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 Miércoles 23.09.2009, 08:14 hs l Montevideo, Uruguay
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Julia Rodriguez Larreta


La otra orilla

¿Qué derrota?

Julia Rodríguez Larreta

Lo que se está viendo en el ámbito político argentino en estos días resulta un fenómeno digno de estudio.

Por un lado, el ex Presidente o más bien, el Presidente en Ejercicio como se le llama y los sucesos que han ido aconteciendo después de las elecciones del 28 de junio. Unos comicios donde el modelo Kirchner perdió, hecho que despertó muchas esperanzas porque después de la derrota era lógico suponer que al binomio Kirchner no le quedaría otra que cambiar el paso. Máxime cuando la popularidad de Cristina ha caído hasta el 16%, cuando todavía falta bastante para la mitad de su mandato.

Sin embargo, lo que se observa es que la oposición es incapaz de doblegar las ínfulas de poder de este personaje completamente inescrupuloso, que no sólo sabe muy bien cómo manejar a sus congéneres, sino la debilidad que caracteriza a las instituciones del país.

Es notorio que el cuadro opositor es un abanico que peca tanto por su amplitud, como por su falta de articulación y fuerza. Desde De Narváez, pasando por Macri, Carrió, Julio Cobos, Gerardo Morales (UCR) y hasta Luis Juez. De no ser así, no habría pasado lo del Congreso, adonde el gobierno consiguió la prórroga de sus Facultades Delegadas.

Ni el jefe de la bancada, ni los 108 diputados del Frente por la Victoria, que levantaron la mano, ni los senadores que siguieron las instrucciones de Miguel Piccetto, tienen por el matrimonio una devoción o una fidelidad a prueba de balas.

Lo que ocurre es que al no haber una figura en el peronismo, (ni Rodríguez Saá, ni Scioli), que aglutine y provoque una sensación de liderazgo tal que invite a abandonar el bote en el que están para subirse a bordo de una embarcación que ofrezca una travesía más segura y con futuro hacia el 2011, el vacío es llenado por el viejo capitán.

Sobre todo, porque el único político con chances para ser el nuevo líder peronista, Lole Reutemann, con capacidad para una buena convocatoria dentro del PJ dada su buena imagen y su intención de voto, por lo que podría generar una corriente con posibilidades de dividir al séquito oficialista, no responde. No muestra un espíritu ganador, ni parece ser una persona resuelta a triunfar.

Carencias esenciales que quedaron en penosa evidencia ante quienes le vieron en el reportaje televisivo que le hizo Nelson Castro, después que su socia política, la senadora Latorre lo traicionara abiertamente, ayudando a los Kirchner para que saliera lo de las Facultades Delegadas. Se vio a un hombre abatido, repitiendo varias veces haber quedado anonadado y notoriamente dubitativo respecto del futuro. No parecía alguien con las necesarias condiciones para acometer la tarea de ganar las elecciones futuras y convertirse en el conductor del país.

Mientras tanto, los Kirchner siguen como si la derrota de las urnas no hubiera ocurrido y cada vez van por más. Después de la maniobra para que el Estado pase a digitar el fútbol en asociación con la AFA, comprometiendo 600 millones de pesos anuales hasta el 2019, como si las arcas del tesoro estuvieran rebosantes y no hubiera serios problemas sin resolver, como la pobreza y la indigencia, ahora se han abocado a sacar una "ley de medios" que también apunta a su enemigo, el grupo Clarín, lo mismo que con el fútbol y a poder controlar la prensa televisiva y radial. Un nuevo escalón en pos de su nunca desaparecida ambición de conservar el poder, para lo cual ven como muy conveniente coartar la libertad de la prensa, como sea. Basta para dar una idea de lo que busca el binomio K, el artículo que establece que las licencias tendrán una validez de solo 2 años. Es fácil imaginar entonces, que con semejante precariedad, todos los actores quedarán en una situación de debilidad a ser aprovechada sin pudores, por el poder político.

La oposición luchó en el plenario de comisiones de diputados, para dilatar las audiencias públicas, intentando votarlo en el nuevo Congreso, pero no lo logró.

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