FABIÁN TISCORNIA
Los analistas creen que el frente fiscal plantea riesgos para este año y el próximo, que podría llevar a una mayor necesidad de endeudamiento con poco margen de acción. En el gobierno se evalúa que el déficit puede subir levemente este año.
Incluso, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) está trabajando para poder cuantificar los impactos de la sequía en la recaudación e incorporarlos a la programación fiscal, dijo a El País el jefe de la Asesoría Macroeconómica del ministerio, Michael Borchardt.
Indicó que las medidas para paliar los efectos de la sequía tienen un "costo fiscal directo de US$ 13 millones" para 2009.
Todos los analistas privados consultados por El País prevén un déficit bastante mayor a la proyección que tiene el gobierno para este año de 1% del Producto Interno Bruto (PIB).
Para el economista de Cinve-CPA/Ferrere, Alfonso Capurro, "el resultado fiscal mostrará un deterioro importante en 2009 debido a la conjunción de aumentos de gastos aprobados en la última Rendición de Cuentas y una evolución de la recaudación inferior a la prevista debido al menor crecimiento económico". Sostuvo que "lo más preocupante es el carácter rígido de los gastos que origina este deterioro".
Por su parte, el responsable del Departamento de Economía de la consultora KPMG, Marcelo Sibille, no ve "un riesgo desde el punto de vista de que sea necesario un ajuste fiscal con baja del gasto o aumento de impuestos. No obstante, como esperamos una desaceleración de los ingresos, debería darse un ajuste acorde en el ritmo de expansión del gasto público para no incurrir en desequilibrios excesivos que lleven a un mayor endeudamiento".
Para la economista Tamara Schandy de la consultora Deloitte, "por el momento el deterioro fiscal no parece traducirse en un cambio significativo de las expectativas sobre la sostenibilidad fiscal. Sin embargo, consideramos que el frente fiscal constituye un elemento de riesgo para 2009-2010".
Entiende que la suba del riesgo país pauta que "el acceso al financiamiento es en el mejor de los casos restringido".
Capurro coincide en que "el escenario fiscal deja planteados algunos riesgos de 2010 en adelante, no solo por el desbalance en sí mismo y por la magnitud del mismo, sino por el carácter rígido de los gastos que generan este desbalance".
MÁS DÉFICIT. En los 12 meses cerrados a enero, el déficit fiscal fue de 1,6% del PIB, cuando la meta es de 1% del PIB. En Economía se entiende que podría ser un poco mayor a ese 1% del PIB pero aún así manejable.
Cinve-CPA/Ferrere prevé un déficit de entre 1,6% y 2% del PIB, el escenario base de Deloitte es de un rojo de 2% del PIB, mientras que KPMG proyecta un déficit de entre 1,5% y 2% del PIB. El gobierno tiene pre-financiado el déficit de US$ 1.292 millones (debería emitir deuda por US$ 250 millones según su previsión), pero si se duplica el rojo debería conseguir financiamiento adicional por ese monto.
Según Capurro en el contexto actual "un escenario internacional más adverso que tenga efectos en la actividad más profundos y más prolongados de los esperados deja muy poco margen de acción para evitar deterioros adicionales del resultado fiscal". Por eso entiende que hay que mantener el balance que evite que los mercados cuestionen la sostenibilidad de la política fiscal y la trayectoria de la deuda.
Schandy coincide en que si las cuentas públicas "se siguen deteriorando, las expectativas de los agentes en torno de la sostenibilidad de la deuda, podrían verse afectadas".
El jefe de la Asesoría Macroeconómica del MEF dijo a El País que "se está haciendo el máximo esfuerzo para racionalizar gastos, con el objetivo de concentrar los esfuerzos de las áreas prioritarias".
Agregó que la reducción de vulnerabilidades que encaró el gobierno permite en medio de la crisis "no ser procíclicos, lo que llevaría a acentuar" los efectos de la crisis.
Pero, para Capurro de Cinve-CPA/Ferrere "el margen de acción para contener el gasto se limita a los de funcionamiento, donde creemos que será muy difícil que se puedan lograr ahorros suficientes que compensen el crecimiento de otros componentes".
El MEF pidió a los ministerios y empresas públicas que reduzcan 5% los gastos no personales (se excluyen salarios) del Presupuesto para este año.
Borchardt defendió no cortar los gastos sociales ya comprometidos porque son "una prioridad" y sostuvo que "en momentos de crisis es justamente cuando más se necesita tensar las redes de protección social que esta administración fue desarrollando".
SEQUÍA. La seca impacta por varios lados en la programación del gobierno, dijo el jefe de Asesoría Macroeconómica. Las medidas tomadas por el gobierno tienen un costo directo de US$ 13 millones. Además, "la sequía tiene efectos sobre el nivel de actividad del agro y los sectores vinculados y a través de ellos también en los ingresos de la población y en la recaudación", dijo.
"Se está trabajando para cuantificar esos impactos e incorporarlos en la programación", afirmó Borchardt.
Para Capurro la sequía no debería tener consecuencias "significativas" sobre el resultado fiscal. "Lo que está claro es que la trayectoria de las cuentas públicas no deja ningún margen de acción y el balance fiscal se vería muy perjudicado con un evento (de sequía) como el que tuvimos en el invierno de 2008", agregó.
Sibille de KPMG indicó que "el mayor riesgo es que un déficit hídrico afecte las cuentas de las empresas públicas como en 2008". Para Schandy de Deloitte mantener las tarifas plantean un "riesgo" sobre la "recomposición del resultado primario de las empresas públicas, y condiciones climáticas adversas comprometerían aún más esa trayectoria".
Poca chance de más medidas
En el Ministerio de Economía se entiende que no hay más posibilidades de tomar medidas para los sectores afectados por la crisis (textiles, automotriz y cuero), dijeron a El País fuentes de esa cartera.
"Los textiles ya tienen subsidio, las curtiembres que elaboran cueros para autos finos necesitan que se hagan autos finos, ¿qué podemos hacer nosotros?", evaluaron.
En el caso de las autopartes, -cuyo gran mercado es Brasil- se evaluará en la visita del presidente, Tabaré Vázquez, a su par brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva cuál va a ser el efecto en la industria brasileña de la crisis global.
Las fuentes resaltaron que ya en el Foro de ACDE de diciembre, el Ministerio reconoció que el sector exportador se iba a ver afectado por la crisis y que podría recuperarse sobre el final de 2009, por eso no entienden el porqué del alarmismo de algunos directivos de cámaras empresariales.
El ministro de Economía y Finanzas, Álvaro García había dicho el martes a El País que si bien pueden evaluarse nuevas medidas para los sectores afectados por la crisis, "son sectores que ya están subsidiados".
Ayer, García fue otra vez consultado al respecto por el diario El Observador y volvió a reiterar esos conceptos. "Se verá qué espacio (fiscal) existe" para ayudar a esos sectores, pero "ya cuentan con subsidios", dijo. De hecho, el espacio fiscal es muy acotado. Una posibilidad sería emitir deuda, pero García señaló a El País que si bien se podría hacerlo a tasas más altas, eso no se lleva adelante "por una razón de mantener los equilibrios fiscales".
Deuda flotante en aumento
El financiamiento del gobierno central tuvo un fuerte incremento en enero cuando la deuda con proveedores ("flotante") de ese organismo creció un 48% en términos reales, según se desprende de las cifras del Ministerio de Economía y Finanzas. Concretamente, al cierre de 2008 la deuda flotante totalizaba $ 1.596 millones (unos US$ 65,5 millones), mientras que a fin de enero -último dato disponible- escaló a $ 2.385 millones (unos US$ 105 millones). Esta última cifra implicó una suba de 32,7% real respecto a los niveles de igual mes del año pasado.