¿Eutanasia o no? Esta es la gran pregunta que se teje alrededor de la muerte de Eluana. Mientras la Iglesia acusa de "homicidio" a los que llevaron adelante el proceso, otros señalan que "mantenerla viva hubiera sido una condena".
"Fue monstruoso lo que hicieron con la chica. El suspender soportes vitales es una decisión que deben tomar los médicos y la familia, y no es un elemento que tenga nada que ver con la eutanasia", declaró ayer a El País, el director del Centro de Tratamiento Intensivo del Hospital Maciel, Homero Bagnulo.
"Esto no puede ser considerado un delito y menos un `homicidio` como dijo la Iglesia (...) No entiendo cómo se armó todo este escándalo, parece que estamos volviendo a la época de las cavernas", agregó.
En tanto, para la coordinadora de la Comisión de Bioética del Sindicato Médico del Uruguay, María Teresa Rotondo, la etimología de la palabra eutanasia es importante. "Eu (bien) y thanatos (muerte): buena muerte, pero el término se entiende vulgarmente como algo negativo", señaló ayer a El País.
Según la especialista hay dos tipos de eutanasia. "Está la activa que es cuando una persona hace algo para producir la muerte de un paciente. En los códigos de ética nuestros esto está condenado por completo (…) Después está la eutanasia pasiva, que es cuando se omite realizar un tratamiento que es beneficioso para el paciente".
Rotondo señaló que, si se basa en esta última concepción, "lo de Eluana no fue eutanasia. A ella la mantenían viva artificialmente pero nunca mejoró" en los 17 años que estuvo internada.
Según el manual del SMU, la eutanasia activa es un acto contrario a la ética médica y "acompañar una muerte digna, por ejemplo cuando los dolores son muchos, es lo correcto", agregó Rotondo.
Bagnulo, enojado con como "los políticos, la Iglesia y los medios" trataron el caso Englaro, señaló que "los enfermos cerebrales son enfermos que están muertos, porque lo que da la vida es el cerebro".