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Crisis en la salud. Si el 1o de diciembre la Junta Directiva no retira la propuesta de bajar los salarios, los funcionarios no médicos pedirán al MSP que se haga cargo de los pacientes | Arocena y Ubach piden integrar el hospital al SNIS
Federico Castillo
Pese a haber cobrado los sueldos atrasados, el gremio del Casmu se radicalizó, votó una huelga que comienza hoy y rechazó integrar el comité de crisis propuesto por el gobierno. La atención en los sanatorios se hará con guardia gremial.
Si faltaba alguna muestra de la división que existe entre los funcionarios del sindicato del Casmu, la caliente asamblea de ayer despejó dudas. Por sólo 36 votos triunfó la postura más radical: habrá huelga y se rechazó cualquier salida negociada a la crisis que incluya rebajas salariales.
El paro será, en principio, hasta el 1° de diciembre. Según la moción que ayer ganó por 621 votos contra 585, hasta esa fecha se le dará tiempo a la Junta Directiva del Casmu para que "retire de cualquier discusión la rebaja salarial" y pague los haberes de octubre.
Si nada de esto se cumple, el gremio advierte que los trabajadores no médicos abandonarán sus puestos de trabajo y solicitarán al Ministerio de Salud Pública (MSP) que se haga cargo de los pacientes.
Sin comité. La medida de los funcionarios supone retroceder varios casilleros. Aquella fuerte señal de alivio que el gobierno dio con el adelanto de $ 60 millones parece ahora haberse desdibujado.
La inyección económica permitió pagar los sueldos de septiembre a los funcionarios de la segunda y tercera franja .
Y ese dinero se otorgó a cuenta de más asistencia financiera bajo ciertas condiciones. Una de ellas era mantener la paz gremial mientras se negociaba una salida estructural a la crisis del Casmu.
Para ello se propuso la instalación de un Comité de Seguimiento y Contralor que ahora ya no tiene sentido pues los funcionarios rechazaron integrarlo.
Estaba previsto que en ese ámbito (que duraría dos años) se discutiera, entre otros temas, la "reestructura en los costos salariales", según se explicita en el memorándum de entendimiento.
Pero el gremio del Casmu dejó bien claro ayer que no aceptará negociar ninguna reducción de sus sueldos.
El vicepresidente de la Asociación de Funcionarios del Casmu (Afcasmu), Gustavo De León, lo subrayó: "Mientras no se saque de arriba de la mesa la rebaja salarial, el gremio no va a sentarse a discutir nada".
Ese fue el ánimo que campeó ayer en la asamblea. "¡Ahora la rebaja se la meten en el culo!", gritó la mayoría cuando se aprobó la moción de huelga.
Por su parte, el subsecretario de Salud Pública, Miguel Fernández Galeano, confirmó a El País que con la resolución de la asamblea de Afcasmu, "el punto de crear un Comité de Seguimiento y Contralor no se mantiene".
Y agregó que también se cae el punto 11 del acuerdo, que es el que hacía referencia a discutir en ese ámbito la reestructura de los costos salariales.
"Pero vamos a seguir hablando con la directiva del Casmu para trabajar en el resto del acuerdo", se limitó a decir Fernández Galeano.
Según se consigna en la propuesta del gobierno, si no se llegaba a un acuerdo sobre las reducciones salariales en ese comité, el tema pasa a consideración de un ámbito de negociación en el Ministerio de Trabajo.
Según fuentes médicas consultadas, ese parece ser ahora el espacio de discusión que se abrirá para analizar el tema sueldos. Aunque todavía, aclararon, no hay nada definido al respecto.
Asistencia. Desde el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) se tomó con sorpresa la resolución de los funcionarios del Casmu. Los médicos sienten que los avances logrados con el gobierno vuelven a la nada ante un nuevo clima de conflicto de los funcionarios, quienes, además, "no proponen alternativas".
"No nos corresponde a nosotros evaluar las medidas de otros gremios. Lo que sí nos corresponde, como médicos, es buscar por todos los mecanismos salvaguardar el proceso asistencial", expresó el vicepresidente del SMU, Julio Trostchansky.
En ese sentido, anoche se reunió la mesa gremial de la Sociedad Anestésico-Quirúrgica (SAQ) y resolvió ratificar su negativa a operar pacientes bajo determinadas circunstancias en el marco del conflicto. La decisión incluye no atender en policlínica si los médicos no cuentan con la historia clínica del paciente. El dirigente de la SAQ, Gustavo Blogiaccini, dijo a El País que "se intentarán hacer la mayor cantidad de intervenciones posibles dentro de lo que es razonable", pero lo que deba ser suspendido por falta de garantías "será suspendido".
A modo de ejemplo, citó que la semana pasada pospuso una operación de hernia por ese motivo.
La palabra "compañeros", escuchada hasta el hartazgo ayer en la asamblea de Afcasmu, perdía sentido ante los continuos reproches y enfrentamientos que marcaron un encuentro tenso y discutido.
Cada postura fue defendida con pasión. Pero el ruido más fuerte lo hicieron los funcionarios que defendían la moción de ir a un paro por tiempo indeterminado y rechazar la propuesta de integrar un comité de crisis con el gobierno y la Junta Directiva de la mutualista.
Cuando se conoció el resultado favorable a la opción de ir a la huelga, la noticia se festejó como un gol: gritos, manos arriba, aplausos y hasta un bombo sonó para el festejo. En ese momento, se produjo algún forcejeo entre los sindicalistas, pero no pasó a mayores.
Antes, cuando recién comenzaba la oratoria y aún se estaba lejos de cualquier resolución, hubo momentos de máxima tensión. Una mujer tuvo que ser detenida entre cuatro personas porque corrió a increparle en la cara al presidente de Afcasmu, Luis Laxalt, su desacuerdo con lo que este expresaba.
"O salimos todos juntos de acá o los patrones nos hacen mierda", respondió Laxalt, que en todo momento apostó por la unidad. "No somos barras bravas", dijo después cuando la discusión se polarizó entre enfermeros y administrativos sobre la forma de llevar adelante la huelga. Unos entendían que se tenía que marcar tarjeta y llenar la planilla gremial, otros que había que cerrar los relojes. Al final se optó por la planilla.
El paro por tiempo indeterminado supone que desde ahora el usuario del Casmu se encontrará con que la asistencia será mínima, como la de un sábado, domingo o feriado. "Se trabajará con guardia gremial que cubra los servicios mínimos para no resentir asistencia", informó la secretaria general de la Asociación de Funcionarios del Casmu (Afcasmu), Cecilia Miller. La dirigente gremial destacó que la asistencia estará "garantizada" en lo que refiere a internación, intervenciones quirúrgicas de emergencias, urgencias, oncológicas y pediátricas. Si bien no las especificó, señaló que en algunas especialidades los médicos atenderán al paciente sin su historia clínica. El sector administrativo también se verá resentido, aunque se aclaró que el área de despacho de medicamentos funcionará "como siempre". El afiliado que concurra al policlínico ubicado en 8 de Octubre y Abreu también se encontrará todos los días, de 9 a 17 horas, con una "ocupación simbólica" por parte de los funcionarios. Esto implica una especie de "paro activo" con reparto de volantes informativos de la situación de crisis por la que atraviesa la institución.
Al tiempo que mañana comenzará un "paro activo" de los funcionarios del Hospital de Clínicas, ayer la directora del nosocomio, Graciela Ubach, y el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, se presentaron ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados y reclamaron soluciones a largo plazo para el centro asistencial.
El gobierno otorgó hace unas semanas una partida de $ 26 millones que garantiza su funcionamiento en condiciones relativamente normales hasta fin de año. Pero tanto la Comisión Directiva del hospital como los funcionarios agremiados exigen respuestas de largo aliento para la viabilidad de un centro asistencial en permanente alerta de colapso.
Ubach manifestó ayer en el Parlamento que los costos de los insumos médicos se han encarecido en los últimos meses y subrayó que se hace "imposible" mantener la institución en funcionamiento con las partidas que se destinan en la actualidad.
En tanto, Arocena dijo que si bien los fondos recibidos hace semanas de parte del gobierno alivian la situación de crisis del hospital, se debe acordar un "financiamiento estable".
Tanto el rector como Ubach insistieron en la necesidad de incorporar definitivamente al hospital al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
Arocena señaló que esa debe ser la tercera fuente de financiamiento además del 25% de su presupuesto destinado por la Universidad y los ingresos extrapresupuestales que recibe por los servicios de alta especialización.
Paro. A todo esto, la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC) resolvió un nuevo plan de movilizaciones denunciando "falta de recursos humanos y materiales" en la institución. Desde mañana y hasta el sábado los funcionarios estarán de paro.
Al igual que la dirección del hospital, el gremio demanda la integración definitiva al sistema de salud.
El "paro activo" incluye una movilización el día viernes hasta la residencia presidencial de Suárez y Reyes.
Los trabajadores exigen ser recibidos por el presidente Tabaré Vázquez, que, según afirman, les "niega" una entrevista "por motivos de agenda".
El gremio sostiene que el gobierno "salva a las mutualistas que lucran con la salud de la gente" en lugar de invertir en el Hospital de Clínicas.
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| Foto: El País. |
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