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Al cabo de 26 juegos, la lógica prevaleció una vez más y la mayoría de los equipos ocupa una posición acorde a su inversión
GUILLERMINA LUZURIAGA
Habitualmente se dice que en los períodos de pases se define gran parte del futuro de los equipos. A pesar de los altibajos e irregularidad característica del basquetbol nacional, una temporada más la tabla de posiciones es un fiel reflejo de la apuesta que hizo cada institución, salvo marcadas excepciones.
En la previa, Biguá partía como gran favorito por ser el último campeón y mantener la columna vertebral del plantel (Martín Osimani, Leandro García Morales, Kevin Young y Juan J. Rovira), y por la llegada de un jugador clase "A" como Mauricio Aguiar.
Si a ello le sumamos la repentina contratación de Néstor García (debutó en la cuarta fecha con derrota frente a Paysandú), la candidatura se acrecentó. Empero, el inicio no fue fácil (1-5) posiblemente como consecuencia de las vacilaciones a la hora de seleccionar el técnico.
Con el transcurso de los encuentros, la jerarquía del equipo y consolidación del trabajo, llevó a que Biguá creciera y llegara a liderar en el remate de la primera fase; sin pasar por alto la consagración en el Sudamericano de Clubes. Como si ello fuera poco, el "pato" dispuso el fichaje estelar de Rubén Wol-kowyski (ex NBA y campeón olímpico), incorporación que no hace más que reforzar los conceptos previos de cara al futuro.
El campeón del Clasificatorio fue Defensor Sporting. Terminó con idéntico récord que Biguá y Atenas (18-8), pero obtuvo dicho logro debido a su ventaja deportiva frente a los de Villa Biarritz y al descuento de dos puntos sufrido por las "alas negras". El "violeta" tuvo como argumentos la excelente dupla foránea compuesta por Brian Woodward y Chris Jackson, el liderazgo habitual de Diego Castrillón, y la identidad de equipo que es marca registrada desde hace años impuesta por Gerardo Jauri.
Atenas, Malvín y Hebraica completan el grupo de los que partieron como aspirantes. A pesar de haber tenido mayores altibajos, finalizaron cerca de los líderes. El caso más particular es el de Atenas, puntero durante gran parte de la competencia. Debido al descuento de dos puntos derivado del fallo correspondiente al partido contra Unión Atlética, el equipo se vió afectado y mostró un pronunciado bajón, cayendo en cuatro de sus últimos cinco encuentros.
Malvín mostró un perímetro temible, pero careció de presencia en la pintura. Si logra reforzar esa zona será un duro rival para Biguá. Hebraica tiene la excusa de no haber contado con su principal contratación, Gastón Páez, por lesión. Si a eso le agregamos los recambios de extranjeros y la inconsistencia emocional de Ángelo Reyes, se entiende el lugar que ocupa en la tabla.
El "colado" en esta elite es Tabaré. El "indio" se mantuvo siempre en las primeras posiciones y obtuvo una merecida clasificación al Super 4.
La campaña tiene como principal explicación la contratación de Clarence Matthews, uno de los foráneos más destacados y el mejor en relación costo-rendimiento. Su actuación fue bien complementada por Ryan Blankson en las tablas. El tridente compuesto por Caneiro-Losada-Laborda aportó experiencia y jerarquía. Tabaré se mostró fuerte en lo colectivo, con una idea de juego clara y una defensa consistente, mérito mayúsculo de Federico Camiña.
Los restantes clasificados son Olimpia, Paysandú, Trouville y Bohemios. Los "alas rojas" tuvieron una destacada participación y terminaron sextos. Trouville y Paysandú cumplieron sin mayores inconvenientes, y Bohemios logró reponerse de los problemas de lesiones (Daniel Rivero y Enrique Elhordoy) y recambio de extranjeros, y consiguió una merecida clasificación.
La decepción del torneo volvió a ser Unión Atlética. Con una apuesta económica superior a la de otros equipos, hizo un esfuerzo en cuanto a extranjeros (recambió en reiteradas ocasiones) y contó con el empuje de siempre de su hinchada. Sin embargo, parte de la denominada "Nº 6", fue responsable de la quita de puntos que acabó con las esperanzas deportivas de su institución. De cualquier manera, el plantel estuvo lejos de rendir de acuerdo a sus posibilidades y no encontró regularidad tanto a nivel grupal como individual. El único que rindió parejo fue Tarrie Monroe, quien recién al final, con la llegada de Darryl Rufus, encontró un buen socio, pero fue un poco tarde.
En el descenso, las cosas estuvieron dentro de lo previsto. Cordón invirtió en sus extranjeros hasta obtener el resultado esperado y no sólo se salvó con tiempo sino que peleó la clasificación hasta la última fecha.
Sayago y Welcome combatieron hasta el final en busca de permanencer en la Liga un año más. Fueron los dos equipos que apostaron menos, y eso se notó en la cancha. Sin embargo, el descenso de la "W" parece ser un justo castigo a un club que ha hecho mal las cosas en los últimos tiempos, contratando jugadores a último momento y sin un respaldo institucional adecuado para un equipo que pretende ser de Liga Uruguaya.
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