|
||||||||
MARCELLO FIGUEREDO
He leído por ahí que ya ha abandonado usted su guarida al otro lado del Círculo Polar Ártico, en Korvatunturi, Finlandia, y que ya está recibiendo cartas y visitas en su puesto de Rovaniemi, más cerca del anillo polar, entibiando con su cálida presencia esa pequeña ciudad de apenas 50 mil habitantes y diez grados bajo cero.
Me parece verlo, con sus jóvenes 200 años, sentado en una vieja silla de madera oscura, en la Oficina de Correos de la capital mundial de la Navidad.
Si me perdona la sinceridad, sé perfectamente que usted es un impostor: se vale de los buenos oficios de un santo nacido en Asia Menor, Nicolás, cuya fama fue exportada al mundo por los navegantes holandeses que llevaban las historias de sus proezas de una orilla a otra. Ellos lo adoptaron como su patrono bajo el nombre de Sinterklaas, pero una vez en New York (que primero fue New Amsterdam, no lo olvide), no faltó el imperialista que deformara su nombre y lo rebautizara Santa Claus, como se lo conoce hasta hoy en la tierra del Tío Sam, donde su dadivosidad le viene de perillas al capitalismo. Dicen, incluso, que Coca Cola tomó prestada su figura para la campaña navideña que en 1931 pretendía levantarle el ánimo al pueblo tras la Gran Depresión. Nada nuevo bajo el sol, como verá.
Pero como aquí queremos mucho a los finlandeses, que nos dan mano de obra, y nos encanta que usted viva en la frontera con Rusia (pena que haya desaparecido la Unión Soviética: tenemos banderas de sobra), he resuelto que lo mejor es ignorar al tal Nicolás y escribirle directamente a usted.
De modo que dejémonos de historias y vayamos directamente al grano, compañero Claus. Esta es nuestra listita: queremos reflotar el Frigorífico Nacional y de ser posible el SOYP.
Ya que estamos, también podría hacernos el favor de devolverle los teléfonos a UTE, porque ANTEL está para la pavada y era mucho más solidaria la época en que llamábamos a la operadora para preguntarle: ¿qué demora hay con Las Piedras? Queremos derogar las AFAP, porque nos cae mucho mejor el BPS; y la Ley de Caducidad, porque la culpa de todos nuestros males, como usted bien sabrá, la tienen los milicos. Antes de ellos, no pasó nada. Queremos controlar los precios, porque ya no hay bolsillo que aguante; y queremos repensar la Constitución artículo por artículo, porque como bien dice la compañera Topolansky, tiene una filosofía que no corresponde. No sabemos bien con qué, pero no corresponde.
Hablando de filosofía, también queremos un Estado que controle, genere, e impulse la economía. Por si no se ha dado cuenta, compañero Claus, queremos que nos resucite al compañero Lenin. Y ya que estamos entre compañeros, queremos que el Pepe sea presidente, compañero Claus. Él dice que naides es más que naides y se lleva notable con Evo y con Chávez y con Cristina y con todos los luchadores latinoamericanos que de veras quieren la revolución. Déle Claus: Pepe presidente y no jodemos más.
Ah, me olvidaba: Pepemóvil no precisamos. Los compañeros empresarios ya se hicieron cargo.
| « volver |
GUSTAVO TRINIDAD El miedo, la violencia y la inseguridad están generando casos de personas inocentes que son brutalmente ...
El buque rápido más grande y más veloz del mundo llegó ayer al puerto de Montevideo con más de 1.000 pasajeros a bordo. Se trata ...
La ministra del Interior aclaró que ellos simplemente sugirieron que el partido de Peñarol - Danubio se juegue en el Estadio ...
Más de un centenar de médicos y funcionarios renunciaron a sus cargos en el Casmu en las últimas semanas. Ayer no hubo acuerdo en ...
Un proyecto del Poder Ejecutivo contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo crea la figura del "agente ...