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JORGE SAVIA
Durante tres décadas, "Manos de Piedra" -en plural, como aclaró- no sólo fue un peleador feroz, noqueador, guapo, que marcó una época en la historia del boxeo universal, combatiendo en seis categorías diferentes, y conquistando tres títulos mundiales, hasta que en 2001 se retiró, tras pelear ininterrumpidamente hasta los 50 años. Por su forma de ser excéntrica y desprejuiciada, fue -y sigue siendo- un personaje; el mismo que almorzó y habló con Ovación, antes de ir a la velada de ayer en el Cilindro, como invitado especial del presidente Tabaré Vázquez.
-¿Por qué fue boxeador?
-Porque se dio, yo era de una familia muy pobre. Vendí periódicos, limpié zapatos, fui "bonero"…
-¿Qué es eso?
-Un hombre que vende de todo. Éramos muchos hermanos y como no teníamos para comer, tuve que salir a la pelea diaria.
-¿Y a qué edad empezó a boxear?
-A los 10 años. Pesaba 84 libras. En ese tiempo no te dejaban pelear hasta las 105 libras, así que tuve que esperar muchos años para que me autorizaran.
-¿Cuándo le pusieron "Manos de Piedra"?
-Fue un periodista que ahora murió: Alfonso Castillo. Como yo pego (en presente) me puso "Manos de Piedra". O sea, las dos; porque yo pego fuerte con las dos. ¡Hasta se rifaban las manos mías y apostaban con cuál de las dos noqueaba!
-¿Cuál fue su mejor momento?
-¡Cuando tenía cuatro, cinco mujeres por semana! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
-¿Y en el ring?
-Cuando "Sugar" Ray Leonard era campeón del mundo y le saqué el invicto en Montreal. Otra pelea que yo recuerdo es cuando Davey Moore me dio la oportunidad por el título y le gané. También me agradó la que hice muchos años después con Ian Barkley. Ya casi tenía como 40 años por ahí, pero me dio la oportunidad y "me lo gano" también. Fueron las peleas más importantes para mí.
-¿Cuál fue el rival más difícil?
-Había un panameño que era muy bueno, que para mí ha sido el maestro de todos los maestros: el "Ñato" Marcel, que después fue campeón del mundo. La Comisión de Boxeo no me dejaba pelear porque yo todavía era un "baby", tenía 16, 17 años, y él iba a pelear por el campeonato mundial; pero mi manager era muy bueno, habló y me consiguió la oportunidad. Peleamos a 10 asaltos, le quité el invicto y le di una "puñera" impresionante.
-¿Leonard no fue el más difícil?
-Cuando yo peleé con "Sugar" Ray Leonard, él no tenía nada que enseñarme. Todos los boxeadores que habían peleado conmigo tenían muchos recursos, habían sido campeones del mundo. A todos los que pelearon con él (Leonard), en cambio, les faltaban muchos recursos.
-¿La mayor alegría?
-Cuando peleé con el "Ñato" Marcel, porque todos pensaron que yo no iba a ganar y yo le gané por nocaut. Además, esa fue mi mejor borrachera…¡Je!¡Je!¡Je! Yo vivía en un barrio pobre y después de esa pelea me agarré con mis amigos a tomar hasta la otra mañana…
-¿Y la mayor tristeza?
-Cuando perdí la segunda vez con Leonard en Nueva Orleans; por el problema estomacal le di la espalda.
-¿Por qué el "¡no more!" (¡no más!) famoso, con el que usted se dio vuelta de golpe, en el 8º round, cuando Leonard le estaba ganando, pero no le estaba dando una paliza?
-Yo nunca dije "no más". Eso lo inventó un periodista que era muy amigo de Leonard. Yo sólo hice así (hace un gesto), con la mano.
-Pero, ¿por qué abandonó?
-Tenía calambres en el estómago. La había pasado mal. Comí y tomé demasiado, porque antes para poder dar el peso pasé mucha hambre. Estuve sin comer, después que nos pesamos, comí esa tarde y… bueno, me vinieron los calambres. Me di vuelta por eso. Mi manera de pensar era: "Pierdo esta pelea, espero que mi manager me consiga la revancha y me preparo mejor"; pero cuando fuimos a la conferencia de prensa, Leonard dijo que no había revancha. No me quiso pelear. Después tuve que pagar 10 o 15 años para que me diera una revancha.
-Pero esa tercera pelea también la ganó Leonard.
-Sí, pero él era el campeón de las 168 libras, y no me quiso pelear en las 168 libras. Me obligó a dar las 162 libras y eso me costaba mucho trabajo. Cuando fui a pelear, yo estaba en 190 libras. En 168 pa` mí no era problema, ¿okey? Pero él (Leonard) no quiso pelear conmigo en 168, sino en 162 libras… y para dar el peso tuve que sudar sangre. Me ganó por toda esa ventaja, pero se llevó un par de recuerdos: le saqué un diente y le partí las dos cejas; ¡así que la cirugía plástica está agradecida conmigo!
-Después de esa pelea, al volver a Panamá no la tuvo fácil.
-Mucha gente me dio la espalda y me fui pa` Miami. Por eso cuando después gano otro título mundial, yo se lo dedico a los cubanos, no le dedico la pelea a Panamá. Me estaban esperando en Panamá y me quedé en Miami. Después me llamaron, que volviera a Panamá, que el pueblo me quería recibir y… bueno, me fui p` allá, porque de todos modos es mi patria.
-¿Sigue teniendo dos tigres en su casa?
-¡No! ¡Eso ya fue! ¡Puta… esos comen como el diablo! Me gastaban 50 dólares diarios. Tuve monos, tuve un león, perros, un loro, pájaros… y se me fueron muriendo; yo soy muy sentimental con los animales y en mi familia cada vez que moría uno eran llantos por todos lados.
-¿Cómo es un día suyo en Panamá?
-Los domingos me voy pa` la playa con mi novia, a bañarme, tomar tragos y comer pescado.
-¿Y el resto de la semana?
-En mi casa tengo una pantalla y alrededor de… casi 6.000 películas. Igual, a veces me voy p`al cine. Si no, me voy pa` un lugar que se llama "Billar Nelson", que está abierto desde las 11 de la mañana hasta las 11 de la noche. Y… bueno, estoy todo el día jugando billar, dominó y tomando.
-¿Toma cerveza?
-No, yo no soy cervecero, yo tomo mucho vodka y una bebida nacional que se llama Seco. Es una bebida blanca, bien sabrosa, de caña.
-Por lo que se ve, guardó dinero.
-Sí, estoy bien, gracias a Dios. Si Dios quiere para el año que viene voy a poner un restaurante en Panamá. Lo voy a poner con orquesta y yo voy a estar en la orquesta cantando, también con mi hermano. Mi hermano canta y es tumbero y yo canto y toco el bongó también.
-¿Qué nombre le va a poner?
-La felicidad, como se llama mi esposa. También se puede llamar "Stone Hand", Mano de Piedra; o "The legend": la leyenda, en inglés.
-Entonces, ¿por qué siguió peleando hasta los 50 años?
-Porque cuando uno vuelve, es cuando hay más plata. Mira: De la Hoya hace no sé cuánto dice que se va a retirar y cada vez le ofrecen más plata. Lennox Lewis se retiró y ahora está pidiendo 35 millones (de dólares) pa` regresar, ¡y se lo van a dar! Se lo van a dar porque están esperando que alguien lo "destrampe". El Mayweather ese también va a regresar en cualquier momento va a regresar. La plata está volando; y ahora hay mucha más plata que antes. Hoy ganarle a De la Hoya, ganarle a Mayweather, ganarle a Pacquiao, como ganarle antes a Roberto Durán, ¡es sacarse la lotería!
-Así que volvió por plata.
-Pero no porque me faltara. Yo estaba bebiendo en mi parrillada, y me vinieron a buscar en un auto, para pelear dentro de un mes y medio, y me pusieron la plata acá, encima de la mesa. "¡Bueno, dale, vamos a pelear"!, les contesté. "¡Pero tienes que prepararte!", me dijeron. Y yo les respondí: "¡Tú no te preocupes por mí! ¡Preocúpate de que voy a pelear!" Y esa noche, ¡cogía tanta plata que al día siguiente amanecía en la calle! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
"Al que más odié fue Leonard; le tenía rabia porque era muy bocón. Quería ganarle al ídolo de los americanos, porque era muy fantocha, y le callé la boca".
Fútbol. "Hice lucha, kung fu, karate, y jugué fútbol; pero era malo, me pusieron de portero y como le tenía miedo a la pelota y me metían goles, ¡me echaron!"
Marihuana. "Gracias a Dios, nunca fui ladrón, ni fumón de marihuana, ni borracho. Sé controlarme. Antes, tenía que cuidarme; sí, andaba con mujeres ¡bastantes!
En 27 años de carrera profesional, entre el 2 de septiembre de 1974 y el 14 de julio de 2001, "Manos de Piedra" hizo 119 combates, y peleó 822 rounds, ganando en 103 oportunidades y sumando 70 nocauts; pese a esa foja impresionante, cuando se le pregunta por el rival que le pegó más, no duda un instante: "¡Puta, mi madre! Por travieso, ¿eh? No por malo. Pero mi mamá agarraba una escoba, la reventaba y después nos daba con el palo; y cuando no encontraba la escoba, agarraba el cordón de la plancha, ¡y hasta que no veía la sangre no nos dejaba! Así que cuando empecé a boxear, ¡no sentía nada! ¡Ya estaba ponchado! Además, peleaba todos los días: en la escuela, en el periódico, en la calle... siempre estaba en los tribunales de menores; pasaba la noche y a la mañana me soltaban"
Durán sigue el boxeo actual y lo compara con el de antes: "Los (boxeadores) de hoy nada más saben pegar en la cara, no pegan al cuerpo; y pelean sólo por la plata, ya no se pelea por el orgullo, ni por el honor, ni por respeto a la ciudad de uno, o a la patria. Sólo se pelea por el dinero, porque ahora se gana mucho más dinero que antes. Antes había que tener más experiencia, más viveza, más clase. Ahora es correr, huyes, si me ganaste, ganaste, y si perdí me gané la plata. Punto, basta. A los de mi época era duro darles un golpe en la cara. Las brechas que yo tengo en la cara no son por manos, son cabezazos. Antes era un lío para pegarle a un boxeador en la cara. Pasaban (esquivaban) muchos golpes. Los de hoy en día no pasan (esquivan) golpes. Cogen golpes de toda clase".
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