CANELONES | PATRICIA MANGO
La desaparición de un taxista en El Pinar movilizó a la Policía canaria. El taxista posee antecedentes penales por hurto. En el coche no había signos de violencia, pero faltaba el dinero de la recaudación y la radio.
La Policía de El Pinar intentaba ayer dar con el paradero de Iván Imaraens un ex convicto que abandonó el taxi que manejaba hace tres días, debajo de unas acacias en un monte. No se descartaban hipótesis sobre la suerte del conductor ni se sabía tampoco si el abandono se produjo voluntariamente o por la fuerza. En el coche no había signos de violencia; solo el parabrisas roto y el origen de la rotura no estaba claro tampoco. Al automóvil le faltaba la radio, el parquímetro y la recaudación del día que se estima en $ 4.000.
El aviso lo dio un grupo de niños que jugaba en un monte de acacias y chircas. Semi oculto, se encontraba el vehículo matriculado AXT 2255; es un taxímetro que trabaja en Montevideo y que fue reportado como desaparecido a las 16.45 del lunes. El taxista debía entregarlo a la hora 16. Pasados 45 minutos, el dueño, al ver que no llegaba, decidió avisar a la patronal y al Servicio de Emergencias 911. Donde antiguamente era una arenera en el kilómetro 29,500 de ruta Interbalnearia, hay un enorme terreno que fue fraccionado en parte y donde actualmente se erige el barrio privado "Vivienda 2000" que componen unas 200 viviendas. Los niños jugaban en la zona no edificada cuando hallaron el auto. Ya hacía cinco horas que estaba desaparecido.
La comisaría de El Pinar, acudió al aviso de los niños. También fue Policía Técnica. De inmediato se halló a los propietarios y se identificó a quien lo manejaba. Imaraens, es un hombre de 52 años que está divorciado y vive solo. Esto dificultaba ayer la investigación, ya que eran los únicos datos que se poseían. Tiene cuatro antecedentes penales, tres de ellos por hurto y uno por receptación y manejaba el coche desde hace tres días.
Ayer no se descartaba ninguna hipótesis en el caso. Desde un problema personal, un robo contra el desaparecido, hasta la huída del conductor, todo era posible. La ausencia de elementos que indicaran móviles violentos contra el chofer agregaba más teorías al extraño episodio. El vehículo fue llevado a Policía Técnica de Montevideo para su pericia. En tanto, en El Pinar se sucedían las acciones que permitieran establecer el paradero de Imaraens.
caso reciente. El 16 de enero pasado, otro hecho de violencia involucró a un taxista. En este caso se trató de Homero Eduardo Cardozo, un sargento jubilado de la Policía que se desempeñaba como taxista.
A las 3.30 de ese viernes, Cardozo fue hallado muerto de un disparo en el coche sobre el camino Los Aromos.
La rápida actuación de las autoridades policialesl permitió dar con el pasajero que resultó ser el autor del crimen. Se trataba de un joven de 18 años conocido por el apodo de "El Panza", adicto a la pasta base, que más tarde declaró que decidió matar al taxista porque temía que éste informara a la Policía de la boca de droga a la que se dirigía.