GONZALO AGUIRRE RAMÍREZ
El Presidente de la República ha declarado que el déficit fiscal aumentará en razón de gastos imprevistos -léase compra de mayores cantidades de vacunas-, en razón del riesgo de que la epidemia de gripe porcina, llegue al Uruguay.
Aparte de que parece, ahora, que la tal gripe no es de origen porcino y de que la alarma o batifondo mundial generado por la tal pandemia parece destinado a hacer olvidar, por un rato al menos, la crisis económica global, resulta casi risible lo dicho por el Dr. Vázquez.
Si no leímos mal, el gasto originado por la adquisición de vacunas contra la gripe sería de 300.000 dólares. Pero supongamos que fuera mayor y alcanzara a un millón de la moneda americana. O sea, una insignificancia frente a la magnitud del déficit fiscal previsto para este año. Éste, según el economista Gabriel Oddone, no será menor de US$ 600 millones y puede llegar a 900 millones. Lo que significa que dicho déficit oscilará entre el 2,3% y el 3% del PBI de este año.
De lo cual resulta que nuestro presidente pretende tapar el cielo con un harnero o nos toma, a sus compatriotas, por desinformados y hasta por tontos. Que hay tontos, aquí como en todos los países, es cierto. Pero no todos lo somos.
No terminaron ahí las reflexiones presidenciales sobre el déficit con que concluirá su gobierno. Vázquez aprovechó la bolada para señalar que Estados Unidos tiene un déficit enorme y que su crisis económica "ha afectado a todos los países del mundo y que no la ha generado Uruguay".
Chocolate por la noticia. Y, aparte de que mal de muchos consuelo de tontos, se reconoce ahora lo que durante varios meses se pretendió negar. "U séase", que nuestro país no era poco menos que invulnerable a la catástrofe principiada en Estados Unidos, en razón de su "blindaje" de reservas y otras zonceras por el estilo.
Si ello se hubiera tratado solo de un grueso error de apreciación o, peor aún, de un intento de engatusar a la población con una burda engañifa, dicho macaneo, fuere de buena o mala fe, no hubiera pasado de una exhibición pública de incompetencia o de falta de respeto por la ciudadanía, al tratar de ocultarle la verdad.
Pero lo grave no es eso, sino que ahora que hay que apechugar con una crisis que los economistas en serio sabían que se venía, faltan recursos para aminorar sus efectos y el gobierno pide autorización al Parlamento para aumentar el endeudamiento del país. Faltan recursos porque en los años de las vacas gordas, que fueron varios, este gobierno fue muy imprudente y se gastó las reservas que pudo atesorar en hacer asistencialismo sin exigir contrapartida alguna, en favor de quienes no trabajan. Es decir, en fomentar la cultura del ocio y la vagancia.
Peor aún, cuando la debacle mundial ya se avizoraba en el horizonte, el gobierno y su Ministro de Economía, el señor Astori, seguían en la luna de Valencia. Entonces, votaron una Rendición de Cuentas en la que volvieron a aumentar el gasto público, creando más de mil nuevos cargos y autorizando a contratar becarios y pasantes a diestra y siniestra. Es decir, siguieron tirando manteca al techo. Antes, si lo hacía el gobierno de un partido tradicional, le llamaban clientelismo político. ¿Y ahora, qué es?
Pero el presidente, metiéndose en un área ajena a su especialidad, pretende echarle la culpa a la gripe porcina y a la crisis económica internacional. Falsos pretextos. La imprevisión y el despilfarro interno, son de la cuenta de su gobierno, señor presidente. Entonces, "no me mientas Bertolotti..."