Australia vive los peores incendios de su historia, que se han cobrado al menos 170 vidas desde el sábado. El fuego devastó más de 30 mil hectáreas y destruyó 750 viviendas, mientras son cientos los heridos y miles los evacuados, situación que empeorará según advirtieron las autoridades. El primer ministro, Kevin Rudd, prometió realizar los esfuerzos necesarios para someter a la justicia a los responsables de los incendios.