Una de ellas es una herencia en litigio en la familia. Los familiares de la mujer que se desempeñaba como directora de Recursos Humanos del Instituto Superior de Educación Física de la Universidad de la República fueron indagados en su totalidad. Hasta el momento ningún elemento parece involucrarlos con la magnitud del atentado.
Además, la Policía investiga el contenido de una computadora que había en la finca, así como dos celulares de la familia.
Una de las claves del caso consiste en identificar el tipo de material explosivo utilizado en la bomba.
Otro extremo que los expertos del Ejército investigan es el método utilizado para activar la carga. Todo esto podría dar pistas sobre el origen del explosivo.
Otra línea investigada se vincula con el ámbito laboral de Mazzeu Soto. Según una versión difundida por el noticiero de Televisión Nacional, Mazzeu Soto había tenido reiterados problemas con un retirado militar que había ocupado un puesto jerárquico en el ISEF antes de que éste pasara a la órbita de la Universidad. El militar retirado, que había continuado en funciones pero como subordinado a Mazzeu Soto que era directora de Recursos Humanos, había incluso amenazado varias veces a la mujer. El noticiero estatal confirmó esta versión con la jueza Graciela Eustaquio que dirige la indagatoria.
La otra línea de investigación tiene que ver con la posibilidad de que el paquete bomba hubiera tenido otro destinatario. Se ha comenzado a averiguar si en las cercanías viven personas que puedan dar con el perfil de una eventual víctima de un grupo extremista.
Fuentes de la investigación expresaron Últimas Noticias que hay otra línea investigatoria, que se basa en la aparición de numerosos papelitos desperdigados por el lugar de la explosión con la inscripción "El Clínicas no perdona".
Según el matutino, se presume que se encontraban en el interior de la caja donde estaba la bomba y salieron con el estallido.
Hoy a las 16 los restos de Miriam Mazzeu Soto serán sepultados en el Cementerio del Buceo.