El mundo islámico reclama y espera cambios de Washington

| Primer día en la Casa Blanca. Mundo musulmán en expectativa. Zapatero y Lula piden a Obama que "mire" hacia América Latina. OEA manifiesta "esperanza" de que Cuba vuelva al organismo

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WASHINGTON | AGENCIAS

"Esperanza". Nadie habla de otra cosa desde el martes, el día que asumió Barack Obama. Este fenómeno no se da solo en Estados Unidos, sino que el mundo entero espera ser salpicado por "el cambio". La expectativa es mucha y el desafío gigantesco.

La fiesta terminó. Desde ayer los ojos del planeta están sobre el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos. Las reacciones no se hicieron esperar. Y aunque "esperanza" es la palabra que más resuena en el aire, muchos no dieron señales de optimismo y dudaron de que el "efecto Obama" pudiera cambiar algo.

Sin duda, uno de los desafíos más importantes a los que se deberá enfrentar el presidente está en el mundo musulmán. Obama prometió "un nuevo enfoque para avanzar, basado en el interés y en el respeto mutuo". Cuando el mandatario habla de un "nuevo enfoque", intenta tirar por la borda la relación que el ex presidente George W. Bush tuvo con la región. La llamada "guerra contra el terrorismo" le hizo a Estados Unidos multiplicar los enemigos en ese rincón del planeta.

El primero en contestar fue Mashkuri Abdilah, líder de Nahdlatul Ulama, la organización más importante del mundo musulmán, que cuenta con unos 60 millones de adeptos. "Está muy bien que Obama quiera buscar un `nuevo enfoque`, pero lo primero que tiene que cambiar es la política de Estados Unidos hacia Israel y el conflicto palestino", sostuvo. "Esto es crucial porque este problema es la raíz de toda la violencia y la tensión entre el mundo islámico y el occidente", añadió el líder.

Los desafíos en la región son muchos. La retirada de Irak, la paz en Medio Oriente y Afganistán, estabilizar a Pakistán -que cuenta con un arsenal atómico- e impedir que Irán se dote de un arma nuclear.

Irán, uno de los países más escépticos a creer en "el cambio", manifestó ayer esperanzas en ver nuevas políticas de Estados Unidos gracias al arribo de Obama. Pero, el canciller iraní, Manouchehr Mottak, precisó que para que las relaciones mejoren el nuevo presidente deberá despegarse de las políticas de Bush y entender que "se avizora un nuevo Oriente Medio (...) que busca justicia y rechaza la dominación".

En tanto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, acusado de corrupción y que dejará el cargo luego que se festejen elecciones el mes próximo, dijo estar seguro de que ambos países seguirán siendo "socios en la promoción de la paz y la estabilidad de Oriente Medio".

En territorio palestino, de donde Israel se retiró ayer luego de declarar un alto el fuego tras la operación "Plomo endurecido", la milicia de Hamas espera que el presidente aprenda de los "errores" de Bush. "Juzgaremos a Obama por su política y sus actos concretos y por las lecciones que aprenda de los gobiernos precedentes, especialmente del de George W. Bush y de su política criminal e injusta", declaró en conferencia de prensa el portavoz de Hamas, Fawzi Berhoum.

También le reclamó al nuevo mandatario que "respete la elección del pueblo palestino y apoye sus derechos a la legítima defensa". Berhoum además advirtió que la organización a la que pertenece está en contra de cualquier "parcialidad a favor del enemigo sionista".

Otros, en cambio, se mostraron más optimistas, aunque cada mensaje llegó de la mano de algún que otro reclamo. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, primero felicitaron ayer a Obama y luego le dijeron que está obligado a construir un fuerte vínculo con América Latina.

"Tenemos que construir una acción común entre Estados Unidos y España con Latinoamérica, no hacia o para, sino con Latinoamérica", enfatizó ayer Zapatero.

Lula sostuvo, en una carta difundida ayer, que tanto su país como el de Obama tienen muchas cosas en común. El mandatario señaló que ambas son sociedades multitécnicas, democráticas y de gran diversidad cultural. Además, el brasileño le recordó que las economías de América Latina debieron reconstruirse en los últimos años y que "ese esfuerzo de decenas de hombres y mujeres no puede ser frustrado". De esta manera lo instó a tomar medidas ante la crisis financiera.

Desde La Habana, el mandatario Raúl Castro le deseó suerte a Obama. También su hermano, Fidel Castro, que se reunió ayer con la presidenta Cristina Fernández, sostuvo que lo consideraba "una persona sincera y con buenas ideas".

Hugo Chávez, en tanto, lo recibió sin aplausos. La semana pasada Obama declaró que el presidente bolivariano "detuvo el progreso de América Latina" y sostuvo que se debía actuar con firmeza porque Venezuela apoya al terrorismo. El enojo y la respuesta de Chávez no se hicieron esperar. Y llegaron el mismo día que el estadounidense comenzó a trabajar en el Despacho Oval.

"Cómo va a decir que venezuela exhorta el terrorismo cuando el mundo entero ha sido testigo de la masacre contra el pueblo palestino, de Irak que lleva más de un millón de muertos y de Guantánamo donde se tortura y asesina", manifestó Chávez.

La Organización de Estados Americanos (OEA), en cambio, evaluó como positiva la asunción de Obama y se mostró confiado en que las relaciones entre Estados Unidos y América Latina mejoren. El secretario general, José Miguel Insulza, confesó su esperanza de que Obama ayude a solucionar temas espinosos, como el regreso de Cuba al organismo.

Insulza señaló que uno de los temas claves que se debe abordar en breve es "que los Estado Unidos de América decidan no mantener más el bloqueo a Cuba". Algo que Obama ya adelantó que no sucedería si no mejora el tema de los derechos humanos en la isla.

En sí casi todos miran con esperanza la llegada de Obama a la Casa Blanca. Pero entre los mensajes de optimismo y felicitación se cuelan los reclamos, que son muchos y urgentes.

Satisfacción por suspensión de juicios a presos por terrorismo

Washington | El mundo le dio ayer su primer aplauso al presidente Barack Obama. El motivo fue una de las primeras medidas que tomó el mandatario: suspender los juicios de Guantánamo.

Las primeras reacciones se hicieron oír desde el viejo continente. El comisario europeo de Justicia, Jacques Barrot, definió la medida como "un símbolo muy fuerte".

Desde España el jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó su satisfacción y abogó por el cierre de Guantánamo, uno de los mayores símbolos de la "guerra contra el terrorismo" de George W. Bush.

"Guantánamo no tendría que haber existido jamás y espero que su cierre se hará con rapidez" dijo Zapatero.

El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Manfred Nowak, calificó el gesto de "muy positivo".

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional calificó el acontecimiento como "un paso hacia la buena dirección (...) que debe ser consolidado con un abandono permanente de esos procesos injustos".

Desde Afganistán, país de donde fueron detenidos varios de los presos de Guantánamo, Homayun Hamidzada, portavoz del presidente Hamid Karzai, sostuvo que el país se "congratulaba" con la medida de Obama. El principal partido islamista de Pakistán, calificó de "buena" la determinación.

Todas estas expresiones ocurrieron antes de que comenzara a hablarse de la decisión del nuevo presidente de cerrar definitivamente Guantánamo en un año. AFP

Desafíos internacionales

Irak

Barack Obama prometió durante su campaña terminar de forma "responsable" con la guerra de Irak y retirar las tropas en un lapso de 16 meses. En su primer día en la Casa Blanca el mandatario comenzó a trabajar para organizar el retiro de las mismas. Unos 146.000 soldados se encuentran en Irak. Bush firmó un tratado con este país por el que las mismas deberían retirarse antes de que termine 2011.

Afganistán

Para Obama es dónde se debe concentrar la "guerra contra el terrorismo". Desde que EE.UU. llegó a Afganistán en 2001, el 2008 fue el año más sangriento para sus tropas. Bush anunció, semanas antes de dejar la Casa Blanca, que para 2009 se enviarían entre 20.000 y 30.000 soldados, duplicando así el número de efectivos en la zona. También muchos de los que dejen Irak irán a combatir contra los talibanes.

Irán

El enriquecimiento de uranio de Teherán será un dolor de cabeza para el presidente Obama. Aunque Irán sostiene que el mismo no será utilizado para generar armamento nuclear, Estados Unidos sostiene que esto es mentira. Obama reconoció que este "será uno de los mayores desafíos" de su gobierno. El presidente señaló en su campaña que hablará con Teherán sin precondiciones.

Corea del Norte

El programa nuclear de Corea del Norte será otro de los grandes desafíos del gobierno de EE.UU.. Además, Obama deberá buscar la forma de hacer que la dos Coreas vuelvan al diálogo para lograr la paz en la zona. El mandatario también prometió mantener conversaciones directas con este país, pero advirtió que será "firme" con el fin de lograr que este abandone sus pretensiones nucleares.

Ki-moon celebra y recuerda

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo ayer que espera "una nueva era de asociación fuerte y eficaz" con Estados Unidos bajo el gobierno de Obama. El funcionario recordó al presidente que problemas como: "La economía, el cambio climático, la paz y la seguridad, las crisis múltiples de alimentos, energéticos y el desarrollo humano, son dificultades que requieren respuestas fuertes". AFP

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