|
||||||||
HEBERT GATTO
Algunas pocas incógnitas se van despejando. Según varios dirigentes frentistas el Dr. Vázquez habría ratificado privadamente que no será candidato. Con ello queda claro que la desafortunada jugada del Presidente no favoreció ni a Astori ni a su autor, fue un golpe fallido que confirma un viejo axioma: no es apropiado forzar la Constitución para ensayar estrategias políticas coyunturales. Por un lado los partidos y sus intereses, por otro, bien separados, los equilibrios institucionales.
A medias cerrado el penoso episodio, con sedes, firmas y carteles incluidos, la pugna entre los dos principales contendientes sigue desarrollándose hacia un final previsible. Hoy sabemos que nadie es más que nadie y que el orgullo y el poder cuentan en política, incluso en el Frente Amplio. Astori, modesto, proclamó que él conducirá a la Coalición al triunfo. En esa discutida convicción asienta su candidatura. Mujica, entre farfullos y dudas, advirtió que como su rival no admite segundos puestos, el consenso supone su abdicación. En consecuencia, salvo que todos los grupos se lo pidan, no está dispuesto a bajar la cabeza. Demanda improbable que aleja todo acuerdo.
Todavía menos decidido a conceder está el MPP, según los sondeos, con el respaldo del cuarenta por ciento de los frentistas.
A partir de este hecho se despliegan los intereses que definen las internas. Nada que no ocurra en los partidos tradicionales con entrenamiento centenario en esas lides y ahora abocados a definir su representación en contienda abierta. No ocurre igual en la izquierda. Para ella éste, el de las candidaturas, es un lenguaje desconocido; su discurso fue tradicionalmente el opuesto. El Frente, como la Santísima Trinidad, es uno y sólo uno aún en la multiplicidad, desconocerlo es atentar contra principios sagrados.
Pero, se sabe, en política todo puede justificarse. Por estos días nos enteramos que el Verbo admite divisiones. Nada menos que ideológicas. Ya no alcanza con el programa, el mágico talismán que permitía apoyar los consensos, para continuar avanzando.
Nuevamente importan los hombres, las ideas que los sostienen, las tradiciones que los identifican y los grupos que les dan soporte. Mujica, lo ha dicho y lo ha mostrado con hechos; en lo esencial, no piensa igual que Astori.
Los logros de este gobierno, el de Vázquez y Astori no son, en rigor, los del anhelado Uruguay productivo. Se impone superar distancias con Venezuela, replantear la relación con los Kirchner, alejarse del imperio, potenciar el Mercosur, estrechar vínculos con Correa y Morales, regresar, en síntesis, a Latinoamérica.
A las pequeñas empresas, al artesanado donde quepa, a la reforma agraria, al Estado gestor. Conseguir el poder, que no es el gobierno, como erróneamente creen los social demócratas. Y por sobre todo, en el camino, rescatar la utopía socialista.
Ésta es la novedad. El cisma arriano revivido, pero en nombre de la ortodoxia. Tan diferente a la otra propuesta que difícilmente, luego de ella, se obtenga consenso.
Más allá de su estatura aldeana y aún envuelta en celofán, encierra una virtud: es menos hipócrita, más precisa, señala un programa sustancial. Resta saber si, quienes definan la opción serán los frentistas o lo harán sus infaltables aparatos.
| « volver |
Un hombre de 31 años fue a buscar a su hija de dos meses que había dado en adopción a su hermano. Pretendía llevársela a la ...
Ignacio Quartino En Mar Del Plata El día después de la final de la Copa Davis en Mar del Plata hicieron efecto las esquirlas ...
El MPP impulsa mano dura contra la delincuencia y controvierte la postura de la ministra del Interior, Daisy Tourné. Ahora la ...
El senador dijo hoy que la posibilidad existe aunque no la propicia. Agregó que el futuro programa de la coalición debe inlcuir ...
Sobre las 11 de la mañana un operario de la empresa de chacinados Ottonello quedó atrapado cuando volcó el montacargas con el que ...