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Julia Rodríguez Larreta
Se supone que hasta el Papa debe haberse sorprendido con la comitiva que acompañó a Cristina Kirchner en su viaje al Vaticano, integrada por personajes del sindicalismo, como el líder de los camioneros Hugo Moyano. Como diría alguno, "amor con amor se paga". Porque no hay que olvidar el zafarrancho que dicho gremio organizó pocos días antes, cuando en Buenos Aires se desarrollaba la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, ( SIP), afectando la normal distribución de los diarios Clarín y La Nación, mediante agresivos piquetes a sus puertas .
Un vívido espectáculo ante los ojos de todos los periodistas nacionales y extranjeros allí reunidos, como para que no quedase ninguna duda sobre el embate a distintas puntas que lleva adelante el gobierno kirchnerista. Como ser, la ley de contenidos audiovisuales, votada en el Congreso mientras todavía cuenta con suficientes parlamentarios a la orden. Aunque la verdad, es arriesgado atreverse a jurar sobre el honor de los parlamentarios que conformarán el nuevo Congreso, después de las volteretas que se han observado.
Dentro de la estrategia K. figuran también los sucesivos pasos en contra de Papel Prensa. Lo cual motivó inclusive, la renuncia de un directivo de la Comisión Nacional de Valores, quien no estuvo dispuesto a obedecer las órdenes para perseguir a la empresa bajo creativos pretextos.
A este respecto, el Colegio de Abogados, entre otras instituciones como la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) o la Asociación de Dirigentes de Empresa (ADE), divulgó esta semana un manifiesto donde se dice que "mal puede el secretario de comercio, (Moreno), que carece de información o que existían irregularidades...cuando el Estado Nacional es el único socio que tiene privilegios estatutarios en cuanto a designar directores, síndicos y miembros del consejo de vigilancia". Y más adelante, "sin ambages debe señalarse que toda la cuestión se sintetiza en la vocación del Gobierno por apoderarse de la empresa, con la manifiesta intención de controlar el papel como forma de someter a los diarios de todo el país y así sojuzgar la libertad de prensa".
El flagelo de la corrupción, a nivel de gobiernos y funcionarios es una vieja gangrena que parece indestructible. Habitualmente se traduce en los clásicos sobornos, cohechos o coimas que se toman o se exigen desde el pequeño poder hasta el grande. Pero en la actualidad ha recrudecido una variante, ( recordar tiempos de Perón y los hacendados) que va mucho más allá. Consiste en la apropiación de las empresas, vía distintos tipos de acoso a sus dueños, las que terminan luego, a precio muy conveniente, en manos de los amigos del gobierno. Así se desarrolla una nueva casta de empresarios que aprovecha las oportunidades que aparecen o quedan por el camino con las estatizaciones. Y en el caso de la ley de medios, como en el de Papel Prensa, el poder hará doble carambola.
Mientras tanto, la otra peste que castiga a la población a un ritmo escalofriante, es la siempre creciente falta de seguridad ciudadana, sin que el gobierno y las instituciones relacionadas parezcan inmutarse, gracias a una mezcla de incapacidad e indiferencia pavorosa. La lista de muertes a manos de la delincuencia, seguramente incompleta, reclama medidas urgentes. Asesinatos como el de la maestra Sandra Almirón, hace unos días, de 37 años, ocurrida frente a la puerta de su casa, en Derqui, en el partido de Pilar, para robarle el auto, a manos de tres criminales que le dispararon a quemarropa, se suman a los de 23 policías en lo que va del año. Además de los homicidios de Osvaldo Benítez, Cristian Pieres, Maximiliano Robak, Daniel Capristo, Santiago Urabani, Irene de Rosa, Enzo Galeano, Juan Pedalino, Gonzalo Etcharrán, Renata Toscano, Sandra Brikman y muchos otros que lamentablemente terminan siendo solo datos de una cruenta estadística, excepto para sus familiares y amigos.
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