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Martes 02.12.2008, 16:09 hs l Montevideo, Uruguay
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Ciudades


La columna

Los nuevos códigos de problemas antiguos

RENZO ROSSELLO

En la última década los rasgos de la delincuencia cambiaron. No sólo en Uruguay. A modo de ejemplo, el delegado regional de la Oficina de Drogas y Delitos de Naciones Unidas, Giovanni Quaglia, advertía durante una entrevista concedida a El País: "el crimen se globalizó antes que la economía, mucho más rápido".

Al menos un aspecto de esas formas de crimen organizado tuvo una incidencia clara en el cambio de la fisonomía uruguaya de la delincuencia: la producción y el tráfico de cocaína comenzó a derramar su influencia directa sobre el país. Y lo hizo en algún momento de 2002 y mediados de 2003 cuando gota a gota comenzó a diseminar pasta base de cocaína y a reclutar sus primeros adictos. El consumo de este estupefaciente produjo un perfil de alta dependencia, conductas más violentas y casi exclusivamente funcionales al circuito perverso del consumo.

Bajo el rigor de los ciclos económicos los niveles de pobreza se dispararon en las zonas menos protegidas del planeta. En una carrera paralela ascendente la década final del siglo XX explotó el consumo de bienes domésticos y de casi cualquier tipo de bienes. Algunos sociólogos -tal el caso del polaco-británico Zygmunt Bauman- advierten que la experiencia de consumo, sea de hachís o de zapatillas deportivas inteligentes, es única e indivisible: produce niveles de adicción muy similares.

Durante el mismo período el casco urbano uruguayo comenzó a ver un fenómeno que, al principio, no parecía nuevo. El crecimiento imparable de los llamados asentamientos irregulares. Decenas, cientos, miles, decenas de miles y finalmente cientos de miles de expulsados del mapa social. En 2004 el 56% de los niños de 6 a 10 años vivían en hogares por debajo de la línea de pobreza extrema.

Otro dato. Uruguay es uno de los países más armados de América Latina. El parque ilegal de armas de fuego se estima en una cifra pudorosamente ubicada en el medio millón de piezas de todo tipo y calibre.

Drogas/armas/pobreza: un collar de hierro que comienza a asfixiar a la sociedad. ¿Alguien tiene la llave?

El País Digital

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