Nairobi | El escuálido adolescente prometió riquezas a su madre. Él miró el tazón de arroz que ella acababa de servirle y le dijo: "Me entristece cómo vivimos", recordó la mujer. Agregó que su hijo solía hablarle del sueño estadounidense, anhelando cruzar los mares y llegar a hacerse rico en el país más rico del mundo. Él le prometió que le daría todo lo que ella quisiera y que no tendría que vivir más en su choza de una sola habitación, donde el agua para cocinar y para bañarse tenía que ser transportada en burro.
La semana pasada, Abdiwali Abdiqadir Muse llegó al país con que tanto había soñado, pero ahora duerme en una celda en la ciudad de Nueva York, a la espera de un juicio por piratería que podría dejarlo detrás de las rejas por el resto de su vida.
La mañana del 8 de abril, Muse fue el primero de cuatro piratas en abordar un barco estadounidense en las aguas somalíes y efectuó un disparo contra el capitán Richard Phillips. Según la denuncia penal, Muse actuó como líder exigiendo en inglés vacilante que detuvieran las máquinas del buque.
En contraste con muchos otros ataques piratas frente a las costas somalíes, éste no terminó con un pago millonario como rescate. Después de cinco días de tensa espera, francotiradores estadounidenses mataron a tres secuaces de Muse y pusieron en libertad al capitán.
La madre de Muse insiste en que tiene 16 años, aunque no sabe bien cuando nació, mientras que los fiscales dicen que tiene por lo menos 18. Muse pasa ahora sus días y noches solo en una celda. Sus vecinos en la prisión de Manhattan son delincuentes de toda calaña, hasta Bernard Madoff. AP