MALDONADO | MARCELO GALLARDO
Un motín, rápidamente atenuado, estalló ayer en la Cárcel de las Rosas de Maldonado reflejando la inquietud que han generado los anuncios oficiales de traslados de reclusos para aliviar situaciones de hacinamiento y violación de los derechos humanos denunciados por el relator de las Naciones Unidas, Manfred Nowak.
La intervención del juez penal Federico Álvarez Petraglia y del fiscal Juan Bautista Gómez evitó una drástica acción policial. Ambos dialogaron ayer con los reclusos del sector cuatro, donde están los más "pesados" y volverán hoy al establecimiento de reclusión para continuar el diálogo.
Fuentes policiales y judiciales consultadas por El País aseguran que el clima de tensión es producto de las pésimas condiciones en que viven los presos, los que reaccionaron tras el diagnóstico de Nowak sobre la situación de las cárceles en Uruguay y los anuncios del gobierno sobre la aplicación de medidas para tratar de paliar la situación.
Varios presos del sector cuatro se amotinaron en la madrugada de ayer intentado pasar a otra zona del penal. Los reclusos se quejan del hacinamiento que sufren, de la mala calidad de la comida, y de la escasa atención médica. Denuncian además malos tratos de los policías que revisten en el penal.
En el levantamiento, unos cuarenta presos quemaron colchones y destruyeron parte de la infraestructura del sector, pero no se registraron heridos.
Los presos invadieron otro sector de la cárcel con el objetivo, según dijeron, de capturar a un recluso apodado "La Garza" con el fin de quitarle droga que presuntamente tenía en su poder. Los reclusos del sector invadido, a su vez, huyeron del mismo, lo que disparó la complicada situación.
La presencia de los magistrados evitó un enfrentamiento entre el grupo de choque de la Jefatura de Policía de Maldonado y los presos armados con cortes de diverso tamaño.
La policía tenía resuelto ingresar por cualquier forma al sector tomado para recuperar el control del establecimiento. Los presos los esperaban con cortes de todo tipo, algunos de ellos similares a una lanza, según narraron las fuentes consultadas por El País.
Hoy el juez y el fiscal ingresaran al penal para dialogar de forma individual con cada uno de los reclusos acompañados en esta ocasión por abogados de la defensa.