Se sacaron la careta

Gustavo Penadés

Comenzó la marcha por "la memoria" que conjuga los esfuerzos del Pit- Cnt, Fucvam, la FEUU, y la Onajpu.

Según dicen los organizadores, la idea es convencer a la gente del interior de que no vote al Partido Nacional, sosteniendo que hay que evitar volver a los "noventa". Si en el pasado se verificaron marchas de características similares, creemos que es la primera vez que se desarrolla una con la explícita intención de que la población vote al Frente Amplio.

Naturalmente, las organizaciones convocantes presentan desde siempre, tanto en su dirigencia como en sus plataformas, consignas alineadas con el Frente Amplio, pero este año parece que abandonaron todo pudor y, lisa y llanamente, se pusieron a trabajar en la campaña electoral.

Si se analiza el tiempo transcurrido desde que el Frente Amplio asumió el poder, podremos constatar como esas organizaciones procuraron el difícil equilibrio de aparentar mantener una postura "independiente y de clase", pero sin molestar mucho al gobierno y, llegado el caso, acallando las voces disidentes. Esa postura condujo a enfrentamientos que hasta ahora se continúan entre tendencias sindicales que expresan a la vez las posturas de los partidos políticos que integran el Frente Amplio.

Por su parte, sectores que no responden a la mayoría de la dirigencia sindical tachan a la Central de "amarillista". Afirman que son clara manifestación de la connivencia con el gobierno el silencio ante el desalojo de las oficinas estatales ocupadas por los trabajadores; las tímidas y suplicantes voces que se alzaron contra el entonces ministro Astori al imponerse el IRPF; el ingreso de personal de confianza de las autoridades; el crecimiento de la desigualdad y un largo etcétera.

Curiosamente, cuando se refieren a los "noventa" se cuestionan políticas que hoy se vienen repitiendo. Nos podemos referir a las concesiones de obra, a la construcción de una nueva Terminal de Contenedores privada, al ofrecimiento a privados del ferrocarril, etc. Entonces, si las líneas generales y fundamentales del gobierno de Vázquez es una continuación de las anteriores, el único objetivo es impedir que triunfe el Partido Nacional.

Cosas similares podríamos afirmar de las otras organizaciones convocantes, pero hoy carecemos de suficiente espacio para hacerlo.

Siguiendo con la cruzada iniciada por la cúpula sindical, llama también la atención los criterios disímiles con que manejan el tema de la libertad de expresión. Téngase presente el silencio complaciente que mantiene la Central cuando desde el mismísimo gobierno se apunta con el dedo y se cuestiona el trabajo de los periodistas y de medios de comunicación tachándolos de opositores o de alentar la violencia. En este asunto se mantiene una línea coherente. Uno de sus más conspicuos dirigentes afirmaba, ante la consulta de si el presidente Vázquez debía recibir a disidentes cubanos durante su visita a la isla, que "nunca vi a un disidente porque éstos no existen. Lo que sí existen son mercenarios pagados por el imperialismo yanqui para generar confusión y desorden en la isla".

Es realmente penoso que la dirigencia sindical, en lugar de buscar la construcción de espacios de diálogo y acuerdo para fomentar la cantidad y cantidad del empleo, gaste su esfuerzo y, por sobre todo, empeñe su prestigio y credibilidad intentando detener el triunfo del Partido Nacional.

"Este año parece que abandonaron todo pudor y , lisa y llanamente, se pusieron a trabajar para el Frente Amplio."

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