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Sebastián Cabrera
En el subsuelo del Palacio está el pequeño despacho de José Luis Rondán, jefe de la seguridad legislativa. El comisario salió y entró de allí muchas veces en los últimos y ajetreados días, luego de los incidentes en las barras del Senado por la ley de educación. Mientras preparaba un informe para el vicepresidente, Rondán recibió a El País y contó que los jóvenes que actuaron en forma violenta están organizados y son dirigidos por la activista Irma Leites. También admitió que un policía actuó en forma "destemplada", pero lo hizo para "luchar por su supervivencia". Y relató que, en medio de la trifulca, le tiraron el arma al suelo, lo que pudo terminar en tragedia.
-¿Cómo vivió el día de los incidentes en el Senado?
-Ese día recién me ocupé del Senado en la tarde. Tenía un oficial ahí y estaba muy tranquilo. Los que estaban en las barras eran los verdaderos sindicalistas, que vienen a demostrar el apoyo o el rechazo dentro de las reglas de juego. Pero esta gente ensucia a los gremios.
-¿Habló con la ministra por todo lo que pasó?
-Con la ministra no hablé. Sí hablé con el vicepresidente (Rodolfo Nin Novoa), del cual tuvimos todo el apoyo.
-¿A quiénes representan los estudiantes que protagonizaron los episodios?
-No voy a dar nombre porque eso está en manos de la Justicia. Pero es un grupo organizado, jerarquizado, dirigido por una dama que todos conocemos (se refiere a Irma Leites), que tiene un proceso iniciado. Ella no participa ni grita, pero dirige. Está filmada.
-¿Filmada qué día?
-Ese día y otros días. Ella está en los videos. Tenemos la matrícula y el color del auto en que se marcha con los chicos, después que terminan los desmanes. Los deja, los recoge y se marchan todos juntos. Estamos enfrentados a algo no menor, que vulnera el sistema político y social. Los señores que estaban allí el otro día (en el Senado) eran parlamentarios elegidos por el pueblo. Los escupieron, los insultaron.
-¿Cuántos eran los jóvenes con actitud violenta?
-Reconocidos por los videos como manifiestamente exaltados, eran cuatro. Algunos más pegaron un manotazo, piña o patada. Pero es loable la actitud de profesores que mediaron. Yo no soy enemigo de ellos, tengo amigos docentes.
-Los jóvenes que protagonizaron los incidentes entraron a las barras a pocos minutos del final de la sesión.
-Yo estaba afuera, en la vereda, cuando alguien dijo: `están por votar`. Estos pibes conversaron entre ellos y entraron. Ahí reforcé la guardia porque sabía que iba a terminar mal.
-¿Realmente pensó que iba a terminar tan mal la sesión?
-Tan mal no. Hemos desalojado las barras muchas veces. Generalmente el desalojo lo realizan los oficiales de barra. Los policías son fuerza pública que respalda al oficial. En este caso no se dio: vimos la virulencia y actuó de primera la fuerza pública.
-Ustedes rodearon a los activistas. ¿Por qué?
- Ellos empezaron a escupir, a arrojar objetos hacia abajo, insultaban a los senadores y a las instituciones. Sabíamos que eran los mismos de siempre y en qué iba a terminar. Había una chica con capacidades diferentes que aparece en estas movidas. Hablé con ella y le pedí bien que se fuera. Entendió el mensaje y se retiró. Ahí empezó la confrontación.
-¿Quién dio el primer golpe? ¿Ustedes o ellos? Los sindicalistas dicen que la Policía arrancó con la represión.
-¿Quién determina quién da el primer golpe? Ellos manifiestamente entraron en un desacato. Cuando les pedimos que se retiraran, se sentaron en una butaca, como diciendo `de acá no nos mueve nadie`.
-¿Y qué hicieron ustedes, entonces?
- Yo tomé a uno del hombro y me largó un manotazo. Ahí lo tomé del pelo. Otro policía, el de traje, se confrontó con un chico llamado Camilo, que también está en todo y es sumamente virulento. Camilo lo tomó de la corbata. Entonces tuve que ocuparme de otro chico y el que se había confrontado inicialmente conmigo le pegó un golpe artero desde atrás al policía de traje. En algún momento hay hasta tres individuos pegándole a ese policía. Por eso el desacato y empezó a repartir golpes.
-¿Incurrió en una infracción ese policía? Se lo vio fuera de sí en ese momento.
-No es lógico que el policía actúe de esa manera, no debería. Fue el único con reacción destemplada, pero justificadísima. Él estaba en un lugar muy complicado: entre un muro y una butaca, con varios metros de vacío. O se defendía o lo tiraban de cabeza para abajo. En otro ámbito no lo justificaría, capaz hasta podría ser sancionado por no haberse controlado. Pero en este caso no: él estaba luchando por su supervivencia y se acabó. No es un patovica, es un tipo que se está defendiendo.
-¿Y el resto de los policías no pegaron?
-Yo detuve a un chico y lo puse debajo de las butacas, lo reduje y no lo quise lastimar. Soy cinturón marrón en kyokushin-Do y podría haberle hecho mucho daño.
-¿Es verdad que le quisieron sacar el arma?
-Sí, uno que está identificado y acusado. Quiero presumir que quiso tomar el arma por error. La golpeó y el arma cayó. En el video se ve cuando me agaché a buscarla.
-¿Podría haber terminado en una tragedia?
-Por supuesto, me tiré de cabeza y se solucionó. Luego que los desalojamos, los chicos estaban afuera esperando que saliéramos a reprimir y detener. La prensa se dispuso a hacer la toma del año, con las corridas, las caídas, los golpes, los gritos. Yo no me plegué a ese circo. Como jefe del operativo, determiné que no hubiera detenidos y que se cortara el tema. Yo reprimo, pero no soy un barrabrava. El policía debe saber cuándo parar. Si hubiéramos estado enajenados, seguíamos en la vereda. Jamás perdí control de mis subalternos: cuando dije basta, bastó.
-¿Qué futuro prevé?
El sistema deberá autodepurarse. Ellos en su página web llaman a incendiar Uruguay y prender fuego la porquería del Legislativo. Hoy lo asenté en la denuncia del juzgado. ¿Hasta adónde vamos con esto?
Nombre: José Luis Rondán
Cargo: Jefe de Seguridad del Palacio Legislativo.
Edad: 51 años
Estado civil:
casado, tres hijos.
En servicio desde hace 33 años, José Luis Rondán es jefe de la seguridad legislativa desde hace un año. Antes, durante seis años y medio, fue jefe de la seguridad judicial. "Allí había líos casi todos los días, no esperaba que ocurriera esto aquí", admite Rondán. Con tres hijos "en ebullición"
(13, 16 y 21 años), el comisario estuvo varios días preso en el cuartel de Peñarol cuando era estudiante, "encapuchado y todo". Tiene pasado de militancia partidaria, pero prefiere que no se sepa cuál.
-¿Cómo cree usted que terminará el proceso judicial?
-El magistrado actuará según su conciencia. En la denuncia yo aventuro delitos que se pueden tipificar: asonada, desacato, circunstancias agravantes en atentado.
-¿En el futuro tomarán mayores precauciones para el ingreso al Palacio Legislativo?
-Manejamos la posibilidad de tener libertad para el derecho de admisión, como en los bailes o en el Estadio. Hay aval del vicepresidente para que así sea. Está arriba de la mesa, pero no se decidió. Alguien un día en una manifestación se puede exacerbar, pero luego va al Parlamento a escuchar, como ciudadano. Si deja el documento, pasa la revisación, no falta el respeto y no entra alcoholizado ni drogado, ¿yo tengo derecho a impedirle el ingreso? Podemos prejuzgar.
-La Policía ya había tenido problemas cuando se votó el proyecto de educación en Diputados.
-Esto fue una reiteración de lo ocurrido el 1° de diciembre, cuando los mismos jóvenes que aparecen en todas las tomas intentaron romper la cámara de filmación a canal 10. No tuvo mayor difusión porque fue en la vía pública. Tuvimos una reyerta importante, nos hurtaron una radio, lastimaron a un policía y lo golpearon en el estómago. Nos escupieron y pretendieron allanar por la fuerza las instalaciones del Legislativo.
-¿Qué entiende por allanar las instalaciones?
-Intentar ingresar por la fuerza a través de la puerta que entran los diputados. Tuvimos que cerrarla con candado. Ahí traje el personal hacia adentro para evitar enfrentamientos mayores.
-A pesar de lo que usted cuenta, el Pit-Cnt emitió una declaración en donde denuncia una brutal represión policial.
-Estamos acostumbrados a eso, a nadie le gusta que lo repriman. Hay una solidaridad gremial, yo capaz haría lo mismo en su lugar. Pero nosotros no vamos a buscar pendencia al IPA, vienen ellos a nuestra casa. Si fueran honestos, estos muchachos podrían decir las veces que fueron al Palacio, alteraron el orden público, insultaron y nunca fueron reprimidos. Hace poco un ómnibus de Coetc se detuvo en la cebra y una chica puso dos gomas y la prendió fuego casi abajo del ómnibus. La desesperación del conductor para sacar el ómnibus del lugar fue increíble.
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