MATÍAS CASTRO
Michael Jackson va de mal en peor. Sus desventuras han llegado a tal punto que reseñarlas parece hacer un cuento estrambótico. Lo último que le ocurrió fue que John Landis, director de películas y videoclips, lo demandó. ¿Por qué? Landis dirigió el videoclip Thriller, hace 25 años, y Michael no le ha pagado los beneficios del trabajo producidos en los últimos cuatro años.
Es importante tener en cuenta que no se trata de un videoclip cualquiera. Thriller es uno de los más importante en la historia del género, y en su momento fue muy impactante (revolucionario, según algunos). Y lo otro que se debe tener en cuenta es que la cosa es de gran magnitud, puesto que el video sigue generando ganancias 25 años después, cosa que pocos videos logran. Y se trata de ganancias lo suficientemente significativas como para que John Landis se tome el trabajo de reclamarlas.
En realidad esta demanda es una parte más de la increíble carrera de alguien que supo estar en la cima del mundo hace dos décadas. Juicio por abuso de menores y quiebra, o quiebra relativa, mediante, Michael es ahora un bicho raro. Lo persiguen los fotógrafos para ver cómo oculta su rostro y piel, lo siguen las demandas, como la que le hizo un jeque árabe recientemente. Luego de decir, o de que la prensa dijo, que estaba fundido, se mudó a una casa que cuesta 100 mil dólares por mes. Puso a la venta su fastuoso rancho Neverland. Y ahora, que no lo quiere casi nadie, es demandado una vez más... por amarrete.
Es cierto que Michael vive de los derechos de autor de su obra y que no produce nada. Queda claro también que todo el asunto es más complejo de lo que parece y que Michael, por más que tenga una casa carísima, puede hacer su último intento por sostener su imagen como celebridad.