólo en la energía del mando, sino también en la unidad del esfuerzo, del pensamiento y de la acción, pagando el elevado pero hermoso peaje de disminuir tensiones, calmar ánimos y deponer agresividades.

Es un mandato que viene de lejos; que le ha dado al Partido horas de gloria y que debe retomarse en el futuro como un compromiso ineludible.

Todo conduce a pensar que nada apartará a nadie de ese camino.

El País Digital

 ¿Encontraste algún error? Comentar esta noticia« volver  
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 8 votos
Comentarios: 19  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...

ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 5, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2012