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Viernes 02.01.2009, 18:55 hs l Montevideo, Uruguay
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ECOS

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Mensajes

Los niños de hoy (II)

Pros y contras de los avances tecnológicos

José A. Ares Bogliacino | Montevideo

@| "Sin interés en polemizar con la nota del Profesor Gadea publicada en Ecos el pasado 30 de diciembre, me permito acercar las reflexiones que me suscitó dicha misiva.

La calculadora y los computadores incrementan exponencialmente la cantidad y tipo de operaciones en una misma unidad de tiempo.

Con Internet se accede y reúne información a velocidades antes impensables. El mp4 o cualquier otro formato de compresión permiten almacenar y distribuir dicha información (texto, música, video, etc.) de manera más eficiente. El DVD, más el computador, más la grabadora de video doméstica permiten capturar, editar, procesar y distribuir información relevante y entretenimiento.

El telégrafo, la radio y la televisión cambiaron radicalmente las comunicaciones y no sólo vincularon más estrechamente a los seres humanos a lo largo y ancho del globo, sino también facilitaron entre otras la transmisión de alertas, rescates y ayuda humanitaria.

Claro que puedo utilizar la calculadora para sumar ciento treinta y dos más sesenta y ocho porque me cuesta hacerlo manualmente, o gastar todo mi tiempo libre (o también durante el trabajo) haciendo zapping o con los auriculares de mi mp3 retumbando en mis oídos o navegando por Internet sin ton ni son.

No hay diferencia sustancial entre los ejemplos que inician este párrafo y sólo -o casi todo el tiempo- mirar televisión, sólo ir al boliche (pulpería, taberna, según el siglo) a tomar unas copas, sólo jugar a las cartas (o a la taba o a las carreras de caballos o al cricket), sólo hablar de fútbol, rugby o política, sólo ir a la matinée de los domingos, sólo escuchar la comedia (o tangos o rock o clásicos), sólo salir a conversar con los vecinos, incluso leer pero sólo revistas ligeras o un mismo libro eterno de cabecera. El lector, sobre todo si ya tiene unos cuantos años, seguramente recuerde otros ejemplos de su infancia o adolescencia de cómo la gente `mataba` el tiempo sin dejar rastros creativos, es decir sin pensar.

El punto es que hacer pasar el tiempo sin utilizarlo con provecho (pensando poco y extrayendo aún menos para saber-hacer más y mejor) es un derecho de todos y ha sido ejercido con esmero y buen éxito a lo largo de toda la historia. Es un derecho que todos practicamos, aunque con diferente regodeo y frecuencia, y ha sido cultivado por monarcas, nobles, aristócratas, burgueses y paisanos sin especial distingo de tiempo o lugar, incluso, me atrevo, de coeficiente intelectual.

Todo lo que puede revelar bastante bien porqué (algunos de) los más corpulentos, más ricos, más informados o más vivarachos hayan venido ostentando el poder y mandando a otros, en los términos de `conquista` que señalaba nuestro corresponsal. Para que el ejercicio del poder tenga cierto lustre se requiere que haya una buena cantidad de personas dispuestas a ser conquistadas y obedecer (lo que no ratifica un nivel de tolerancia uniforme, pero sí falta de tiempo destinado a fecundar capacidades o atributos que nos tornen más libres e independientes para obrar en consecuencia y con éxito).

En definitiva, el avance tecnológico tiene sus pro y contras; pero ello es un lugar común, válido desde que se pudo gerenciar el fuego para uso propio o se inventó la rueda.

Los pro focalizan en el progreso de la humanidad (no generalizado homogénea ni suficientemente) sacándola de la caverna y proyectándola como especie pensante, especulativa y… dominante.

Las contras en buena medida se reflejan en las `nuevas` formas disponibles para dejar pasar el tiempo y la vida, que siempre existieron. Los claroscuros y disimilitudes del progreso entre las sociedades son responsabilidad tanto de los `conquistadores` como de los `conquistados`; distribuir el grado entre uno y otro puede resultar en un interesante ejercicio intelectual aunque lo considero infecundo a los fines por todos deseados".

Poderes plenos en el fútbol

Luciano Martínez | Montevideo

@| "No se entiende. Creo que en materia de forma de Gobierno Nacional, los uruguayos por mayoría absoluta entendemos que el mejor sistema de gobierno es un gobierno democrático representativo. Con órganos con funciones diferenciadas, pero electos popularmente.

¿Y con el fútbol qué pensamos? Se acaba de entregar plenos poderes al Dr. Corbo. Con este tema no apuntamos a si Corbo es bueno o malo, sino al hecho de que se han dado poderes plenipotenciarios.

Él va a resolver y los clubes deben acatar. ¿Y qué pasaría, como hipótesis, si resolviera cosas que perjudicaran al fútbol y a los clubes? Es humano, puede equivocarse.

¿Por qué no reestructurar la AUF con órganos que sean de efectiva administración pero que deban dar cuenta a quienes en definitiva los eligen, como pasa en el ámbito político nacional? Somos tan amantes del sistema democrático representativo como nos decimos y por otro lado sostenemos que la única solución para el fútbol es darle plenos poderes a una persona. Al final la pregunta es ¿creemos o no en la democracia como mejor forma de gobierno?

La pregunta es importante no sólo por lo moral sino por lo práctico. Si realmente creemos en que la forma de gobierno ideal es el sistema democrático representativo, el Dr. Corbo va a tener muchísimos problemas para llevar la AUF adelante. Esperen a que tome tres decisiones seguidas favorables a un club grande y vamos a ver si el otro no empieza a pedir que se revea el sistema.

Lo escribo ahora. Esa decisión de darle plenos poderes no es uruguaya y va a fracasar pronto. Nadie cree en el fondo de su corazón que dará resultado y apenas aparezcan algunos yerros o algunas decisiones bien tomadas pero con malos resultados, la autoridad del Dr. Corbo se verá cuestionada y el fútbol seguirá en su caos.

No entiendo qué provocó este mareo, pero va a terminar mal. Lo que se hizo en realidad es endosarle toda la responsabilidad al presidente. Dejarlo solo.

Hago un llamado a los dirigentes del fútbol para que recapaciten. Sean más honestos, juéguensela por las cosas que necesita nuestro fútbol y dejen esas actitudes falsas y mezquinas que están tomando".

Casos de niños en las calles

Juan Carlos Trengone | Montevideo

|"Soy vecino de Piedras Blancas y desde hace varios años transito Montevideo haciendo fletes. Es por ello que veo con pesar la cruda realidad de la vida en nuestras calles.

Creí que con la llegada de un gobierno de izquierda la prioridad sería atender sin más trámite a la niñez, el abandono, nuestro futuro Uruguay.

Mi pregunta es: ¿no podremos hacer algo por estos jóvenes, que corren el riesgo de convertirse en delincuentes, a los cuales condenamos y reclamamos para ellos penas más severas? ¿Qué opciones tienen, qué futuro les espera? ¿Pretendemos que Washington sea en el mañana un hombre de bien?

Hoy nos piden una moneda, mañana la van a exigir. Nuestros gobernantes, ¿conocen el problema de estos niños? Si lo conocen, ¿hacen algo para que no existan más niños tirados en las calles en horario escolar?"

Palmeras en la costa sur

Julio Flavini | Montevideo

@| "Señor Embajador de Estados Unidos y señor Intendente Municipal de Maldonado: la palmera pindó es oriunda del norte del país y no prospera en la costa sur, donde azotan fuertes vientos oceánicos, que terminan quemándola con el frío y la sal.

De manera que recomendaría a ustedes tomar la iniciativa de rever la plantación de dicha especie, tanto frente al edificio de la sede diplomática en Montevideo, como en las calles de Punta del Este y principalmente en el aeropuerto Laguna del Sauce, donde podría elegirse otra especie del típico paisaje de nuestro campo, como el ombú por ejemplo, que es uno de los árboles que se desarrollan mejor frente al mar y el que más nos distingue, ya que aquí tenemos el único monte de ombúes del mundo".

La gran fiesta popular

Edison Condins | Montevideo

@|"El Reino de Momo ya palpita aún antes de nacer, yo diría renacer porque no muere nunca.

Es posible que por haber nacido muy pobre haya disfrutado mucho más del Carnaval. Era la fiesta en particular de los niños sin dinero que disponían de cantidad de juegos y entretenimiento ¡gratis!, sí gratis, no costaba nada ir hasta el tablado a reír con los payasos y las murgas e infinidad de conjuntos de personajes de caras pintadas y disfraces de colores. Era gratis recorrer distintos tablados, a lo sumo a dos o tres cuadras de distancia uno de otro, era gratis recorrer los corsos del barrio o de 18 de Julio con decenas de cabezudos y carros alegóricos enormes, donde El Chaná, quedaba fuera de concurso, por ganar el primer premio año tras año.

Era gratis recoger las serpentinas usadas y volverlas a enrollar para tirarlas a cualquiera sin saber a quién, era gratis juntar los papelitos del suelo donde se amontonaban formando pisos de más de cuatro centímetros de altura y volvérselos a tirar a quien descuidado, encontráramos con la boca abierta. Era gratis conseguir una sábana vieja y remendada para crear un disfraz de fantasma, era gratis pintarse la cara con un corcho quemado, sentarse arriba del tablado para ver bien cerquita a la Revista o la Trouppe que estaba actuando, con la bronca de la comisión administradora que trataba, sin conseguirlo, de hacernos bajar.

Por todo eso soñamos el Carnaval que pasó y disfrutamos del que vendrá, es que aún en nuestra adolescencia y primera juventud, seguimos gozando esta fiesta popular, en aquellos `asaltos` a la casa del vecino que tuviera un gran patio, donde una veintena de disfrazados o no, concurríamos en parejas improvisadas a bailar y cantar durante horas. Donde más tarde concurríamos a infinidad de bailes, en todos los teatros de la época, Sodre, Artigas, 18 de Julio y Solís, o al Palacio Salvo, al Parque Hotel o el Hotel del Prado, el Carrasco no era tan concurrido por su distancia y era para la clase `pituca`.

Pero además estaban los bailes en el barrio Sur, el Club Central, el Mar de Fondo, el Okey de donde salían los muchachos embarcados para las Islas Malvinas en barcos de pescadores, algunas noches en el Medio Mundo preparando las comparsas y los tamboriles para las Llamadas, que culminaban con el desfile de la hinchada detrás de los tamborileros, a veces con algún vaso de vino mediante.

Es decir, un disfrute permanente y latente muy difícil de olvidar, que forma y formará parte de nuestra vida y en particular de nuestras noches, porque el Carnaval es la fiesta nocturna por excelencia, por eso para disfrutarla a pleno muchas veces concurríamos al trabajo sin haber pasado por la cama.

A usted puede no gustarle, pero si puede disfrútelo, estoy seguro que le va hacer bien para la salud".

Agradecimiento

Ma. Cristina Pazos | Montevideo

|"Quiero hacer un agradecimiento muy especialmente al neurocirujano Dr. Edgardo Spagnuolo, por la ayuda, orientación y el apoyo que me brindó para seguir este camino tan duro y doloroso que tuve que llevar, especialmente desde mayo hasta ahora.

Al final de esta etapa le agradezco de todo corazón lo que hizo por mí y por mi familia.

Dr. Spagnuolo sus pacientes encuentran en Ud. algo que no es fácil encontrar y que algunos no saben que existe: encuentran humanidad".

El País Digital

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