Caótica fiesta de Navidad en playa Carrasco

Lo que prometía ser una gran fiesta terminó en caos

Con entradas que costaban entre $ 400 y $ 650, promesas de canilla libre, carpas en la arena y fuegos artificiales, la fiesta "Praia" (en la playa de Carrasco), parecía una de las opciones más atractivas entre los jóvenes para pasar la Nochebuena este 24. Sin embargo, las cosas no salieron como muchos esperaban y todo terminó en escándalo, entre barras destrozadas, falta de alcohol y denuncias de estafa que se multiplican en Facebook por parte de algunas de las más de 3.000 personas que asistieron.

Según relatan los que fueron, desde el comienzo la fiesta acusó la mala organización, sin las prometidas carpas y barras saturadas de gente luchando por obtener un trago.

Así, a poco de comenzada la fiesta (sobre las cuatro de la mañana), los empleados de las barras se fueron quedando sin vasos, hielos y bebidas, desatando la furia entre los jóvenes, quienes tiraron abajo las barras de madera y se hicieron con las pocas botellas que quedaban detrás de ellas, en medio de un verdadero caos.

Los propietarios del parador Carrasco Kite Center (lugar de la fiesta) se deslindan totalmente de la responsabilidad, ya que aseguran que ellos simplemente alquilaron el lugar. De todos modos, presente en el lugar, el dueño del club, Daniel Caballero, afirmó que "no fue una buena organización" y que se "falló en la logística". "Cuando empezó a llegar la gente a la fiesta no estaban las barras abastecidas. La gente que iba llegando decía que no había alcohol y eso hizo que se descontrolaran y tiraran las barras abajo. Había una que estaba pensada para 3.000 personas y fue tirada", explicó Caballero.

Los organizadores, en tanto, no quisieron dar explicaciones a El País, aunque uno de los vendedores de la fiesta, cercano a la organización, reconoció que "hubo fallas" y "errores", pero no mala fe ni voluntad de "estafar a nadie".

"El gran error fue la falta de personal a la hora que la gente iba a tomar más. El alcohol no se acabó. La gente tomó todo de una y la dificultad fue reponerlo a las barras. Se distribuyó mal", explicó Sebastián González.

"Se pusieron los techos pero se volaron, la carpa hubo que pagarla y no la pudimos usar. Los fuegos artificiales se compraron pero no se pudieron tirar por el caos que había", siguió relatando González, quien dijo entender la molestia de la gente.

"La idea nunca fue estafar a nadie. Entiendo las molestias, tienen 20.000 argumentos, pero nadie quiso cagar a nadie. Los que organizaron la fiesta es gente que se dedica a esto y siempre les va bien. No son unos improvisados, han hecho millones de cosas. Iba a ser la mejor fiesta de los últimos 10 años y la verdad ocurrió una fatalidad, salió el tiro por la culata", dijo, y aseguró que pese a todo, mucha gente se quedó hasta pasadas las siete de la mañana.

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