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Miércoles 12.11.2008, 08:47 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional

Peligrosa sociedad de poder de los "K"

Argentina. Constantes interferencias del ex presidente afectan a su esposa, la mandataria

BUENOS AIRES | EL PAÍS DE MADRID

La presidencia de Cristina Fernández se está viendo oscurecida por la interferencia frecuente de su marido, su antecesor en el cargo Néstor Kirchner, a quien los argentinos atribuyen una buena parte de las decisiones gubernamentales.

El esposo de la presidenta conversa habitualmente con ministros y con el jefe de Gabinete; recibe y discute, a veces a gritos, con los empresarios e inversores, extranjeros y locales, y no oculta su influencia determinante en la vida económica del país. "Kirchner dio la orden (al Banco Central) de intervenir (para evitar la suba del dólar)`, titulaba recientemente el diario La Nación. "Kirchner se resiste a aceptar cambios en la negociación (de las AFJP)", asegura Clarín. "Kirchner" es siempre el ex presidente. A su esposa, la primera mandataria, se la conoce, simplemente, como Cristina.

En el entorno de la Casa Rosada se muestran inquietos por estos comentarios constantes y por el daño que puedan hacer a la imagen de la presidenta. Los Kirchner, afirman, siempre han sido una sociedad política y cuando el presidente de la república era él, muchos le acusaban de hacer excesivo caso a su esposa, que era entonces senadora. Ahora los papeles se han invertido, aseguran.

El problema es que Néstor Kirchner no aparece como consejero de la presidenta, sino como fuente directa de poder y que esa imagen desgasta el valor de la figura de Fernández. El protagonismo del ex presidente fue tan abrumador durante la larga crisis del campo (el intento, frustrado, de subir los impuestos a las exportaciones agrícolas) que, superada la tempestad, pareció que era consciente de lo ocurrido y que estaba dispuesto a poner más cuidado en las formas. Los buenos propósitos no duraron mucho porque la crisis desatada por la estatización de las AFJP volvió a colocar todos los focos en él.

Los Kirchner llevan casados 34 años, tienen dos hijos y siempre han funcionado como un bloque político. En la pareja, él es el hombre de poder mientras que ella cultiva una imagen más académica e intelectual. Cristina fue siempre mejor que él a la hora de hablar en público sin papeles, de captar la atención en un escenario o de comunicarse con los electores. Durante mucho tiempo se dijo que era ella quien escribía los discursos de su marido. Cuando Kirchner ganó las elecciones y se hizo con la presidencia de la República, Cristina, senadora, desplegó una gran tarea política. Cuando alguien criticó su enorme influencia, zanjó la discusión sin complejos: "Soy la última persona que él ve antes de dormirse".

Kirchner renunció a un segundo mandato en 2007 y dio paso, de manera casi imperial, a la candidatura presidencial de su mujer. Su control del movimiento justicialista era tan grande que nadie alzó la voz. Algunos pensaron incluso que lo que pretendía era perpetuarse en el poder, sustituyendo a su vez, llegado el momento, a Fernández. En cualquier caso, prometió mantenerse en un segundo plano (bromeó con la idea de dirigir un café literario) y no hacer sombra a la nueva presidenta, ganadora de las elecciones de octubre de 2007 con 22 puntos de diferencia sobre el segundo. No hizo falta segunda vuelta.

Hoy los sondeos indican que la popularidad de la presidenta ha experimentado una erosión muy notable. Durante la crisis del campo llegó a ser de sólo un 20%-25% de aceptación, 30 puntos menos que en enero, según los datos, entre otros, de la consultora Poliarquía.

La anunciada retirada de Kirchner no llegó a producirse en ningún momento. Bien al contrario, desde el primer día el ex presidente mantuvo una presencia política muy intensa, que formalizó, en parte, haciéndose elegir como titular del Partido Justicialista (peronista).

Además, el hecho de que en el gobierno de Fernández figuran ministros que ya habían desempeñado funciones en el del ex presidente facilitó la confusión y los contactos y despachos directos, al margen de la Presidencia. Es el caso, por ejemplo, del ministro de Planificación, Julio de Vido, del que depende la importante inversión pública y que ocupó el mismo puesto con Kirchner.

Las dudas sobre el "reparto de competencias" entre los Kirchner (él se reservaría las decisiones económicas mientras ella viaja por todo el país e intenta recuperar apoyos políticos) no afectan, sin embargo, a la convicción de que los dos mantienen una absoluta afinidad ideológica. "No se trata de que el ex presidente tome decisiones que ella no comparte. El pensamiento político de los dos es común", explica Eduardo Van der Kooy, destacado columnista de Clarín.

La explicación que da el entorno del ex presidente es que la llegada de Cristina a la presidencia fue seguida de crisis muy difíciles: el valija-gate, la crisis del campo, el momentáneo caos financiero provocado por la decisión de nacionalizar las AFJP. Fueron crisis rápidas y de tal envergadura que Néstor Kirchner creyó que no podían resolverse sin su participación directa. Muchos creen, sin embargo, recalca Van der Kooy, que el ex presidente nunca tuvo realmente voluntad de retirarse a un segundo plano. En la sociedad Kirchner, él fue siempre el jefe político y Cristina Fernández acepta ese liderazgo.

Como no podía ser menos en Argentina, un país con una fuerte tradición psicoanalítica, muchos comentaristas buscan también explicaciones en las relaciones personales entre los dos políticos y en una posible dependencia psicológica dentro de la pareja.

Cristina nunca se ha considerado a sí misma feminista ni las feministas argentinas la reconocen como alguien cercano. Dora Barrancos, directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, de la Universidad de Buenos Aires, reconoce la falta de interés de la presidenta por cuestiones relacionadas con el feminismo, y sobre todo, la falta de políticas de género desarrolladas por su gobierno, pero no comparte las explicaciones psicológicas que le atribuyen a ella una cierta relación de dependencia. "No es que ella no dé un paso sin él; él da más pasos de los que debería", sostiene. Lo que nadie duda en Argentina es que los Kirchner son dos presidentes y una única sociedad, o una única marca de poder.

AFJP en el Senado

El Senado comenzó esta semana a debatir en comisiones el proyecto de ley de estatización del sistema de pensiones que ya recibió media sanción de la Cámara de Diputados y que implicará el traspaso al Estado de fondos por unos 23.000 millones de dólares en manos de diez AFJP. La votación en la Cámara Alta será el jueves 20. AP

El País Digital

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