Para que termine la guerra Israel reclama el cese del "terrorismo" y que se termine con el contrabando de armas desde Egipto hacia Palestina. Así lo manifestó ayer el primer ministro, Ehud Olmert. Además señaló que Israel abrirá un "cordón humanitario" hoy en Gaza "para poder ayudar a la población".
"Esto implica la apertura de sectores geográficos por períodos limitados de tiempo durante los cuales la población podrá recibir ayuda", señaló un comunicado de la oficina del primer ministro.
Por su parte, dos miembros de Hamas exiliados en Damasco se reunieron en El Cairo con el jefe del servicio secreto egipcio, Omar Suleiman. Éste le pidió a los islamitas atenerse a un cese al fuego en caso de que las Naciones Unidas lo dictamine. Pero mientras las negociaciones van y vienen no hay señales claras de un posible cese al fuego en Gaza.
La ONU, a la que los países árabes exigieron ponga fin a la guerra, se reunió ayer y no adoptó ninguna resolución sobre el tema. EE.UU. continuó dando señales negativas respecto a un rápido alto el fuego. La secretaria de Estado Condoleezza Rice se reuniría ayer en la ONU con el presidente palestino Mamud Abbas para buscar una salida al conflicto.
A pesar de la inquietud creciente ante las consecuencias de la ofensiva israelí contra Hamas y una creciente presión diplomática, el presidente George W. Bush y su gobierno rechazan apoyar un alto el fuego que no implique el fin de los disparos de cohetes.
El presidente electo estadounidense rompió su silencio. Barack Obama expresó ayer su "profunda preocupación" por la pérdida de "vidas en Gaza e Israel". "Después del 20 de enero -cuando asuma la Presidencia- voy a tener mucho para decir sobre este tema, y (...) desde el comienzo de nuestro gobierno vamos a comprometernos (...) a resolver el conflicto de Medio Oriente", agregó.
Reclamos. El presidente francés Nicolas Sarkozy exhortó ayer a Siria a presionar a su aliado Hamas para poner fin al conflicto, mientras que el rey de España llamó al cese inmediato de las hostilidades. Por su parte, el presidente sirio, Bashar Assad, calificó la invasión como un "crimen de guerra" y una "agresión bárbara".
En Amman, Jordania, el ministro de Exteriores checo, Karel Schwarzenerg, al frente de una delegación de la UE, señaló que "hay señales positivas, pero serán necesarios días" para que termine la guerra. Agencias