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ANTONIO MERCADER
Treinta y seis años después de su asombrosa vuelta a la vida, los 16 sobrevivientes de los Andes presentan un libro que recrea su odisea y resume su peripecia vital desde que fueron rescatados. Esa publicación reencuentra hoy a un grupo de adultos capaces de evaluar aquella experiencia y extraer de ella sus lecciones. Sirve además para develar facetas de una historia no siempre bien entendida por los uruguayos a pesar de la consideración internacional de que gozan sus protagonistas.
En efecto, algunos de los sobrevivientes frecuentan en el exterior ámbitos académicos y profesionales de alto nivel. Van allí a dictar conferencias sobre sus 72 días de supervivencia a 4 mil metros de altura, con fríos de hasta 30 grados bajo cero, luego de padecer un accidente que segó la vida de parientes y amigos. Ante auditorios azorados cuentan cómo conformaron un equipo resuelto a vivir, cómo se organizaron, repartieron tareas, aplicaron su ingenio y compartieron una mística que les impidió rendirse ante la adversidad. Sus vivencias inspiran a personas e instituciones del mundo entero.
En contraste, aquí aún se desconoce la trascendencia de su historia, quizás porque nadie es profeta en su tierra y por la curiosa tendencia que tenemos a subestimar a quienes conviven con nosotros a diario. Quienes son un símbolo viviente del Uruguay en el exterior, son menos reconocidos dentro de fronteras, un distanciamiento que empezó a fines de 1972 cuando su aparición con vida fue noticia en los cinco continentes.
Al principio, la confirmación de la necrofagia como extremo recurso, generó estupor en la mayoría y rechazo en algunos. Además, por respeto al dolor de las familias de los muertos fue natural que el tema se abordara de la manera más sobria posible. La publicación de "Viven", un best-seller mundial, seguido de una película, dio pábulo a exageradas versiones sobre los royalties cobrados por los sobrevivientes. Eso alentó el distanciamiento y motivó críticas.
El vacío inicial se agravó después por otras causas. En cualquier otro país que atravesara una circunstancia distinta a la del Uruguay de entonces, aquel grupo de jovencitos hubiera sido elevado a la categoría de símbolo nacional. Eso no pasó aquí, porque en las puertas de un golpe de Estado, ellos quedaron enfrentados al poder militar (recuérdese que viajaban en un avión militar y que censuraron a los responsables de aquel vuelo trágico). De ahí que el régimen político que iba a implantarse poco después nunca los mirara con buenos ojos.
Este libro, titulado "La sociedad de la nieve", escrito por Pablo Vierci, los redescubre con sus vidas rehechas, convertidos en padres de familia y ciudadanos normales, integrados a la sociedad que los vio nacer, que los educó y a cuyos valores, como ellos lo proclaman, le deben su supervivencia. Se sienten protagonistas de una historia cien por ciento uruguaya, porque ese es el homenaje que le rinden a su país cuando afirman que lograron lo imposible gracias a la formación que aquí recibieron y que les permitió derrotar a la cordillera tras realizar conmovedores actos de solidaridad y, en ciertos casos, de heroísmo.
Esa sociedad de los sobrevivientes puede brindar valiosas enseñanzas en su propio país, tal como las ofrecen algunos de ellos en el exterior.
Ojalá que este libro sirva para acercarlos a sus coterráneos y sobre todo para que el Uruguay -en donde se glosan hasta la exageración antiguas gestas deportivas- sepa valorar y aprovechar las lecciones de una hazaña sin par.
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