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Alfonso Lessa
El reiterado grito con el que José Mujica cerró su discurso luego de ser proclamado por el Congreso del Frente Amplio ("¡Unidos! ¡Unidos!") pareció mucho más una desesperada convocatoria, que a una expresión de triunfo.
Y Mujica sabía muy bien lo que hacia, ya que si el Frente Amplio no corrige el rumbo, su destino electoral será complicado.
Lo que acababa de vivirse no había sido precisamente una demostración de unidad, sino la puesta en práctica de una aplanadora política, con un resultado que tiene poco que ver con el electorado.
El Congreso, sin embargo, no evitó que Danilo Astori reafirmara que va a pelear la candidatura en las internas y persiste la incertidumbre respecto a otros eventuales postulantes.
Los pocos días que corrieron desde el Congreso han mostrado gestos contrapuestos de uno y otro y pocos pronunciamientos de los grupos políticos que todavía no han oficializado su postura.
Astori fue frontal: dijo claramente que el Congreso no representa hoy a la opinión pública y relativizó varios aspectos programáticos planteados allí. No fue el único: también lo hizo el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa.
Dirigentes de otros partidos de izquierda reconocen reservadamente que a Astori le asiste la razón, pero le recriminan que haya salido de inmediato a cuestionar al Congreso. Y esperan señales suyas.
Mujica buscó reacomodarse en el nuevo escenario, pero al hacerlo dio algunas señales inevitablemente contradictorias: por una parte miró hacia el centro y destacó el papel de la empresa privada y la necesidad de contar con la ayuda de todos los partidos. Pero por otra, reafirmó de manera explícita otras posturas como su intención de concretar un acercamiento con Hugo Chávez y con los Kirchner. El presidente venezolano, a la vez, enviaba su mensaje desde Brasil, calificando al líder del MPP como un hermano. La elección de Mujica cerró una etapa en este áspero proceso de discusión sobre las candidaturas. Pero abrió otra, seguramente no menos compleja, en la que el tejido de las alianzas internas constituirá un factor clave, así como también será fundamental el modo en el que la coalición logre transitar una campaña en la que los candidatos deben diferenciarse, pero evitando resentimientos y rupturas.
Hoy el Frente Amplio vive una situación paradojal: en los hechos, tiene dos candidatos en cierto modo oficiales: uno que cumple con la formalidad del apoyo del Congreso, que es Mujica. Y otro, que en su momento fue proclamado por el presidente Tabaré Vázquez.
El Congreso tiene escasa representatividad del electorado. Y Vázquez, que no fue atendido por el Congreso, reúne un importante apoyo popular. Y aunque el presidente diga que respeta la decisión del Congreso y no haga más comentarios sobre el tema, todos saben cuál fue la fórmula que propuso. Habrá que ver cómo inciden estos factores en la campaña electoral y en el resultado de la interna de junio de 2009.
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