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Reacciones. En el Frente hablan de "intromisión indebida" de la Iglesia
La decisión de la Iglesia de impedir la comunión a quienes promuevan o voten la ley del aborto fue recibida con indiferencia por algunos legisladores, mientras que otros la consideran una "intromisión indebida" y un diputado católico la rechazó.
La Cámara de Diputados aprobó el miércoles 5 el polémico proyecto de ley de Salud Sexual y Reproductiva que legaliza el aborto y levantó una ola de comentarios a favor y en contra.
En este contexto la Conferencia Episcopal recordó a los fieles católicos que quienes "promueven y/o votan una ley favorecedora del aborto" rompen en los hechos su vínculo con la Iglesia y están impedidos de "acercarse a la Comunión eucarística" en tanto mantengan su posición. Esta falta sólo refiere a los católicos, pues no se puede romper un vínculo con una comunidad a la que no se pertenece.
Entre los legisladores que en la madrugada del miércoles votaron a favor de la legalización del aborto se encontraba el diputado fernandino Darío Pérez, quien en la misma sala se reconoció católico y sostuvo que la ley que se estaba discutiendo era una ley "de hombres y no de Dios".
Pérez dijo a El País que tiene una formación católica, recibió varios sacramentos y aún ocasionalmente concurre a la Iglesia, aunque hace tiempo que no comulga. Pese a esto se mostró molesto por la postura adoptada por la Iglesia y defendió su derecho a pensar distinto.
"Es una barbaridad la postura que asumió la Iglesia porque en todo caso con esta ley lo que estamos haciendo es respetar el libre albedrío de la gente, que puede elegir entre el bien y el mal y después rendir cuentas por sus actos", afirmó.
El legislador frenteamplista de Cabildo 1813 también sostuvo que la despenalización del aborto no va a cambiar el hecho de que 33.000 mujeres al año recurran a esta práctica para poner fin a embarazos no deseados.
En lo que tiene que ver con la falta que cometió, según la declaración de la Conferencia Episcopal, Pérez dijo que será Dios quien lo juzgue.
"Sólo tengo que enfrentarme a Dios, no a los curas, por lo que no me afecta lo que ellos hayan definido. Yo estoy seguro de que no cometí ningún pecado al votar esa ley", aseguró.
Por su parte el diputado de Asamblea Uruguay, José Carlos Mahía, dijo a El País que la resolución de la Iglesia fue una "exageración y un contrasentido", aunque no se mostró sorprendió por la misma.
Pese a no ser católico y por ende no verse afectado por haber votado favorablemente la ley, Mahía dijo que esta medida es "muy negativa y tiene mucho aroma a inquisición".
En el mismo sentido se expresó el diputado socialista José Luis Blasina, otro de los que votaron a favor de la despenalización del aborto y que aunque no es católico se molestó por la advertencia de la Iglesia. "Es una intromisión indebida que atenta contra las facultades soberanas del Parlamento nacional, que representa la opinión de la ciudadanía y no de las distintas religiones, con todo respeto", dijo a El País.
A diferencia de Blasina que calificó de "improcedente" la postura de la Iglesia, el diputado del MPP Álvaro Vega se mostró indiferente.
"Yo no soy católico, no voy a misa y por lo tanto no me afecta en nada esta situación. Creo que la Iglesia tiene todo el derecho de tomar las medidas que quiere", indicó a El País. Sin embargo el legislador reconoció que esto puede influir en quienes sí se consideran católicos.
La Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) recordó a sus fieles que quienes promueven o votan a favor de la despenalización del aborto en Uruguay incurren en una "falta grave" que rompe su vínculo con Cristo y les impide participar de la comunión eucarística. El secretario de la Conferencia Episcopal del Uruguay y Obispo de Melo, monseñor Luis del Castillo, explicó a El País que solo serán "excomulgados" quienes intervengan directamente en la interrupción del embarazo (la madre y el médico) y que en los casos de participación indirecta (como los legisladores que votaron la ley) sólo se puede determinar la excomunión a partir de un proceso en el que interviene el obispo. En estos casos entonces no se aplica una pena como la excomunión al fiel que rompió su vínculo con la Iglesia, aunque los efectos de la falta cometida son prácticamente los mismos, según reconoció Del Castillo. Para poder volver a recibir la comunión eucarística el fiel debe reconocer su error, arrepentirse y reconciliarse con la Iglesia.
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