|
||||||||
RUBEN LOZA AGUERREBERE
La familia de Federico García Lorca no es partidaria de la exhumación de la fosa donde estarían sus restos. Laura García Lorca, sobrina nieta del poeta, lo hizo saber a la Audiencia Nacional, la que accedió a la petición de paralizar la apertura de fosas para exhumar restos de desaparecidos en la Guerra Civil y el franquismo, que ordenara el juez Garzón.
La actualidad del asunto me ha llevado a recordar detalles de la visita a nuestra ciudad del ilustre poeta granadino. Federico viajó en octubre de 1933 a Buenos Aires y, en el paréntesis veraniego, el 30 de enero de 1934, lo hizo rumbo a Montevideo, acompañado por la actriz española Lola Membrives y su esposo, el empresario Juan Reforzo. En el puerto los aguardaban el embajador de España, Enrique Diez Canedo, el poeta Emilio Oribe, el novelista Enrique Amorim y José Mora Guarnido.
García Lorca era una de las estrellas de la "generación del 27". Aquí se había estrenado "Bodas de sangre", y Federico pensaba terminar "Yerma", de la que había redactado los dos primeros actos, en Montevideo. Desde el puerto la comitiva se trasladó al Hotel Carrasco, donde se hospedó el poeta.
Sabemos que Federico ofreció tres conferencias (al término de la primera recitó su "Romance de la luna luna"), que conoció a diversos intelectuales y tuvo intensa actividad social. Su simpatía, su blanca sonrisa iluminando el rostro aceitunado, seducía a todos.
Juana de Ibarbourou recordaba un almuerzo en casa del Dr. Eduardo Rodríguez Larreta (uno de los fundadores de El País) y describía a Lorca como "bellamente enfático". También señalaba que "su llaneza constituía una dádiva".
El poeta Alfredo Mario Ferreiro relató, entonces, un viaje al balneario de Atlántida, que hiciera con Federico y varios amigos. Cuenta Ferreiro que, con ellos, fue el novelista Enrique Amorim y que no los pudo acompañar el músico Luis Mondino.
Al mediodía recogieron a García Lorca en el Hotel Carrasco. Digamos que en la mesa de noche, el poeta granadino tenía los libros de Sarah Bollo, con quien tuvo una estrecha amistad. Federico vestía aquel día (escribe Ferreiro) pantalón blanco y blusa marinera. Partieron en auto. Versos, cantos, sonrisas y melancolías, matizaron aquella jornada de playa, que culminaría a las diez de la noche.
El poeta Carlos Sábat Ercasty, a su vez, me contó tiempo atrás, su encuentro con Federico. "Nos habíamos intercambiado libros y retratos con Lorca. Cuando la Membrives dio la primera obra en Montevideo, iba yo por 18 de Julio y, al llegar al antiguo "Teatro 18 de Julio", vi a un hombre que reconocí en forma instantánea. Nos reconocimos. Le di la mano y le dije: "Tú eres García Lorca". Y él me respondió: "Y tú eres Sábat Ercasty". Luego me estrechó en un abrazo y dijo: "¡Pero entonces somos nosotros!"
En la víspera de su partida, acompañado por varios de sus amigos uruguayos, García Lorca visitó la tumba de Rafael Barradas, y en ella el poeta depositó una flor.
La visita del poeta granadino a Montevideo llegó a su fin el 16 de febrero de 1934. Por la tarde, se embarcó con destino a Buenos Aires, en el vapor de la carrera. Fueron sus muchos amigos uruguayos a despedirlo. Mientras iba alejándose el barco, las manos y los pañuelos lo saludaron, esa tarde de verano, como si supieran que Federico no volvería más.
| « volver |
"Nos venimos a llevar todo", le dijo el hombre que hacía unos segundos le había pedido una bebida, al tiempo que la tomaba del ...
Un jerarca aduanero, que trabaja en el Puerto de Montevideo y que está relacionado con el control de las zonas francas, fue ...
Con el objetivo de ofrecerle en forma clara y contundente a los socios e hinchas de Peñarol las diferencias que existen entre su ...
Ante la falta de respuesta del gobierno a la situación del Casmu, el SMU resolvió anoche ir a un paro médico nacional mañana ...
Veinticuatro horas después que el Parlamento sancionara la ley de salud sexual y reproductiva, que contiene la despenalización ...