Acuerdo tentativo para el plan económico de Obama

Pacto. El paquete sería por 780.000 millones de dólares

WASHINGTON AGENCIAS Y SERVICIOS

En medio de un creciente desempleo, los senadores y la Casa Blanca alcanzaron un acuerdo tentativo en torno al plan de estímulo económico promovido por el presidente Barack Obama, indicaron funcionarios demócratas.

Dos funcionarios dijeron ayer por la noche que el acuerdo es para un proyecto por 780.000 millones de dólares, pero no fue posible confirmar de inmediato esa cifra.

El acuerdo tentativo coronó una tensa jornada de negociaciones tras bambalinas en la que el líder de la mayoría demócrata en la cámara alta, Harry Reid, junto con el secretario de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, buscaron atraer el apoyo de suficientes republicanos para darle a la medida la mayoría de 60 votos requerida.

Algunos funcionarios sugirieron que se requeriría el sufragio del senador Edward M. Kennedy para asegurar la aprobación de la medida. El demócrata, que lucha con un tumor cerebral, no acudió al Capitolio desde que sufrió un ataque el día de la juramentación del presidente Barack Obama hace más de dos semanas. La oficina del senador no hizo comentarios al respecto.

Horas antes el mandatario pidió a los legisladores que actúen con premura e hizo referencia sobre las nuevas estadísticas sobre desempleo, que señalan que más de medio millón de estadounidenses perdieron sus trabajos en enero. "Estas cifras exigen actuar", afirmó.

"Es inexcusable e irresponsable que nos atasquemos en las distracciones, retrasos o politiquerías de costumbre mientras millones de estadounidenses se han quedado sin trabajo", manifestó el presidente.

Obama también aprovechó para criticar las políticas de su predecesor, el republicano George W. Bush, de quien tomó el poder el 20 de enero pasado. Los estadounidenses, afirmó, "no eligieron más de lo mismo".

A los miembros del Congreso, en tanto, les dijo que espera que "compartan mi sentido de urgencia (...) La situación no podría ser más seria", agregó.

Mientras Obama pedía a la oposición que respalde su plan, legisladores de ambos partidos intentaban reducir la cuentía del mismo, que había llegado a 937.000 millones de dólares de los 819.000 millones propuestos en un principio.

Todo eso estaba en juego en dramáticas horas que se vivieron ayer en el Capitolio. Senadores de ambos partidos trataban a puerta cerrada las condiciones del compromiso, mientras demócratas y republicanos mantenían en público sus posiciones de principios por si fuera necesario responder del fracaso ante los ciudadanos.

Los republicanos no querían ser cómplices de un gigantesco proyecto de intervención estatal en la economía, pero tampoco querían aparecer como los culpables de la parálisis de Washington. "No nos oponemos a un plan de estímulo, pero no vamos a aprobar una riada de gastos enmascarados como plan de estímulo", declaró el jefe de la oposición, Mitch McConnell.

Los republicanos sostienen desde el principio que quieren más recortes de impuestos y menos inversiones que no actúen de inmediato en la creación de empleo. Obama y la mayoría de los demócratas ven este plan como un instrumento, no sólo para incentivar la economía de inmediato, sino también para crear bases sólidas de crecimiento futuro.

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