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María Julia Pou
El martes 4 de noviembre el pueblo de los Estados Unidos eligió a su presidente para los próximos cuatro años.
El mundo entero siguió con atención el proceso que se inició hace un año y que culminó con la victoria de Barack Obama como el 44º presidente de la nación americana.
El camino hacia la Casa Blanca no es recto ni fácil: los candidatos de los dos viejos partidos de aquella nación se presentan ante la gente para que en las llamadas primarias -internas diríamos nosotros- se haga una primera selección, para que sea el ciudadano americano el que decida quien va a ser el abanderado de cada partido.
Primera reflexión: la democracia participativa se ejerce desde la primera instancia, legitimando la selección del candidato, en este caso tirando por tierra cualquier pronóstico que se pudiese haber hecho un año antes en los dos partidos.
No fueron los favoritos -Hillary Clinton ni Rudolf Giuliani- los vencedores, sino quienes durante la dura campaña despertaron en la gente la ilusión, la esperanza.
Es decir, los sondeos fueron quedando atrás en sus versiones primigenias y fueron dando paso a las nuevas realidades.
Una vez más se confirmó que la encuesta es una foto -estática por definición- y no un video -esencialmente dinámico- de la realidad. Es un instrumento y no una sentencia.
En los meses previos a las primarias, los candidatos protagonizaron debates interesantes reveladores no sólo de sus ideas sobre distintos temas y problemas, sino que todas sus actitudes fueron objeto de observación y juicio acerca de sus personalidades.
Fue importante ver cómo actúa un candidato bajo presión, cómo responde ante temas que no estaban previamente acordados en el debate, que dominio tiene sobre sus actitudes espontáneas.
Segunda reflexión: el debate acerca de temas concretos de interés público es una herramienta seria y contundente para quienes quieren decidir su voto con mayor conocimiento.
Finalmente cuando los dos candidatos fueron proclamados vencedores en sus partidos, el mundo volvió a presenciar en forma mediática tres debates que se desarrollaron en ámbitos universitarios en instituciones de la comunidad.
Otra reflexión: los centros educativos comunitarios se mostraron hospitalarios con quienes debían dirigirse a la gente para ayudarla a decidir mejor.
Nos parece un servicio no tradicional pero muy importante como forma de contribuir a la formación e información de los ciudadanos.
Finalmente llegó el día "D": el pueblo habló y envió un mensaje claro.
El sueño americano era posible: ganó el primer ciudadano de origen afroamericano y como contracara el senador McCain tuvo un gesto de hidalguía al pronunciar sus magníficas palabras reconociendo su derrota.
En realidad ganó la gran nación americana, su gente, la cosecha de la siembra de los padres fundadores que hicieron de ese país una tierra de oportunidades.
Y como repiten invariablemente los líderes políticos de ese gran país: "¡Dios bendiga América!
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