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La colección estuvo 20 años instalada pero cerrada al público y 10 años guardada en cajas En dos ocasiones se destinó dinero para restaurar la casa pero la obra no se inició
XIMENA AGUIAR
Hace diez años, la Intendencia recibió en donación "la más importante colección precolombina privada existente en nuestro país", con una condición: su exhibición. Este año, ese acervo volvió a manos privadas debido al incumplimiento municipal.
Una placa en la calle Mateo Vidal 3249 aún dice "Museo precolombino. Abierto martes de 9 a 12 y de 13 a 17, jueves, viernes y sábados de 16 a 20 horas". Pero la casa hace pensar en un escenario de una película de terror: techos altos, ventanas rotas o tapiadas, enredaderas que se cuelan por todas las aberturas. Una mujer que pasa por allí aún recuerda haber visitado la exposición, en los años sesenta. "Estaba lleno de vitrinas y nichos", comentó.
Se trataba de la colección particular de Francisco Matto, artista plástico vinculado a la escuela de Joaquín Torres García, que desde su juventud y durante más de 50 años fue adquiriendo las piezas que inspiraron su producción, recuperando para el arte contemporáneo los motivos indígenas latinoamericanos. La exposición había sido diseñada por Matto junto al arquitecto Ernesto Leborgne, privilegiando el criterio estético sobre el arqueológico y reclamando el reconocimiento del arte primitivo latinoamericano al mismo nivel del arte antiguo mediterráneo.
Hace 30 años que el museo está cerrado al público. Más de 1.400 piezas de arte precolombino que se exhibían allí están guardadas en el Museo municipal de Historia del Arte (MuHAr) desde hace 10 años, pero posiblemente pronto sean retiradas de allí por su dueña, Ada Antuña de Matto, o por algún representante.
Una sentencia judicial devolvió la colección a Antuña, viuda de Matto, por incumplimiento del modo (la condición) de la donación por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM).
Ella la había donado en 1998, durante la primera administración de Mariano Arana, con la esperanza de mantener la voluntad de Matto y de que el museo reabriera sus puertas. Ya es una señora mayor, y no se sabe qué hará con la colección. Al llamarla, dice que ya no quiere hablar más de ese tema.
Seis meses después de la ratificación de la resolución judicial, se abrió un llamado a licitación para restaurar el museo.
"Se está hablando con la familia a ver si continuamos con el proyecto o no. Tenemos esperanzas de que se pueda revertir, por esa razón es que estamos encarando esta tarea de rehabilitación, acondicionamiento y restauración", dijo Mario Delgado Aparaín, director de la división Artes y Letras de la IMM.
"Una de las intenciones nuestras es mantener un encuentro directo con el intendente y la señora (Ada Antuña). Somos optimistas en que no se la retire. Mientras tanto, iniciamos la obra, que es la prioridad uno en este momento", dijo Delgado. El llamado a licitación está abierto a ofertas desde el 21/11 y, por ahora, mantiene el nombre "museo Matto". Pero, pese al inicio de las obras, parece difícil la recuperación de la colección y la confianza perdidas tras 10 años de inacción.
Según Delgado, las causas de la demora fueron lo acotado del presupuesto y el establecimiento de otras prioridades. "La infraestructura cultural municipal es una de las más grandes de América. La Intendencia va a cumplir 100 años y una cantidad importante de bienes inmuebles pasaron décadas y décadas sin que fuesen tocados", señaló.
En esta administración, "prioridad uno tuvieron el Cabildo de Montevideo, que ya está prácticamente terminado, el museo Blanes, donde faltan algunos detalles como la ambientación del patio donde se hacen actividades culturales, y el Museo de la Memoria, con el reacondicionamiento y la restauración de la quinta de Máximo Santos", señaló Delgado. "Ahora estamos también abocados a la restauración del ex Bazar Mitre, donde se va a establecer el Museo de las Migraciones, y se hicieron obras en el museo de Historia el Arte, estamos ya en la fase final", añadió.
Ahora, la prioridad pasó a ser el Museo Matto, que se espera reacondicionar en un año, aseguró. Entonces, podrá ser un "centro cultural importante" (ver nota aparte). Pero quizás no sea el museo Matto. La viuda se enteró por la llamada de El País de la apertura del llamado a licitación. Pero durante los pasados años ya recibió "muchas promesas", y un número similar de desilusiones.
en espera. Desde 1962 hasta 1978 Matto expuso su colección al público, en el inicio con el apoyo del entonces Ministerio de Instrucción Pública, y durante los últimos 10 años sin un apoyo oficial permanente.
Luego, durante 20 años, la exposición se mantuvo armada en el lugar, dispuesta siguiendo un cuidado diseño que resaltaba cada pieza con juegos de luces y texturas. Las obras, con su aura primitiva, parecían estar esperando una nueva oportunidad para desplegar su encanto.
Tras la muerte de Matto (en 1995), Antuña donó la colección a la Intendencia. Hay quienes afirman que la iniciativa fue del intendente Arana, en el marco de la movida de Montevideo Capital Cultural de Iberoamérica, en 1996. El resultado fue un acuerdo en 1998 por el que la viuda donaba la colección, la IMM compraba el inmueble, y se abría el museo.
La efectivización de la donación quedaba condicionada a "que los objetos de arte precolombino donados sean exhibidos en su globalidad, con carácter permanente y continuo en el inmueble (…) sito en la calle Mateo Vidal 3249", según la resolución municipal.
Poco después la colección se guardó en cajas y se llevó al museo de Historia del Arte (MuHAr). Así se podrían iniciar las obras de restauración.
A juzgar por las resoluciones municipales, en los años siguientes a la donación se intentó dar un impulso a este museo.
En 1999 se conformó una comisión administradora, integrada por Gustavo Ferrari, María Laura Bulanti de Garramón y Rafael Lorente. Poco después se asignaron $720.000 (entonces, US$ 60.000) para realizar las obras de acondicionamiento y reparación del museo.
Lorente había hecho un preproyecto de reforma, en el que se creaba un espacio para exposiciones y conferencias en la planta baja, abierto al jardín, y se mantenía la colección en la planta alta. Además en el año 2000, Ferrari viajó a Buenos Aires para formarse en un seminario de "manejo de colecciones textiles", uno de los fuertes de esta colección.
Pero la comisión se desarmó unos años después, al ver que aquello no andaba. "Éramos responsables del acervo del museo y éste estaba guardado en el MuHAr. No nos podíamos hacer responsables, así que presentamos la renuncia. Entonces el museo no era ni un proyecto", dijo Bulanti, que renunció a principios de la administración de Ricardo Ehrlich.
En 2004 se da cuenta de que el dinero asignado en 1999 no se utilizó "por razones de fuerza mayor" y se asigna una nueva partida para iniciar las obras de remodelación del inmueble, por $360.000. A juzgar por el estado actual del lugar, tampoco se utilizó para ese fin, aunque hubo temporadas en que se invirtió en alarmas, guardia policial o limpieza del predio. Esto no impidió que fueran robados cables y canillas y que los vidrios fueran apedreados.
En 2004, la Intendencia inauguró un Museo de Arte Precolombino e Indígena (el MAPI, en Ciudad Vieja) de administración público-privado, en acuerdo con el coleccionista argentino Mateo Goretti.
La muestra inaugural incluía 14 piezas de propiedad de este coleccionista, 40 del MuHAr y 18 piezas de la colección Matto. Algunas de las piezas de Matto también se exhibieron en el MuHAr, para completar algunos períodos de arte preincaico, dijo Delgado.
De esta forma, se perdía el sentido de unidad dado por la selección de Matto. "Fueron expuestas como piezas arqueológicas, no como inspiradoras de un gran artista nacional, que es lo que le da mayor valor a esa colección", consideró Bulanti.
En 2005, Antuña comenzó un juicio civil contra la Intendencia, por incumplimiento del modo de la donación. En agosto de 2007, una primera sentencia amparó la demanda y determinó la entrega de la colección a Antuña. La IMM apeló y la sentencia fue ratificada en abril de 2008. La colección aún no fue retirada del MuHAr.
"La Intendencia ha tenido una tradición de preocuparse por los acervos nacionales, no solamente para que no se deterioren, se pierdan y se disgreguen, sino también para que no se vayan del país". En este caso, "se corre ese riesgo, lo cual sería una pena", afirmó Delgado.
Por ahora se prevé acondicionar el espacio físico del museo Matto, aunque todavía no se ha delineado "el guión museístico" del lugar, añadió.
Y esa es la parte clave. No sólo por el valor de la colección, sino porque, debido a quién la seleccionó y a la obra artística que inspiró, sería comparable con la colección de arte negro de Pablo Picasso, señaló Bulanti. Pero en Montevideo.
VALOR La resolución municipal que aceptó la donación de la colección Matto, y su condición, en julio de 1998, señalaba: "con más de 1.400 elementos, está integrada en su inmensa mayoría por piezas de gran valor arqueológico y estético y por ende económico, constituyendo la más importante colección precolombina privada existente en nuestro país". En su conjunto, se estimó el valor de la donación particular en un valor entre US$ 400.000 y US$ 550.000.
INSPIRACIÓN Además, la donación incluyó tres obras contemporáneas para que integraran la exposición del museo: "Homenaje al taller Torres García en su XX aniversario" y "Obra constructiva circular", de Francisco Matto, y "Retrato de Matto" de Augusto Torres. De esta manera se mostraría la importancia de la colección como inspiración de la obra del artista y del taller.
RECONOCIMIENTO La colección, que Matto expuso al público entre 1962 y 1978, fue reconocida a nivel nacional e internacional. En 1954, Paul Rivet, fundador del Museo del Hombre en París, conoció la colección y le envió una carta a Matto en la que le decía: "Las piezas que usted me enseñó (cerámicas, objetos de metal, de hueso, tejidos) son de una calidad excepcional y representan un gran valor científico", según se cita en Colección Matto (1964).
720.000 Fue el dinero (en pesos) desti-nado a obras de restauración del museo Matto en 1998. No se usó "por razones de fuerza mayor".
Francisco Matto (1911-1995) inició su colección en 1932, con piezas de los indios Ona, de Tierra del Fuego. Conoció a Joaquín Torres García en 1939 y se integró a su taller. Su obra ha sido expuesta en París, Amsterdam, España, Italia, Alemania, Moscú, Tokyo, New York y en varios países de Latinoamérica. Siguió coleccionando piezas durante toda su vida, y realizó un estudio comparado sobre arte Tihuanaco.
"Pronto veremos retirar los objetos precolombinos de las vitrinas de los museos de antropología para colocarlos en los museos de arte, al mismo plano de consideración que se tiene por el arte mediterráneo", consideraba en 1962 Ernesto Leborgne, que organizó la exposición de la colección de Matto (en un tiempo en el que no había lugares de exhibición de este tipo de piezas en Montevideo) y fue director del museo.
El Museo de Arte Precolombino de Matto, abierto al público entre 1962 y 1978, inauguró una sala sobre la figura del hombre en el arte primitivo latinoamericano, en 1967, albergó la primer exposición de "arte negro", en 1969, y la muestra más completa hasta entonces de juguetes realizados por Joaquín Torres García, en 1974.
En el museo se pedía que los visitantes llenaran una ficha. En una entrevista en abril de 1970, Leborgne dijo que en lo que iba del año habían visitado el lugar 4.627 personas.
(Fuente: "Ernesto Leborgne", 2005).
El actual proyecto de remodelación del Museo Matto implica "la readecuación de espacios interiores del edificio y prácticamente de todas las terminaciones. Comprende el reacondicionamiento total de la cubierta, servicios higiénicos e instalación eléctrica. Se realizará un acondicionamiento mínimo de los espacios exteriores (accesos, pavimentos exteriores y jardín)", informó Mario Delgado en base al trabajo de la arquitecta Adriana Podestá.
Luego de la obra, el lugar "contará con una sala de exposiciones de 70 metros cuadrados (m2) y un salón multiuso de 30 m2 en la planta baja, y 5 salones de 20 m2 promedio en la planta alta. Se incorpora una kitchenette y un espacio de recepción", continuó.
"Una vez finalizado, está servido en bandeja para hacer un Centro Cultural en donde se puedan conciliar exhibiciones transitorias y permanentes con actividades de extensión, talleres, cursos, conferencias", dijo Delgado. Sin embargo, "tal vez el área no sea la más adecuada, porque el entorno está lleno de sanatorios y hospitales, no se inscribe dentro del circuito tradicional de los museos", consideró.
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| Foto: El País. |
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