DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
"No creo que sea demasiado tarde para cambiar de rumbo, pero lo será, si no emprendemos una acción dramática, tan pronto como sea posible. Si no se hace nada, esta recesión podría persistir durante años".
Esta frase -y este panorama- la pronunció el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, en la Universidad George Mason, en el estado de Virginia, ante un público, joven en general, que no sólo abarrotaba las instalaciones de la sala, sino también desbordaba el gigantesco campus estudiantil.
Con gesto serio, tono sereno y mesurado en sus palabras, Obama ofreció un crudo panorama de la grave situación económica actual, urgió a la aprobación de su plan de reactivación económica, del cual dio un amplio informe, y no se privó de lanzar severos "varapalos" a los clase política tradicional y a Wall Street.
Para el presidente electo, si no se toman medidas urgentes y profundas "la tasa de desempleo podría llegar a dos dígitos, la economía podría caer un billón de dólares por debajo de su plena capacidad, lo que se traduce en más de 12.000 dólares en la pérdida de ingresos para una familia de cuatro integrantes. Se podría perder una promisoria generación de gran potencial, cuando los estadounidenses más jóvenes se vean obligados a renunciar a los sueños de la universidad o la oportunidad de prepararse para empleos del futuro. Y el país podría perder la ventaja competitiva que ha servido como base para nuestra fuerza y en el mundo".
Y para el hombre que tomará las riendas del país más poderoso del mundo el 20 de enero, si no se atiende el proyecto que se ha presentado al Congreso (ver puntos principales aparte), la situación "podría ser angustiosamente peor".
Antes de ingresar de lleno a sus iniciativas de "salvataje", Obama objetó duramente el accionar hasta ahora de los gobernantes de la capital: "Para poner fin a esta crisis, debemos poner fin a la cultura del `vale todo` que ayudó a crear la actual situación. Y todo debe comenzar con el abandono de "viejos hábitos en Washington, por un nuevo espíritu de responsabilidad. Los políticos, en lugar de repartir el dinero detrás de un velo secreto, deben tomar decisiones invirtiendo en forma transparente, informando y guiados por expertos independientes, siempre que sea posible. Washington debe asumir responsabilidades trasmitiendo sus decisiones por internet para mostrar a la gente, al ciudadano, cómo y dónde van los dólares de sus impuestos y exhibir que están bien gastados".
El sector financiero también recibió su "coscorrón". El presidente electo enfatizó: "No podemos permitir que los infractores de Wall Street se deslicen a través de las grietas de las reglamentaciones. Ya no podemos permitir que intereses especiales pongan sus pulgares en la escala económica. Ya no podemos permitir que la obtención y concesión de préstamos se efectúen sin escrúpulos, en forma que sólo producen destrucción y ciclos de burbujas sin sustento".
Obama señaló en su conferencia que "los gobiernos por sí solos no pueden crear puestos de trabajo o efectivizar el crecimiento a largo plazo. Pero en este momento, sólo el gobierno puede ofrecer a corto plazo lo necesario para impulsar el ascensor y rescatarnos de una recesión profunda y grave. Hay que actuar con valentía y actuar ahora para revertir los ciclos. Por eso tenemos que poner dinero en los bolsillos del pueblo, crear nuevos puestos de trabajo e invertir en nuestro futuro. Es por eso que tenemos que empezar el flujo del crédito y restaurar las normas de circulación que garantice que una crisis como ésta no vuelva a suceder".
"No estamos ofreciendo otro programa de obras públicas. Es un plan que piensa crear tres millones de puestos de trabajo en los próximos años y por eso vamos a invertir en prioridades como la energía y la educación, la atención de la salud una nueva infraestructura que son necesarias para mantenernos fuertes y competitivos en este siglo XXI", expresó.
Según el próximo inquilino de la Casa Blanca, su plan está destinado a "socorrer de inmediato a los Estados, los trabajadores y las familiares, que están llevando la peor parte en esta recesión". Y reiteró que "el 95% de las familias trabajadoras recibirán una reducción de impuestos de mil dólares, se ayudará a los estadounidenses que han perdido sus puestos de trabajo y no pueden encontrar otro continuando con la bipartidista extensión del seguro de desempleo y la cobertura de salud para que puedan sobrevivir a la crisis".
Obama terminó su charla marcando que "es el momento de fijar un nuevo rumbo para esta economía, para lo cual el cambio debe comenzar ya". Enseguida, instó al Congreso a avanzar lo más rápido posible, "en nombre del pueblo estadounidense".
Principales puntos
Reducir 1.000 dólares en impuestos al 95% de los hogares para estimular el consumo. Esta reducción representaría el 40 % del total del costo del plan de relanzamiento.
Duplicar producción de energías alternativas en tres años.
Modernización de más del 75% de los edificios federales y mejoramiento de la eficiencia energética de dos millones de hogares, con el consiguiente ahorro para los consumidores y los contribuyentes en miles de dólares.
Invertir lo necesario para garantizar que dentro de cinco años, todos los estadounidenses tengan su historia médica computarizada.
Equipar decenas de miles de escuelas, colegios comunitarios y universidades públicas con nuevas aulas, laboratorios y bibliotecas adecuadas.
Extender la banda ancha a través de todo Estados Unidos, incluyendo las zonas rurales.
Invertir en la ciencia, la investigación y la tecnología.