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Un funcionamiento compacto fundamentó una victoria importante
JORGE SAVIA
Antes de empezar el partido, dos niños recorrieron la cancha con una bandera amarilla y negra que simbolizaba el trabajo y el sentido de una fundación social creada por hinchas aurinegros con una leyenda que rezaba: Peñarol solidario.
Así, con ese sello, precisamente, ganó el cuadro Saralegui ayer de tarde. Jugando con línea de tres en el fondo, cuatro volantes, Pacheco de enganche y Franco y Bueno adelante, pero fundamentalmente porque Asconeguy y Medina "pistonearon" con pujanza y claridad hacia el ataque por los latelares del mediocampo, y recorrieron ese mismo sendero con precisión defensiva para recostarse ordenadamente a la zaga cuando el rival tuvo la pelota y pasó al ataque; porque Omar Pérez recuperó la prolijidad de manejo que le estaba faltando y todo el pasaje de atrás hacia adelante de los aurinegros estaba extrañando; y porque Franco se tiró a armar jugadas - con claridad, sin entreverarse como en otras oportunidades- en tres cuartos de cancha y en los laterales, desde donde gestó dos de las tres jugadas que culminaron en el fondo del arco contrario, Peñarol se movió siempre conformando un bloque que encontró las formas de "dañar" a Liverpool, sin que el conjunto negriazul lo lastimara.
Al fin y al cabo, pese al también ordenado trabajo colectivo del cuadro de Favaro, estructurado sobre el mismo esquema táctico que el de Saralegui, y sustentado en el manejo de pelota de Pezzolano y la insistencia ofensiva -aunque muy individual- de Alfaro, por algo uno de los goles del elenco de "La Cuchilla" fueron como consecuencia de que Darío Rodríguez batió su propia valla y, ya al final, en una jugada de pelota quieta, Figueroa "clavó" a Cavallero con un bombazo impresionante.
Peñaro, pues, no dio ventajas. Y, como pasó en la jugada del primer gol y otras de la primera parte, explotó con inteligencia el espacio que se abría entre los zagueros y los volantes derechos del contrario. Por ahí "trabajó" Franco, se filtró Pacheco, y Peñarol encontró una vía de llegada que, en cambio, no pudo descubrir Liverpool a espaldas del ida y vuelta de Asconeguy y Medina en los costados del mediocampo.
Si uno de esos desplazamientos de Franco- esta vez hacia la derecha del ataque- para gestar la jugada del segundo tanto, no liquidó el pleito al iniciarse la 2a parte, , fue porque Liverpool siguió insistiendo, pese a rebotar contra el 4-4-2 con que, tras la entrada de Núñez, se blindó su adversario.
El gol en contra de Darío y los golazos de Pacheco y Figueroa, al final, si acaso, decoraron, le pusieron color y cierto suspenso, a un partido que, en el fondo, Peñarol lo ganó por solidario.
5 tarjetas amarillas son las que acumuló Darío Rodríguez, que no podrá jugar ante River Plate.
Su trabajo claro de
vaivén entre 3/4 de cancha y el ataque fue importante.
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| Foto: El País. |
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