"Querían matarnos a todos", dice Carlos Díaz, el esposo de la mujer muerta en el atentado con bomba del sábado pasado. Pero el móvil aún es una incógnita. Todo el entorno familiar y una herencia en disputa es materia de investigación aún.
Díaz no consigue reponerse del shock. Ayer las autoridades le entregaron la casa de la calle Plutarco 3869, ahora en peligro de derrumbe total. Fuentes de la investigación señalaron que el esposo de la víctima mortal del atentado no consigue reponerse ni encuentra explicación para lo ocurrido.
"Querían matarnos a todos", repite una y otra vez. También comentó que si la entrega del paquete despachado desde Tres Cruces bajo un remitente falso hubiera demorado unos minutos más habría tenido lugar una verdadera masacre. Los compañeros de fútbol del hijo del matrimonio, Andrés, planeaban reunirse allí.
Una herencia en litigio en la familia de Miriam Mazzeu Soto (49) es una de las líneas de investigación. Los familiares de la mujer que se desempeñaba como directora de Recursos Humanos del Instituto Superior de Educación Física de la Universidad de la República fueron indagados en su totalidad. Hasta el momento ningún elemento parece involucrarlos con la magnitud del atentado.
La Policía investiga el contenido de una computadora que había en la finca, así como dos celulares de la familia.
PAQUETE BOMBA. El paquete, del tamaño aproximado a una caja de zapatos, fue despachado desde el sector encomiendas de Tres Cruces el viernes pasado. El envío exhibía como remitente el nombre de "Cooperativa Magisterial". Los investigadores policiales, empero, están convencidos de que es sólo un nombre utilizado para encubrir la procedencia del paquete.
El paquete fue entregado sobre el mediodía del sábado. Una vecina que había saludado a Miriam Mazzeu Soto desde la vereda de enfrente vio el momento en que un hombre en moto entregó el envío a la mujer. La testigo advirtió que, luego de recibir el paquete, Miriam Mazzeu entró a la finca, cerró la puerta y un instante después ocurrió el estallido.
Una de las claves del caso consiste en identificar el tipo de material explosivo utilizado en la bomba. Si bien las pericias de Bomberos ya concluyeron, este aspecto del caso sólo podrá ser dictaminado por el Equipo de Desactivación de Artefactos Terroristas (EDTA) del Ejército.
Fuentes de la investigación señalaron a El País que, al principio, los especialistas en explosivos pensaron que podía tratarse de fósforo blanco, un material que puede alcanzar la volatilidad requerida para producir una deflagración de esa magnitud. Sin embargo, no se hallaron restos de ese elemento. Se investiga, en cambio, la posibilidad de un tipo de C4, una dinamita de alto poder, que de todos modos no podría obtenerse en plaza ni siquiera por parte de operadores especializados en demoliciones.
Otro extremo que los expertos del Ejército investigan es el método utilizado para activar la carga. Se cree que la misma fue activada en forma remota -existen medios para hacerlo por ejemplo con la señal de un celular, aunque este medio está prácticamente descartado-, y también la posibilidad de que el paquete hubiera contenido un "iniciador" y que el material explosivo ya estuviera en la finca. En cualquier caso, la preparación de un explosivo de este tipo exigió de personas con alto conocimiento en la materia.
COMPLEJO. Una herencia familiar conformada por cuatro bienes inmuebles, un bar, y un vehículo fue otro de los aspectos investigados.
Hace poco más de un mes Miriam Mazzeu Soto ganó un juicio que le permitió usar el apellido de su padre, recientemente fallecido, y por ende reclamar su parte de la herencia familiar. Fuentes del caso señalaron que se había indagado a los familiares de la mujer en torno a este tema y no se hallaron elementos que dieran pie a suponer una represalia de esta magnitud. De hecho, señalaron, ya se había llegado a un acuerdo para el reparto de bienes según las leyes de sucesión.
Aunque el tema de la herencia familiar no se descartó, este aspecto del caso no aparece por ahora como el más importante.
El testimonio del único sobreviviente de la explosión, el adolescente Facundo Quiroga (14), es un camino por ahora vedado para los investigadores. El chico permanece en estado grave, con lesiones muy severas y compromiso de las vías respiratorias, por lo que es imposible interrogarlo.
Dos de las líneas que se siguen en el caso
Fuera del tema de la herencia familiar, los investigadores siguen otras dos líneas de trabajo.
Una se vincula con el ámbito laboral de Miriam Mazzeu Soto. Según una versión difundida por el noticiero de Televisión Nacional, Mazzeu Soto había tenido reiterados problemas con un retirado militar que había ocupado un puesto jerárquico en el ISEF antes de que éste pasara a la órbita de la Universidad. El militar retirado, que había continuado en funciones pero como subordinado a Mazzeu Soto que era directora de Recursos Humanos, había incluso amenazado varias veces a la mujer. El noticiero estatal confirmó esta versión con la jueza Graciela Eustaquio que dirige la indagatoria.
La otra línea de investigación tiene que ver con la posibilidad de que el paquete bomba hubiera tenido otro destinatario. Se ha comenzado a averiguar si en las cercanías viven personas que puedan dar con el perfil de una eventual víctima de un grupo extremista.