Mañana quizás es tarde...

MARIA JULIA POU

En nuestro "vareliano" país la educación es un tema permanente. Está muy bien que así sea pues uno de los elementos esenciales que nos han definido históricamente como país ha sido el nivel de educación. En tiempos electorales la educación es un tema que encabeza las propuestas de los distintos sectores políticos y se consideran los diferentes -o no tanto- aspectos en que deberíamos mejorar la realidad de nuestro sistema educativo existente.

Nos gustaría insistir en que la educación es un proceso social que no sólo se construye en las aulas y que tampoco se complementa en los centros formales de la cultura convencional. En un magnífico trabajo acerca de un proyecto educador el mexicano José Manjarrez Medina nos lleva a concluir que "la educación es un proceso sin tiempo ni espacio que lo limiten", "la educación no tiene forma física" y va "más allá de los ámbitos tradicionales, de los templos educativos llamados escuelas, o espacios culturales llamados museos". Concluye el autor afirmando que la educación es "un ejercicio social que se produce y reproduce en el propio ámbito de la sociedad transformándola permanentemente", "la sociedad se enseña a sí misma y aprende de sí misma para ser otra", es decir, la educación permanente.

Como se ha señalado tantas veces la educación entendida como proceso tiene su comienzo en la familia cualquiera sea su forma, porque es allí donde a través de la convivencia y la transmisión de las costumbres cotidianas se van imprimiendo en el alma del niño los valores como trazos indelebles o por lo menos muy difíciles de borrar.

Por lo tanto en el inicio del proceso que nos ocupa, debiéramos tener en cuenta el apoyo a las familias para asegurar que este primer paso en la formación fuera exitoso. Es bueno mencionar que ya algunas iniciativas como los centros CAIF están funcionando y si bien todo es perfectible, representan una herramienta que debiera reproducirse todo lo que sea necesario como forma de enseñar valores integradores a nuestra sociedad.

Las siguientes serán las etapas formales de la escuela, el liceo y eventualmente, la universidad, como formadoras de mentes críticas desarrollando modelos educativos cada vez más modernos, que deberán "aggiornarse" atendiendo al desarrollo de la sociedad y los avances científico-tecnológicos que demandan las nuevas oportunidades laborales.

Y esto nos lleva a citar nuevamente a Manjarrez quien sostiene que si estamos educando solamente para el empleo y preparando fuerza de trabajo capacitada estamos descuidando la formación integral, pues "la formación de fuerza de trabajo no es educación, es simple capacitación; la educación contempla el formar para el trabajo como actividad creativa del hombre y no sólo a ser productora de mano de obra al servicio de la inversión". Así planteada, la educación será el sustento de la democracia, "una de las fuerzas que posibilitan la cohesión social y fomenta la construcción de espacios para la convivencia armónica de la sociedad".

Tenemos pues un largo camino a recorrer. La buena noticia es que parecería que hay voluntades políticas coincidentes, toda vez que se alude a una sociedad fragmentada, y contamos también con docentes dispuestos a enfocar a la educación liberándola de una visión restrictiva. No perdamos más tiempo.

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