GUILLERMO ZAPIOLA
Es el proyecto más ambicioso de toda la historia del cine australiano y ya está en pantallas montevideanas en calidad de preestreno, aunque el estreno "oficial" de "Australia" de Baz Luhrmann tendrá lugar realmente el próximo viernes.
Acción, romance, un par de estrellas carismáticas (Nicole Kidman, Hugh Jackman), y un despliegue de producción que aspira conscientemente a despertar el recuerdo de Lo que el viento se llevó garantizan, por lo menos, uno de esos films épicos "que ya no se hacen" pero que, afortunadamente, al parecer se siguen haciendo.
El auténtico eje del relato es el personaje de Kidman, quien interpreta a una dama de la alta sociedad británica que padece un matrimonio sin amor, sospecha que su marido la engaña y lleva una vida superficial y aburrida. Según señala el director Luhrmann, "lo único que esa mujer ama de verdad son sus caballos", pero las cosas comenzarán a cambiar cuando viaje a Australia para vender Faraway Downs, su hacienda ganadera que atraviesa grandes dificultades.
El contacto con una naturaleza agreste, con el trabajo físico y con otra gente, y la necesidad de sacar adelante una empresa agropecuaria de, aproximadamente, la superficie del estado de Maryland (todo es grande en Australia, más que en Texas) iniciarán la transformación de la mujer.
CONFLICTO. Un dato clave en ese cambio lo constituye el Arriero (Hugh Jackman), hombre de la tierra, jinete experto, hábil en las faenas del campo, que se convertirá en su inevitable mano derecha en el trabajo, y pronto, tras el mutuo rechazo inicial (cada uno de ellos representa en principio lo que el otro más detesta) en algo más. La propia Kidman ha explicado en declaraciones realizadas con motivo del lanzamiento del film que el personaje del Arriero es algo diametralmente opuesto a cuanto la dama, que ella encarna, haya experimentado nunca. Sin embargo, durante el transcurso del relato esa mujer derriba "muchas de las barreras que ha levantado para protegerse".
Por su parte, el Arriero odia a los aristócratas, no se ha recuperado aún del dolor provocado por la muerte de su esposa (una indígena que no fue atendida en un hospital "solo para blancos") y prefiere la soledad de los espacios abiertos al contacto con otros representantes de la especia humana. De más está decir que Kidman podría lucir en un poster promocional de la aristocracia. Las chispas iniciales son inevitables.
La relación entre ambos se expandirá durante el arreo de miles de cabezas de ganado que los personajes deben emprender a través del "outback" australiano, que se complicará más aún cuando estalle la Segunda Guerra Mundial, tropas japonesas invadan Australia (hay en la película una incursión ficticia inspirada en hechos reales), y la historia termine entrelazándose con el auténtico bombardeo a la ciudad de Darwin.
Kidman, que estaba embarazada durante el rodaje pero tuvo que montar a caballo y realizar un despliegue físico considerable, también se dedicó a escribir un diario mientras se desarrolló el rodaje de la película. En él cuenta, entre otras cosas, una experiencia paralela a la de su personaje. No le fue fácil adaptarse a un ambiente poblado mayoritariamente por aborígenes, con costumbres muy diferentes a las propias. "Sentí que ser rubia y de ojos azules era algo peligroso para mí, entre tanta gente de piel de color chocolate". El leve toque de racismo que se desprende de la frase aparece compensado, de todos modos, en otras partes del diario en las que habla de "la fuerza, la belleza y la conexión con la tierra" de los aborígenes. "En algún momento me sentí un poco celosa de ellos", reconoce.
Tal como lo cuenta Kidman en su diario, el rodaje parece haber sido bastante complicado. Comenzó en Nueva Gales del Sur y en las costas de Bowen (Queensland), donde se reconstruyó el Darwin de los años treinta, y en los Estudios Fox de Sydney. Pero la mayor parte de la filmación tuvo lugar en Kununurra, Australia Occidental, donde hubo que crear vías de acceso y nivelar caminos rurales para que los contenedores de materiales y suministros pudieran llegar en camiones a Carlton Hill, el desolado lugar donde se construyó Faraway Downs, la destartalada casa de la protagonista.
Kidman confiesa en su diario que la química con su colega Jackman se produjo muy rápidamente. "Los dos tenemos bien separada nuestra vida profesional y personal, así que cuando nos besamos no me da miedo que Hugh piense nada raro. Así que fue un placer hacerlo", explica la actriz.
Cuando asistieron juntos al lanzamiento del film en Madrid, Jackman bromeó sobre su reciente designación como "el hombre más sexy del planeta". Según el actor, lo peor son las llamadas de George Clooney, quien le insiste que "no es sexy" (el más sexy según Clooney es el propio Clooney, claro). Jackman ha dicho empero que se tranquilizó cuando lo habló con su propia mujer: "Ella me dijo que ya sabía que se había casado con el hombre más sexy del planeta", y al parecer no le dio más importancia al asunto.
PLACERES. Jackman ha afirmado también que disfrutó particularmente trabajar con Baz Luhrmann. Explica que hay directores a quienes asusta que las cosas se desarrollen, se pierdan en los ensayos y no lleguen a la película, pero Luhrman no es así. No le da miedo que "por haber logrado algo mágico en la primera toma, esa magia vaya a perderse en la segunda".
Kidman reconoce que vio más de Australia durante el rodaje de la película que en los 30 años que vivió en el país (nunca había estado en los territorio septentrionales, por ejemplo). "Sentir el aire y sentirse arrebatada por los elementos era algo exquisito y necesario", sostiene, todavía deslumbrada.
Jackman afila sus garras de justiciero mutante
Hugh Jackman ha vuelto a sus raíces con Australia, pero no se trata del único proyecto que lo ha alejado de Hollywood. Hace poco tiempo que terminó de rodar en Sydney X Men Origins: Wolverine, película que no solamente protagoniza sino de la que también es productor.
Como el título permite sospecharlo sin mucho margen de duda, se trata de una "precuela" de la popular trilogía de los X Men, en la que Jackman ya encarnara justamente a Wolverine, el más interesante de los integrantes de la liga de mutantes justicieros.
Jackman, que se define a sí mismo como "un buscador nato" (rasgo que, asegura, es "muy australiano"), sostiene también que odia ser "el que espera al teléfono". No quiere ser el individuo pasivo que espera que los proyectos le lleguen, sino que trata de impulsarlos por su propia cuenta. De ahí que cuando, al culminar la trilogía de los X Men, surgió la posibilidad de hacer la película de Wolverine, no se limitó a aguardar que le ofrecieran el proyecto y se puso en cambio a su frente. Y, entre otras cosas, quiso que se rodara totalmente en Australia. Como australiano, entiende que es su deber llevar el trabajo a su país, y ayudar a abrir su cine al mercado global. Wolverine fue dirigida por Gavin Hood y también actúan Ryan Reynolds y Liev Schreiber.
De la música y el teatro isabelino a la épica y el romance
Para el australiano Baz Luhrmann, director de Australia, se trata claramente de un cambio de paso. Tras su proclamada "trilogía del Telón Rojo", integrada por tres películas muy diferentes entre sí (Baila conmigo, 1993; Romeo y Julieta, 1996; Moulin Rouge, 2001) pero que su director considera unidas por un criterio estético (música, manejo del color), Australia no constituye únicamente su segundo encuentro profesional con Nicole Kidman (el primero fue Moulin Rouge) sino también su primera incursión en el género épico, con despliegue de paisajes, animales, multitudes y amplias escenas de acción sobre las cuales se desarrolla una historia de amor. Lo que el viento se llevó (1939) de Victor Fleming, se ha dicho, aunque también Río Rojo (1947) de Howard Hawks.
Luhrmann reconoce esa ambición épica, y explica que, en su forma más sencilla, se trata de "algo muy grande", pero que en términos narrativos tiene que ver con "el tamaño del espíritu, la emoción, las estrellas, la comedia y la tragedia.
También afirma que en todo ello "no hay nada sutil". Haciendo una analogía con la comida, lo explica en estos términos: "esto no es sushi, es una cena de tres tiempos". La entrada es un tono de comedia. El plato principal es la relación entre los personajes, cuando todo se entrelaza. Y el postre (o el vaso de vino) es la comprensión del significado de la vida y la tragedia.
Luhrmann nació en un paraje muy aislado, y el cine era uno de sus escapes. Allí nacieron tres de sus pasiones: el cine épico, el `western` y Australia. Ahora está convencido que esos tres elementos que lo marcaron desde su infancia maduraron lentamente en él hasta convertirse en una película.
Historia de razas e injusticias
Una de las líneas anecdóticas laterales o subordinadas de "Australia" tiene que ver con un conflicto que la sociedad de la isla-continente aún no ha terminado de resolver: la situación de los mestizos (de blanco y aborigen) ejemplificada por el personaje de Nullah, encarnado por Brandon Walters, que despierta los instintos maternales de la protagonista Kidman.
En la segregada sociedad australiana de los años treinta y cuarenta, la ley prohibía el matrimonio interracial, y a los hijos de las ilícitas relaciones interraciales les estaba igualmente prohibido vivir entre blancos o con indígenas. En un equivocado intento de sacar a tales niños de la pobreza y brindarles la posibilidad de un futuro más prometedor, separándolos de sus comunidades, el gobierno australiano lanzó un programa de ámbito nacional en el que los niños fueron arrebatados a sus familias y colocados en misiones religiosas o instituciones estatales. En especial, los niños mestizos fueron considerados "rescatables" y sacados de su cultura tradicional en un intento de reeducarlos. A estos niños se les ha dado el nombre de "Generaciones Robadas" y, aunque las estadísticas no son claras, se cree que entre una décima y una tercera parte de todos los niños y niñas indígenas fueron arrebatados a sus padres y realojados. Como lo ha señalado Jackman, esa es una deuda que Australia tiene todavía con una parte de su población.