Ahora, a ganar

RODOLFO SIENRA ROOSEN

Sí, se puede, a condición de mirar para adelante y apelar a lo racional. Basta con los diferentes "modelos de país". Seamos más específicos. Por un lado, tenemos a un liberal demócrata, probadamente respetuoso de sus juramentos constitucionales, a quien le fallaron algunos hombres cuando ejerció la Presidencia, y lo investigaron como a nadie sin poderle probar responsabilidad alguna.

Con experiencia política, es respetado y convocado de continuo a foros internacionales. Es digno representante de los valores que distinguen a los orientales. Hombre de paz, puede superar esta partición por mitades que atormenta al país.

En el lado opuesto, un ex guerrillero que trajo una dictadura, de nula credibilidad, integrante de y subordinado a una organización que mantiene en vigencia a quien se le probó autoría, coautoría y complicidad en asesinatos, secuestros, y robos. A quien cuando se le pregunta si alguna vez mató a alguien, contesta con ironía macabra que "no, porque le erré el tiro". A quien fue Ministro y al hablar de su gestión, encogiéndose de hombros, admite que no hizo nada, una de las pocas verdades que dice.

A un hombre imprevisible cuya candidatura nace para salirle al cruce a quien lo acompaña en la fórmula, al grito de "más izquierda", y que se define como "libertario", como si ello lo diferenciara de la condición de anarquista que con precisión se le adjudicó.

A quien concibe la democracia como un tramo de paso al socialismo más primitivo. A un verborrágico que recurre a la palabra soez permanentemente, porque no tiene alcance su vocabulario para expresarse de otra manera.

A quien rehúye un debate mano a mano, como se da en todas partes del mundo para que la gente compare y elija, aunque en realidad no es necesario porque todo el país sabe que no le da el cuero para eso. A quien el primer referente de la coalición política que integra lo acusa públicamente de decir estupideces, aunque después quieran exhibirse en un abrazo hipócrita, como si pudieran venderle al electorado la imagen de una estima recíproca.

A quien su compañero de fórmula le auguró, en la puja por la candidatura, provocar un "caos" si llegara al gobierno. A quien varios de sus colegas ministros decididamente no lo apoyaron por considerarlo inepto para conducir al país. Al amigo del matrimonio Kirchner, y parte integrante del eje bolivariano de Chávez, Evo Morales y Correa, y por su intermedio próximo también a los iraníes.

En esa opción, el oriental que piense el voto, sea del partido que sea, no debería dudar. Es con su apoyo que le ganaremos a un Frente Amplio poderoso -bien organizado, regimentado y sobre todo, bien financiado- acompañado por el Pit-Cnt.

Ante este mano a mano ¿qué importa que el Frente tenga o no la mayoría parlamentaria? Al contrario, demostrado está que el poder absoluto genera desequilibrios indeseables y corrupción por ausencia de contralores. Así la izquierda dividió al país, generando odio y resentimiento. Mujica es el arquetipo de esa confrontación, preconizando la lucha de clases. Precisamente, que el Poder Ejecutivo esté en otras manos, generará el equilibrio imprescindible para ambientar la negociación política que en el período que termina no existió.

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