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Planteo de propuestas
Santiago Danubio Costa | Canelones
@| "He leído muchos comentarios sobre el triste destino que le espera a nuestra muy querida y vieja estación, que otrora perteneciera al recordado Ferrocarril Central del Uruguay.
Es increíble como en nuestro país se destruye todo lo hermoso, tradicional y recordatorio de nuestra identidad. ¿Qué intereses espurios nos llevan a dejar de lado lugares históricos como éste? Quienes asumieron este `magnicidio`, llevarán por siempre este estigma.
Leyendo uno de los tantos argumentos sólidos en defensa de este querido bastión de una época pretérita, que disfrutamos quienes como yo viajábamos diariamente hacia nuestras ocupaciones, con horarios `ingleses` que se cumplían a rajatabla. No pocos, si nuestro reloj no funcionaba, sabíamos que era tal o cual hora, ya que los trenes pasaban en hora.
La señora que ha escrito a Ecos días atrás, Ma. Fernanda Belloso, cuenta con mi total aprobación en términos generales, porque los detalles técnicos de leyes y decretos no los conozco, pero evidentemente aporta datos que son de suma importancia.
Pero yo voy a la parte afectiva, que como antiguo funcionario de los Ferrocarriles del Uruguay, veo con pena que aquel paseo -porque así lo sentíamos todos quienes lo usábamos- se ha ido perdiendo entre los yuyos, como en lo poemas de Silva Valdéz, dejados de lado, ex profeso, por el hombre, ese mismo que es gestor de grandes adelantos de todo tipo para la humanidad pero que también es el peor predador...
¿Qué intereses primaron para dejar una joya de otra época, pero que podría tener un destino? Que aunque no fuera el mismo de otrora, podría ser maravilloso para las generaciones actuales y, por qué no, las futuras, no lo sabemos.
¿Por qué ese abandono de un lugar que podría ser un balcón de entrada hacia la ciudad? ¿Alguien puede creer que una playa de contenedores puede preservar un lugar histórico?
Si a alguien se le ocurriera, por ejemplo, hacer una especie de `avenida` embellecida con plantas y flores hacia la querida Estación terminal, dando la sensación -para los que llegan- de alegrarles la vista, para terminar con las locomotoras en los lugares que tuvieran en una época, volviendo a darle vida a un lugar donde se puede formar una gran galería de pequeños o grandes locales de ventas, incluyendo supermercados (¿qué opinión le merece, Sr. Henderson?), y otros. ¿Por qué no? ¿Se imaginan a la gente llegando, con la alegría de ver restaurado un servicio que nunca debió de ser dejado de lado? Con tiendas, boutiques, plaza de comidas y tantos otros servicios.
Seguramente veríamos ríos de gente llegando y subiendo hacia el Centro, y otros disfrutando del momento en que, luego de su labor, vuelven a sus hogares.
Piensen en el bullicio de los pasajeros y quizás otros que no lo son, recorriendo las distintas `galerías` que se instalarán. ¿Cuántos puestos de trabajo se crearían, amén de recuperar una zona que hoy ya casi pasa a ser una zona marginal o poco menos? ¿Habrá tantos intereses mezquinos que supongan dejar de lado un servicio que debería seguir funcionando, y así favorecer a quienes viene del interior?
Vi una fotografía de la Estación Central en el diario El País y realmente se podían apreciar, yuyos aparte, lo magnífico que se vería el lugar lleno de galerías comerciales.
Soy un antiguo y siempre admirador del ferrocarril, fui un joven que admiró la magnífica obra en pleno funcionamiento; fui, en su época, un `Meritorio telegrafista`. Aprendí lo que significaba el respeto por los horarios, la limpieza y el comportamiento para aspirar a concretar sueños de un buen trabajador. Los guardas con su impecable traje gris y su corbata y su gorra, los jefes de estación cuidando que el tren saliera en hora... En fin, sería una larga historia contarle a las nuevas generaciones como era aquello.
Ah! Me olvidaba: Sr. Ministro de Obras Públicas, perdón, `Toto` Rossi: Ud. conoció tan bien como yo lo que estoy contando, no lo dejemos caer en el olvido".
Guerra de patentes
Edgard D. Dotti Buschiazzo | Colonia
@| "Hay que empezar por la `casa grande`. De lunes a viernes, todos los días, paso por la playa de estacionamiento del Palacio Legislativo y he quedado asombrado de la cantidad de gente coloniense que trabaja en el Palacio de las Leyes. Con asombro he visto todas las combinaciones de letras de las matrículas de aquel departamento.
Muchachos, comencemos de arriba y por la casa grande, de quienes tienen que impartir el ejemplo, confianza, buenas costumbres; en definitiva, dejar la mal llamada viveza criolla, que queda para la gente mal llamada `común`. Y como si esto fuese poco, los inspectores de Montevideo fiscalizando en toda la urbe las matrículas de aquel y otros departamentos.
Señores inspectores de la municipalidad: lleguen por el estacionamiento y esperen a los propietarios de estos vehículos, fiscalicen y después salgan por la gente `común`.
Señores intendentes, pónganse de acuerdo de una vez por todas y patente única en todo el pequeño territorio nacional. O de lo contrario, aquí tiene que echar mano el Ministerio, el gobierno nacional y todo el mundo boca abajo. Los señores intendentes de los diferentes departamentos de un mismo partido político se traicionan entre ellos, se roban los contribuyentes. ¡Por favor! Somos pequeños en sabiduría, pequeños en grandeza, la que nace del intelecto de los grandes hombres.
Así es todo en nuestro país, en la política, en el deporte, en las instituciones, en las empresas, en todo la ventajita del uruguayo que tan arraigada tenemos en nuestras mentes. Ni siquiera nos cuestionamos si está bien o mal `el robar de una manera u otra`; ¿quién roba a quién?
¡Qué pequeños somos!"
Propuestas desconcertantes
Horsefly | Montevideo
|"Desde nuestro modesto punto de vista, pero sí con franqueza, debemos manifestar el desconcierto y el rechazo que nos han generado las resoluciones dispuestas por el Sr. Presidente Obama a días de la toma de su cargo.
Una, ya legalizada y la otra en proceso inminente de lograrlo; con respecto a autorizaciones que de una u otra forma han de conducir a la eliminación de embriones humanos, a la pérdida de sus vidas. Por ella se faculta a las organizaciones internacionales pro aborto a proporcionar ayuda económica a terceros países en campañas llamadas de `planificación familiar`. Esto en la práctica conduce a la interrupción del embarazo en variadas formas con la muerte del embrión, el fin buscado.
Y la otra, la obtención de células madre para la recuperación de tejidos humanos. Se dirá que esto es un logro, pero en todos los casos al costo de la pérdida de un real mayor valor. La obtención de una célula madre corresponde por lo menos a la muerte de un embrión.
Son estos dos mensajes dolorosos que conllevan la eliminación voluntaria de vidas plenas, el embrión es eso, pero es incapaz para defenderse. Se agrega a esto un agravante del que somos responsables, nunca sabremos qué valores traían estas vidas para entregarnos.
Conclusión: situaciones muy delicadas a las que nos corresponde enfrentar".
Traslado en ambulancia
Elisa | Montevideo
|"Días pasados se realizó el traslado de mi madre, con operación de fractura de cadera, en ambulancia de Salud Pública desde el Hospital Italiano de Montevideo al Hospital de Salto.
En aquella oportunidad le pregunté al chofer de la ambulancia si yo podía ir también, debido a que mi hermana que era la acompañante de mi madre no podía hacer fuerza y así le daría una mano.
Pero el chofer me contestó que no podía llevarme porque más adelante subiría otra persona.
Salieron del Hospital a la hora 20:00 y a la altura de Plaza Cuba (según me comentó mi hermana, que iba de acompañante en la ambulancia), subió esa otra persona.
Cuando llegan a Salto, pasando las Termas del Daymán, mi mamá y mi hermana se dan cuenta de que el chofer hace un desvío y se dirige al barrio Salto Nuevo, donde deja a la persona que levantó en el camino. Y luego se dirige al hospital a dejar al paciente, por supuesto muy dolorida después de tantas horas; llegaron a las 3 de la mañana.
¿Quién controla estos traslados, los horarios, etc.?
De todas maneras, quiero agradecer la atención que nos brindaron en el Hospital Italiano, al Dr. Rienzi y a su equipo, enfermeras y demás personal, son excelentes".
Muestra en el Museo Zorrilla
Fernando Castillo | Editor especialista en arte
@| "Conocí a Juan Carlos Montero Zorrilla (Carlotes para sus amigos) unos días después de la gran tormenta del 66. Yo tenía por entonces 16 años y su hijo Chingui, que trabajaba conmigo en la Agencia EFE, nos llevó a mi hermano Álvaro y a mí a presenciar desde la torre de su casa, en el predio del Museo de Carruajes Fernando García, un anunciado retorno de la tormenta. Ésta nunca se produjo y pasamos la noche de charla en compañía de su padre, cuyas dotes de pintor yo por aquella época desconocía y que nos enseñó el museo de carruajes del que era conservador. Unos años después me reencontré con los mismos carruajes, pero ahora plasmados en los cuadros de Montero que colgaban de una exposición en Amigos del Arte presentada por mi padre Guido Castillo. Recuerdo que me impresionaron hondamente.
Ahora, al reencontrarme con su obra después de casi 40 años, vuelvo a sentir la misma impresión de aquel entonces. Hago míos aquellos conceptos de Guido cuando expresaba: `Estos carruajes tienen un halo misterioso y nos hablan de soledad y recuerdos... en ellos Montero, además de un sello propio nos descubre una fina y profunda sensibilidad... su pintura tiene magia y poesía`.
En algunos cuadros de la serie de los carruajes, lo más valioso y original de la obra de Montero, el artista pasa de las formas figurativas y geométricas a la abstracción casi total. En mi opinión no es exagerado hablar de `Los carruajes de Montero` de la misma forma que lo hacemos al referirnos a `Los candombes de Figari` o las `Lunas de Cuneo`.
Montero comenzó a pintar en su niñez en la década del 20. Mucho más tarde concurrió por breve tiempo al taller Torres García, pero mantuvo siempre la originalidad del autodidacta. Sobre él escribía el poeta Ernesto Pinto: `Ha pintado siempre con humildad y con fervor, silenciosamente, siguiendo su estado interior irrenunciable`.
En esta búsqueda de sí mismo, fue transitando diversos períodos. En la retrospectiva que se expone estos días en el Museo Zorrilla podemos seguir la trayectoria del artista, desde los temas de Punta Carretas en los años 40 y 50. Sigue por los espléndidos carruajes de los años 60. Continúa en los años 80, tras un silencio creativo de más de diez años que coincide con el período de la dictadura, con el retorno a los paisajes, ahora de Maldonado, marcados por una paleta más libre y colorida, y culmina a principios de los 90 con la búsqueda de la simplificación en sus últimos cuadros de Florianópolis.
Sin duda estamos frente a la obra de un gran pintor, cuyo nombre se acrecentará con el tiempo".
Jubilados de segunda
Jucaba | Montevideo
@| "Con la creación del Fonasa el gobierno integró al sistema de salud a los que se jubilarán a partir de ese momento, pero dejó afuera a los que ya estábamos jubilados, teniendo que pagar la mutualista de nuestro alicaído bolsillo. Pero esto no es todo, porque además de esta discriminación nos descuentan del recibo el uno por ciento por `cuota mutual pasivos`.
Parece una tomada de pelo.
Sr. Presidente, ¿qué espera para corregir esta discriminación por partida doble?"
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