Javier García
Las finanzas del mundo estallaban y las autoridades uruguayas afirmaban que había que estar tranquilos porque Uruguay "estaba blindado". Estados Unidos, Europa y Japón temblaban pero nuestra diminuta economía resistiría lo que ellos no podían.
El discurso oficial chocaba con la realidad, esa única verdad que no admite prueba en contrario.
Desaceleración de inversiones, trabajadores al seguro de paro, caída de los precios de nuestros productos exportables y el comercio exterior con freno de mano no eran datos de la realidad oficial.
Una y otra vez por aquello de que una mentira repetida varias veces se transforma en verdad, los ministros afirmaban que "Uruguay está blindado".
El año comenzó con calor, como sucede siempre en esta parte del mundo, a lo que se sumó la sequía.
La reacción oficial tuvo su vocero en el multifacético hermano del presidente, Jorge Vázquez, que con arrogancia y soberbia reprendió a los productores y les dio clase de cambio climático. Sólo desde las alturas de un poder muy encerrado en sí mismo se puede ser tan mezquino y superficial.
No hubo necesidad, entonces, desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de trabajar en medidas para ayudar a los productores a enfrentar la sequía.
El helicóptero que en los primeros días de enero despegó de Anchorena con el presidente, su hermano y el ministro Agazzi para sobrevolar los departamentos más afectados, concluyó en que sólo había "manchones" de sequía y nada más que el 14 % del territorio estaba afectado.
Desde el aire sacaron la cuenta, a ojo, que el tema era menor.
El Lic. Jorge Vázquez que con tanta arrogancia dio lecciones de cambio climático a los productores, se olvidó de tomar alguna clase él, ya que como presidente del Comité Nacional de Emergencia se comió la sequía y de paso una de sus temibles consecuencias, los incendios forestales de verano.
En este último caso si no hubiera sido por los Bomberos, las Fuerzas Armadas y los vecinos hubiera ardido el Uruguay entero porque se careció de los medios técnicos adecuados, que debió haber previsto el profesor de cambio climático.
Una semana después de diagnóstico tan mínimo, el gobierno decretó el estado "emergencia agropecuaria" por la misma sequía que una semana antes era apenas "manchones". La justificación de Agazzi fue que los 100 milímetros de lluvia que le habían prometido (?) no llegaron. La encomienda acuífera no llegó a destino.
Llegan tarde a todas las crisis a las que acusan, siempre, de invento opositor.
Mientras los productores todos, no con esa interpretación resentida de emprendimientos "familiares" y "empresariales", como si estos no tuvieran aquel componente y los primeros no buscaran un rédito legítimo, sufren la devastación de la sequía y miles de trabajadores ven amenazadas sus fuentes laborales en 2009 producto de la crisis financiera, hay ministros que se la toman de parranda.
Mientras los uruguayos son víctimas de la violencia y la inseguridad, la ministra Tourné se divierte sacándose fotos bajo la ducha y colgándolas en Facebook. Luego se enoja porque su foto colgada en un medio público es dada a conocer por los medios.
Dice doña Daisy que "no hay nada más auténtica que una mujer mojada".
Yo creo que no es un tema de autenticidad o fantasías, sino de ubicación y recato, que no le vendrían mal.