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Rodolfo Sienra Roosen
El miércoles pasado Hebert Gatto en unos de sus siempre conceptuosos análisis, se refirió a aspectos sustanciales de lo ocurrido en el Congreso del Frente.
Señaló que el sector que ungió candidato oficial a la Presidencia a Mujica, tenía por delante el desafío de contener la deriva social demócrata del gobierno de Vázquez que simbolizaba Astori, a quien no dudaron en humillar. Y por eso, tan importante como los desatinos aprobados, fueron las propuestas rechazadas por márgenes mínimos, como la declaración de la incompatiblidad con el desarrollo de cualquier Tratado con EE.UU., derogar la ley de Educación, y otras. Concluye Gatto que "por supuesto que nada de lo considerado resulta contradictorio con los actuales programas del MPP o del Partido Comunista, ambos de claro cuño marxista radical con claritos populistas a la moda".
Días después del Congreso, "El Observador" publicó declaraciones del actual presidente del Directorio nacionalista, Carlos Julio Pereyra, que refiriéndose al gobierno nacional dijo que "tienen una doctrina de raíz totalitaria, son marxistas, criminales de la organización de tupamaros que ensangrentó al país". El subsecretario de Trabajo, Dr. Jorge Bruni, salió al cruce ilustrándonos que "totalitario" es algo parecido a intolerante, dictatorial, antidemócrata, violento, u otras barbaridades. Agrega que "igualmente criminal puede entenderse como ladrón, asesino, violador, etc".
Agraviado, Bruni "cree" ser marxista. Lo cree porque no llegó a leer todo "El capital", pero le otorga al marxismo un enorme valor como método de análisis de la realidad, nunca como receta u orden recibida. Replica con que se le ocurre que deben andar "flacos de ideas" o "en cueros" los que atacan al gobierno considerándolo marxista, integrado por violentos y totalitarios. Termina calificando las palabras de Carlos Julio como de "chambonada".
Modestamente, creo que en estas cosas, sin intención de ofender a nadie, hay que ir despacito por las piedras.
Primero, creer ser marxista por el método de análisis de la realidad me parece un fundamento, ese sí, muy pobre. Ese sesgo del marxismo es la aplicación de la dialéctica hege-liana para entender al hombre y al mundo cuyas complejidades escapan al enfrentamiento de tesis y antítesis para provocar síntesis.
2º) Más que analizar la realidad, Marx postula una evolución en etapas hacia la sociedad sin clases, cuya fase previa es la dictadura del proletariado. Por eso, no hay marxismo sin violencia, porque violencia se necesita para luchar y para sostener una dictadura. No conocemos un solo gobierno en el mundo, inspirado en el marxismo, que no haya sido violento, o que no haya cometido crímenes y asesinatos.
3º) Tendría que leer en su contexto lo que dijo Carlos Julio para opinar, pero si se equivocó en algo, fue en generalizar, porque hay gente en el gobierno que no es marxista. Que no es el caso de Bruni, ni de Mujica, ni del MPP, ni de los comunistas.
4º) El éxito del marxismo en el Congreso, fue rotundo. Como señala Gatto, la otra mitad frentista vio a su candidato escarnecido y debilitado, pero seguramente "atendiendo a su naturaleza estoica, seguirá prisionera de sus coaligados rivales como si el conceder fuera su destino inevitable, lejos todavía de la hora de la dignidad". Sí, lejos, a años luz.
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