TRÍPOLI | EL PAÍS DE MADRID Y
AGENCIAS
El inicio de la temporada de transporte irregular de inmigrantes en el Mediterráneo comenzó de forma cruel: más de 200 personas que viajaban desde Libia a Italia habrían muerto tras hundirse una embarcación a 48 kilómetros de la costa.
La barca llevaba a bordo a 257 personas de las que sólo 23 fueron rescatadas con vida, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en Roma. En las operaciones de rescate, que ya concluyeron según esa misma fuente, solo se recuperaron 21 cadáveres. El resto, 213 personas, se dan por desaparecidas.
La causa más probable de la tragedia, la mayor de este tipo en los últimos años, fue el fuerte viento que este fin de semana sopló en las costas del norte africano y la sobrecarga de la embarcación que sólo tenía espacio para 50 personas. Entre los ocupantes había indios, pakistaníes, bangladeshíes, somalíes, eritreos, egipcios, tunecinos y argelinos.
Una segunda embarcación con 356 inmigrantes irregulares tuvo mejor suerte y pudo ser rescatada el domingo con todos sus pasajeros a salvo, después de que lanzara una llamada de socorro. La nave fue remolcada hasta Trípoli por un carguero italiano que se encontraba en la zona, donde de manera habitual presta servicio a tres plataformas petrolíferas.
La OIM confirmó también que los guardacostas libios perdieron el rastro de otras dos embarcaciones sin que hasta el momento se sepa si se trata de pesqueros o de naves con inmigrantes. Las primeras informaciones hacían referencia a tres barcos hundidos y barajaban la posibilidad de que la cifra de ahogados pudiera llegar a 500.
Sin embargo, Laurence Hart, responsable de la OIM en Trípoli, rebajó la cifra de desaparecidos a 213 o 214.
El Alto Comisionado de Acnur, Antonio Guterres, en tanto, expresó su "gran dolor" por la trágica pérdida de vidas y describió el incidente como el "último trágico ejemplo de un fenómeno global en el que personas desesperadas toman medidas desesperadas para escapar de conflictos, persecuciones y pobreza en busca de una vida mejor".
Guterres consideró que la globalización es "asimétrica" y que mientras el dinero y las mercancías se mueven con toda libertad, "los obstáculos al movimiento de las personas aún siguen presentes y, en cierta medida, aumentan". Cada vez más personas cruzan fronteras de manera irregular y, cuando eso ocurre, "cada vez es más difícil distinguir entre inmigrantes económicos y refugiados bona fide (de buena fe) o solicitantes de asilo", agregó.
En tanto, el portavoz de Acnur, Ron Redmon, dijo desde Ginebra que este "es el inicio de la temporada de tráfico de inmigrantes clandestinos". Y sostuvo que "estos naufragios ilustran una vez más el peligro al que se exponen las personas en las corrientes migratorias que mezclan migrantes (por razones económicas) y refugiados, en el mar Mediterráneo y otras zonas, causando miles de muertos cada año".
Aprovechando el clima favorable de la primavera boreal, cientos de inmigrantes intentan en embarcaciones precarias la peligrosa travesía desde las costas de Libia hasta Malta o a la isla italiana de Lampedusa, frente a Sicilia, y cada año varios cientos pierden la vida.
Después de conocer la tragedia, el Gobierno italiano espera que Libia respete un acuerdo sobre inmigración firmado entre los dos países, que contempla patrullas costeras conjuntas que empezarán a trabajar frente a las costas libias el próximo 15 de mayo. El ministro del Interior, Roberto Maroni, sostuvo que confía en que el Gobierno libio "ponga en marcha este acuerdo" y que no tiene "motivos para dudar de ello".
El flujo de inmigrantes hacia Italia no dejó de crecer en los últimos días. La oficina de Acnur en Roma confirmó la llegada de dos naves esta última semana. La primera, con 224 personas, arribó a Sicilia y la segunda, el domingo, con 219, a Lampedusa, donde se produjo una nueva fuga del Centro de identificación y expulsión, protagonizada por una veintena de inmigrantes que fueron más tarde detenidos.
En la isla de Lampedusa hay en estos momentos 720 extracomunitarios. El lunes, el alcalde, Dino De Rubeis, se lamentó de la falta de asistencia médica adecuada a los 224 inmigrantes recién llegados. La afirmación fue secamente desmentida por el responsable de Inmigración del Ministerio del Interior, Mario Morcone, quien acusó al alcalde de mentir y aclaró que los inmigrantes fueron atendidos por cuatro médicos y una enfermera.
Miles de ilegales en Italia
El año pasado 36.000 personas llegaron a Italia por mar desde el norte de África, de los cuales el 75% solicitó asilo y el 50% recibió alguna forma de protección internacional por parte de las autoridades italianas. Libia, con un litoral marítimo de 1.770 kilómetros en el Mediterráneo, se convirtió en un país de destino y de tránsito de inmigrantes oriundos del este y del sur de África. El 15 de mayo entra en vigor un acuerdo de patrullas conjuntas entre Italia y Libia. Los responsables de la OIM y del Acnur son escépticos sobre la eficacia de esas medidas.