Efecto acumulativo de radiación solar

| Radiación acumulada se comprueba en ojos y piel. Limitar el número de días y horas de exposición al Sol.

Eduardo Casanova

Médico de UCM

Sobre el año 2006 la NASA advirtió acerca del aumento de actividad en las manchas negras solares, asociada a las llamadas "tormentas solares". Ello implicaba una mayor descarga de partículas subatómicas con el consiguiente incremento de radiación sobre nuestro planeta. Ese pronóstico se cumplió parcialmente en los dos últimos años, pero igualmente parece importante recordar que los efectos nocivos ocurren de modo acumulativo: si alguien tomó mucho Sol el mes anterior debería no seguir acumulando radiación.

La luz solar posee una mezcla de longitudes de onda que pueden visualizarse en el espectro de colores que se observa en el arco iris, o al pasar la luz a través de un prisma. En dicho espectro luminoso, existen longitudes de onda no visibles por el ojo humano: las que están por debajo del rojo (radiación infrarroja), y las superiores al azul (radiación ultravioleta o UV). Éstas últimas son las más peligrosas.

La atmósfera actúa como verdadero "filtro", que impide a los rayos UV alcanzar la superficie de la tierra, absorbiéndose en su mayor parte por el oxígeno (O2) y el ozono (O3).

La radiación UV, según la longitud de onda que posea se clasifica en UV-A, -UV-B y UV-C. Las dos últimas son las de más alta energía, pero son absorbidas en su mayor parte por las capas altas de la atmósfera. A la superficie de la Tierra llegan sólo las UV-A en un 99% del total. El grado de riesgo depende de la intensidad de la radiación recibida y del tiempo de exposición.

Los tejidos humanos para "acumular" esa energía, en modo similar a una batería. En forma directamente proporcional a esa "absorción" de energía, hasta 20 años después, aumentaban los cánceres de piel y el envejecimiento cutáneo. También las queratitis, cataratas y degeneración macular.

Un riesgo mayor tuvo lugar por el "agujero de ozono", con el que disminuyó el filtro de radiación solar. El mexicano Mario Molina, demostró que ese déficit de ozono (un 30% en el Ártico y un 70% en la Antártica), se relacionaba con la liberación a la atmósfera de agroquímicos (cloro-fluoro-carbonados, CFC). Lo cierto es que con ello se disminuye la absorción de radiación UV y aumentan sus efectos dañinos.

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José Mazzini 2957

El sombrero no debe faltar.

El efecto nocivo del Sol puede prevenirse mediante el uso de indumentaria adecuada. Se aconseja utilizar prendas que cubran la piel, y sombreros con visera para proteger la cara, zona en la que es mayor la incidencia de cáncer de piel.

Las medidas de protección.

El modo de prevenir los efectos de la radiación UV es limitar el tiempo y la intensidad de exposición al Sol. Es importante limitar el número de días y horas de exposición solar. Cuando no es posible reducir esa exposición por deporte o trabajo, será necesario protegerse de ella.

Evitar la exposición entre las 11 y las 15.

Una forma de disminuir la intensidad de radiación es evitar la exposición a las horas en que la incidencia de los rayos es vertical (entre las 11 y las 15 horas). En la mañana, y avanzada la tarde, el recorrido oblicuo aumenta el efecto de filtro atmosférico.

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