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JORGE SAVIA
El cubano fue campeón olímpico de peso pesado en Munich 72, Montreal 76 y Moscú 80, por lo que aún hoy es considerado como el mejor pugilista amateur de todos los tiempos. Ayer llegó a Montevideo para asistir a la velada de mañana en el Cilindro Municipal y, poco rato después, escuchó el grito de "¡usted fue mejor que Alí!", de alguien que lo reconoció en la Plaza Matriz y replanteó la interrogante jamás despejada de qué hubiera pasado si, 30 años atrás, el mejor púgil profesional y el mejor boxeador amateur del mundo se hubieran enfrentado.
-Como primera pregunta para hacerle a usted, no hay otra que la que refiere a eso que le gritó la persona que recién lo reconoció en la calle; lo que el mundo del boxeo se preguntó siempre, sin respuesta, de los años 70 para adelante: si se hubiera hecho profesional o hubiese hecho, como se planteó en algún momento, una pelea con Alí, ¿qué hubiera pasado?
-¡Tablas!
-¿Empate?
-Él también dice lo mismo. Él fue el primero en decirlo, no yo: tablas.
-¿Cuánto dinero le ofrecieron para que peleara?
-Dos millones de dólares para que firmara; después vendrían los contratos para las peleas aparte.
-¿Por qué dijo que no? ¿Tuvo que consultarlo con alguien? ¿Nunca se arrepintió de no haber peleado como profesional?
-No, nunca me arrepentí, si volviera a nacer, haría lo mismo.
-Pero, si no se hubiera dado la situación de que el gobierno de la revolución cubana hubiese determinado que todo el deporte en Cuba debía ser amateur, ¿usted habría pasado al profesionalismo?
-No, yo cuando era pequeño vi las secuelas que dejaba el boxeo y a campeones que no les daban los millones que ganan hoy y al final, como no iban ni a la escuela, terminaban pobres y analfabetos. Se desarrollaban físicamente, pero no mentalmente.
-La suya, ¿fue convicción personal, o también decisión política?
-Yo pienso que ambas cosas. Creía en lo que hice.
-Pero, usted pudo hacer mucho dinero; ¿cómo vive hoy?
-Trabajando. Trabajando con la juventud. Estoy conforme con eso; como dice nuestro comandante en jefe (Fidel Castro) y yo lo repito muchas veces: trabajando en todos los perfiles para que un mundo mejor sea posible.
-¿Cuántas veces le ofrecieron para que peleara con Alí?
-Para pelear con él, dos; pero más veces para que desertara y firmara para pasar al profesionalismo.
-¿Por qué nunca se hizo la pelea, cómo se planteó, aunque usted no se hiciera profesional?
-Yo le decía: yo no dejo el amateurismo, así que si quieren hacer la pelea, vamos a hacerla con reglas amateurs. O sea, si querían 15 rounds, como en el profesionalismo, podían ser 3 peleas de 5 rounds, y dijeron que no; entonces, les dije: `hacemos 5 peleas de 3 rounds`. Y no quisieron. Los que no aceptaron fueron ellos; él (Alí) dijo que yo era el mejor amateur y él era el mejor profesional, así que para qué íbamos a combatir. Y no combatimos. Pero Mohamed y yo nos llevamos muy bien. Yo lo quiero mucho; él me invitó allá (EE.UU.), yo he estado allá, y él ha estado en Cuba. Tiene un gran corazón.
-Si se hubiera hecho esa pelea con Alí, ¿alguna vez pensó en cómo lo hubiera peleado?
-Y… todo depende, también, del tipo de combate que él hubiera querido hacer; habría que haber estado arriba del ring para saber eso, ¿no? Pero la característica de él era la de ser un boxeador que salía hacer punta; así que es lo que yo debería haber contrarrestado, como él también lo mejor mío, claro...
-¿A qué edad empezó a boxear?
-A los 13. Mejor dicho, a los 11, pero cuando empecé a competir, tenía 13.
-¿Desde niño quiso ser boxeador o…?
-No, no, no, yo no quería ser boxeador, a mí me gustaba el baloncesto; pero me dio un día por ponerme los guantes, me dieron y no que me quedó otra que darle y seguir: es el temperamento nuestro, de los latinos y, claro, nosotros los cubanos.
-Pero de entrada alguien habrá visto que tenía grandes condiciones.
-No, ¡qué va! No me fue bien al principio, de 10 peleas perdí 7.
-¿Qué fue lo que cambió para que aún hoy se le considere el mejor boxeador olímpíco de todos los tiempos?
-El entrenamiento. El mayor rival que uno tiene, y al que hay que superar, es el entrenamiento. La victoria está en el esfuerzo; y en la inteligencia de entender eso.
-De niño, adolescente, o ya cuando joven, ¿trabajó, hizo algo aparte del boxeo?
-No, hice escuela, después secundaria…En Cuba, es obligatorio que todo deportista tiene que estudiar; así que después viene el universitario, las diferentes carreras. Se sigue entrenando, pero el atleta tiene que estudiar y aprobar, si no, no va a las competencias. Yo seguí Cultura Física. Si no, sin eso, no hubiera podido ser campeón olímpico tres veces.
-¿Cuál fue la alegría más grande?
-Todas. El resultado de haber ganado 302 de las 321 que he disputado. No puedo quitar una, no puedo romper un eslabón de esa cadena. Quizá, la mayor alegría es cuando veo a mi hijo, que tiene 13 años, que viene y me dice: "Pero, papá…¿tú eras tan bueno?" Eso a él le gusta, yo se lo veo en la cara.
-¿Qué hace, cuál es su ocupación actualmente?
-Soy vicepresidente de la Comisión de Asistencia al Deportista.
-¿Y qué función cumple?
-Se realiza un seguimiento de cada deportista, en la actividad que sea, desde el momento que ingresa al nivel del alto rendimiento, y después se le apoya a él y a su familia cuando llega el momento de abandonar el deporte que ha practicado siempre. No es fácil para nadie eso. Además, todas las delegaciones cubanas que salen a competir al exterior llevan ex campeones o grandes figuras del pasado, que son un ejemplo y, además pueden aconsejar, porque de repente ven cosas que no ven los técnicos que están trabajando todos los días con ellos.
Medallas. "El Stevenson de Munich 72 era superior al Clay que ganó el oro en Roma 60, al Frazier de Tokyo 64 y el Foreman de México 68", dijo Don King.
Derecha. "En 212 peleas nunca me pegaron tanto; uno no tiene tiempo de ver su derecha; cuando la ve, la tiene sobre el mentón". (Peter Hussing en Munich 72)
Saquito. "La primera vez que me ofrecieron desertar, un argentino me dijo: "Si yo con Bonavena me hago US$ 100.000, a tí te veo como un saquito verde de millones".
Otros dos boxeadores igualaron la marca olímpica de Stevenson: el húngaro Laszlo Papp y el también cubano Félix Savon ganaron también la medalla de oro de los Juegos Olímpicos en la categoría de peso pesado.
Sin embargo, la trayectoria de Stevenson resultó mucho más espectacular. Además, el propio Don King llegó a manifestar en 1975 que "sería fenomenal como profesional; tiene la misma clase que Alí y que Frazier".
Alí, precisamente, sería el que años más tarde diría, luego que no se concretara su "Pelea del Siglo", como anunció que se le llamaría en caso de realizarse el enfrentamiento con el cubano: "Es un buen amateur, un peleador de tres asaltos... pero si le ofrecieron US$ y no los tomó, ¡entonces es un tonto de maldición...!"
Teófilo Stevenson nació el 29 de marzo de 1952 en Puerto Padre, provincia de Las Tunas, en Cuba.
Aunque la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro, en un principio mantuvo la práctica del boxeo profesional, el 19 de marzo de 1962, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Educación dispuso la erradicación del profesionalismo deportivo en todas sus manifestaciones.
De tal modo, Stevenson realizó 321 peleas, de las que ganó 302, fue tres veces campeón olímpico y campeón mundial amateur, en dos ocasiones campeón panamericano, pero nunca aceptó las millonarias ofertas que recibió de fuertes empresarios de la talla de Don King y Bob Arum para que desertara del amateurismo y pasara, como todo campeón olímpico, a militar en el campo rentado.
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