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Domingo 23.11.2008, 11:57 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional

Latinoamérica no representa una prioridad para Obama

Región. Buenas intenciones de mejorar la relación, pero poco más puede esperarse

DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE

La grave crisis económica y financiera que soporta hoy Estados Unidos y los inciertos conflictos bélicos con Irak y Afganistán, impulsan a que la "buena voluntad" de Barack Obama hacia América Latina, no signifique una aproximación más o menos rápida.

Hay otras prioridades y las arcas están exhaustas para mirar hacia lo que llaman aquí, el "mundo latino". En una recorrida por analistas, políticos e inmigrantes, El País logró trazar un cuadro aproximado de lo que posiblemente suceda en los próximos meses.

La euforia que despertó la victoria electoral de Barack Obama se prolonga en un alto porcentaje en Estados Unidos (88% tiene una posición positiva sobre la futura gestión en la Casa Blanca), en Latinoamérica (una reciente encuesta marca que el 58% vaticina unas relaciones más estrechas y positivas) y lo mismo en Europa: según "Le Fígaro", el entusiasmo se sitúa a la par del que despertaba John F. Kennedy.

Todos los ingredientes confluyen en sumar las esperanzas en el hombre que ha revolucionado la historia del país. El primer presidente de raza negra, ha logrado, hasta ahora, unir a los estadounidenses y despertar la seguridad de que ocurrirán cambios y habrá mayor flexibilidad en las relaciones con el mundo exterior.

Tampoco nunca un presidente como George W. Bush se aleja del cargo más poderoso con índices tan bajos de popularidad, viviendo una crisis económica, casi similar a la del siglo pasado, hace hoy 80 años, que arrastra a los cinco continentes; dos guerras de incierta evolución, Irak y Afganistán; tensas relaciones con Irán, Rusia, Venezuela, Cuba y Nicaragua; y alejado de sus amigos de siempre, salvo Gran Bretaña, aunque sin el idilio de hace pocos años, y ahora Francia, con un Nicolas Sarkozy que juega del amor a la frialdad.

no urgente. ¿Cuál es la visión desde Estados Unidos sobre Latinoamérica ante el advenimiento de Obama? La gran mayoría lo festeja. Pero los analistas, expertos universitarios y asesores políticos son más cautos. Piensan que se flexibilizarán las relaciones diplomáticas con todos o casi todos los países, inclusive Cuba, salvo alguna excepción como podría ocurrir con Venezuela y Nicaragua. Pero simultáneamente ponen el énfasis en que aún existiendo una expectativa sin precedentes, Latinoamérica no será prioridad, "ni aún intentándolo", para el próximo gobierno demócrata.

Los graves problemas económicos y bélicos que afectan a Estados Unidos exigen una atención permanente. Además, una rápida revisión de los discursos, entrevistas y polémicas sostenidas por Barack Obama a lo largo de las elecciones primarias y presidenciales, muestran que nunca se habló directamente de las relaciones políticas y diplomáticas con el sur del continente. Solo hubo rápidas referencias al futuro con Cuba, a Hugo Chávez y expresiones en general negativas a los acuerdos comerciales con Colombia, el Nafta (con México y Canadá), y muy dudosas sobre la posibilidad de nuevas negociaciones, siempre supeditadas a las posiciones y exigencias de los sindicatos estadounidenses, baluarte electoral de los demócratas, en la actualidad heridos por el deterioro de la industria.

En recientes declaraciones en Los Ángeles, Jeffrey Davidow, miembro del Departamento de Estado para asuntos hemisféricos en el período de Bill Clinton, pintó con claridad la situación: "Habrá un notorio esfuerzo para mejorar las relaciones con Latinoamérica, pero no es una región estratégica, hay problemas más urgentes, en otras zonas alejadas".

Kerry Aynie, catedrático de la Universidad de Duke en Carolina del Norte, también resumiendo su opinión ante la prensa, fue terminante: "Hace décadas que no se veía una reacción tan favorable como con la llegada de Barack Obama. La gente ha manifestado un profundo deseo de cambio. Pero en todo hay asuntos que exigen atención primaria y el presidente electo sabe bien que la euforia se puede transformar en decepción, respondiendo a los inmensos temas que reclama el país. Y Latinoamérica atrae la atención, pero no será prioritaria".

Y en una reciente mesa redonda, desbordante de estudiantes muy jóvenes en Georgetown, se hizo un análisis de los grupos regionales: Nafta, andinos, Caribe, y el Mercosur.

Michael Shifter, vicepresidente de Diálogo Interamericano, un foro de enorme gravitación en asuntos del hemisferio occidental, profesor universitario y asesor del Congreso sobre estos temas, fue claro en sus definiciones: "América Latina no jugó ningún rol durante las campañas electorales. Lo que sí importó más que otra cosa, fue el deterioro de la economía, que fue el que definió la carrera presidencial".

Pero Shifter marca un futuro más optimista: "En algún momento Obama mirará hacia el sur y probablemente aplicará la misma aproximación que ha lucido en otros temas. Seguramente será un gradualista, cauto, que evitará grandes iniciativas como la lanzada por John F. Kennedy. La dura realidad es que la administración de Obama tendrá pocos recursos a disposición".

Uruguay es visto como un valioso aliado en el sur

A la hora de hablar de Uruguay quedó bien reflejado en los comentarios que "el tema que más preocupa frente a Estados Unidos es el vínculo comercial". Y en ese intercambio se leyeron notas de la prensa montevideana, entre ellos El País, promoviendo que "Washington mantenga abiertos los mercados y no vuelva a tomar medidas proteccionistas o arancelarias", en parte acostumbradas en filas demócratas y ahora más posibles como consecuencia de la crisis financiera.

En el terreno político, Uruguay no significa una amenaza desde el punto de vista ideológico, ni tampoco con la masa emigrante en relación a otros países del continente. Y se le considera un valioso aliado como peldaño para que la Casa Blanca, junto a Brasil, principalmente, y Chile, se apoye en ellos para mejorar, llegado el momento, las relaciones con todo el resto latinoamericano. Tensa es la relación con Argentina. Un asesor del actual gobierno republicano dejó de manifiesto que, pese a la frialdad de las relaciones diplomáticas, desde la Casa Rosada se busca apoyo de Washington en las renegociaciones que realiza en torno a sus deudas en Europa y con bancos americanos.

Con Obama, sin duda se "llenará el ojo" con enviados especiales para profundizar las relaciones con regiones latinoamericanas, como en la época de Kennedy. Habrá intercambios protocolares, visitas de alto nivel, pero en concreto poca cosa. No hay tiempos, ni dinero, aunque se exhiba la mejor de las voluntades, para mirar hacia lo que era hasta ahora el "patio trasero" de Estados Unidos. Y por ahora lo seguirá siendo; eso sí, con mejores estados de ánimo. Corresponsal

El País Digital

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