El ministro de Transporte y Obras Públicas, informó a El País, que se ha comenzado a estudiar la remodelación de la Plaza Independencia. También indicó que "la decisión" del presidente Tabaré Vázquez "es trasladar los restos de Artigas al Edificio Independencia y acondicionar la antigua Casa de Gobierno como museo que recopile el ideario del prócer". No se ha especifi-cado cuál sería el destino del mausoleo después del traslado de los restos.
Nos encontramos, entonces, ante un proyecto complejo que involucra varios temas: primero, el traslado de los restos de Artigas; segundo, la ubicación de los restos en la antigua Casa de Gobierno (ex Palacio Estévez); tercero, la transformación de ese edificio (que actualmente alberga -desde la época de la primera presidencia de Sanguinetti- el Museo de la Casa de Gobierno cuyo tema central es la historia de la presidencia de la República) en un lugar que "recopile el ideario del prócer"; cuarto, el proyectar la remodelación de la Plaza Independencia; y, finalmente, pero no menos importante por ello, resolver qué hacer con el mausoleo vacío.
Cada uno de esos temas, por separado, toca valores, símbolos, tradiciones y normas de gran importancia para toda la sociedad civil, generaciones presentes y futuras. Si se los combina en un solo proyecto, como aparentemente se pretende hacerlo, tenemos un verdadero nudo gordiano político.
La iniciativa, lanzada sin consulta con los demás partidos políticos, despierta muchas dudas. ¿Es apropiado trasladar los restos? ¿Remodelar la Plaza Independencia, dominada por la estatua ecuestre de Artigas no es un tema demasiado trascendental para que sea resuelto sin amplia y profunda discusión entre todos? ¿Cuál sería el futuro del mausoleo? ¿Es éste el mejor momento para considerar medidas de tanta trascendencia, que exceden el mandato del actual gobierno -le quedan pocos meses-, y con tales consecuencias de largo plazo?
Entre tantas interrogantes, nos intriga particularmente cuál es el sentido de la propuesta de destinar el Palacio Estévez a un museo "que recopile el ideario del prócer".
La sociedad uruguaya, a través de los años, ha hecho un esfuerzo titánico para recopilar ese valioso patrimonio cultural. Ese esfuerzo se llama Archivo Artigas. Su propósito es compilar y publicar "todos los documentos históricos que puedan reunirse en original o copia, relacionados con la vida pública y privada de José Artigas, Fundador de la Nacionalidad Oriental y Prócer de la Democracia Americana". Si se desea hacer algo realmente útil para continuar con esa empresa, lo mejor es darle al Archivo General de la Nación y al Museo Histórico Nacional los recursos que tanto necesitan para continuar con su trabajo de rescatar, preservar y divulgar el valioso acervo histórico de nuestro país.
Es cierto que el mausoleo es obra de la dictadura (también Salto Grande, por ejemplo).
Fue un intento de legitimar un gobierno dictatorial recurriendo a la figura del prócer. Sin embargo ese propósito se frustró inmediatamente, cuando el gobierno vetó la propuesta de incluir en la estructura dos frases fundamentales del pensamiento artiguista: "Clemencia para los vencidos" y "Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana".
Para ellos, éstas eran ideas subversivas.
Y al resolver omitir esas frases, la dictadura admitió la hipocresía fundamental de su iniciativa. Fue un magnífico triunfo del Protector de los Pueblos Libres.
La propuesta presidencial de trasladar los restos de Artigas del Mausoleo a la vieja Casa de Gobierno ha causado un muy revelador debate.